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sábado, octubre 31, 2020

Protestar no es suficiente

Sabes que algo está mal. Que los políticos no sirven a la gente. Ninguno. Que las desigualdades, la pobreza, la precariedad, el desempleo, la explotación laboral, siguen ahí gobierne quien gobierne. Que mucho blablabla con el COVID pero el Sistema Sanitario sigue sin cubrir las necesidades de las personas. Tampoco la asistencia a las personas dependientes. El Sistema Educativo, cada vez peor. Y así con todo.

Y protestas, sí. En voz alta, con tu pancarta, tu altavoz, tus redes sociales.

Pues bien, eso no basta.

Es más, si solo haces eso, no haces nada.

 

Llevamos muchas protestas acumuladas ya. Algunas muy masivas. Donde verdaderamente se ha sentido el descontento de una gran parte de la gente.

Pero nada cambia. Nada mejora.

Protestar no soluciona nada. El lloriqueo de un niño, es lo que es tu protesta. Pero aquí no hay unos padres que acudan al rescate. Nadie va a acudir a arreglar las cosas.

Lo que hay que hacer, lo tenemos que hacer nosotros.

 

Y no, de nada sirve tampoco que a otras personas les llegue tu protesta. ¿Es que van a hacer algo por cambiar las cosas?

La mayoría no hará nada. Ya protesta alguien, con eso se dan por satisfechos. Las ovejas se conforman con poco.

Y los pocos que tal vez hagan algo… será sumarse a tu protesta. Formar un coro de plañideras. En lugar de una niña que llora, cien. Mil. Cien mil. Millones. ¿Qué importa cuántos sean?

Son niños llorando. Eso no soluciona nada.

Necesitamos adultos. Adultos cambiando las cosas. Adultos construyendo otra realidad.

 

Pero malamente vamos a construir nada si no maduramos, para empezar.

En segundo lugar, tenemos que saber qué es lo que está pasando. Por qué las cosas van mal. Por qué el Sistema no funciona.

Y una vez sepamos qué falla… tenemos que saber cómo arreglarlo.


El por qué y el cómo. Sin esas dos respuestas, no vamos a ninguna parte.


Y esas dos respuestas es lo que hay que transmitir a la gente. No que las cosas están mal, eso ya lo ven solitos, si no están ciegos. Pero no saben qué hay que hacer.


No basta protestar. Hay que transmitir, a todos los que podamos, el conocimiento que necesitan para cambiar las cosas. El por qué y el cómo.

Que no, no lo saben.

Tienen la cabeza llena de la mierda que les mete el Sistema. No saben nada. Ni lo van a averiguar, la inmensa mayoría de ellos, si no se lo decimos nosotros.

Hay que trasmitirles lo que desconocen. El por qué, y el cómo.


Y si hay adultos en alguna parte, en lugar de niños, esos adultos se sumarán.

Y si llegamos a ser suficientes, cambiaremos las cosas.

lunes, abril 22, 2019

El mayor éxito de los políticos

Parece increíble que hayamos podido llegar a pensar que, por echar un papel en una caja cada cuatro años, podemos tener alguna influencia en el gobierno de una nación. O de lo que sea.

Un papel en una caja. Cada cuatro años.

¡Qué gran trabajo han hecho, y siguen haciendo, con el lavado de cerebro!

¿Y cómo nos han hecho creer que algunos de ellos son de izquierdas? Eso no era fácil tampoco. Y lo lograron.

Sólo les faltó, para rematar la faena, hacernos creer que, además, ese gobierno de los papelicos y las cajas, es una democracia.

¿Cómo? ¿Que también nos hemos tragado eso?

Pues nada, un éxito total.

Para que luego digan que los políticos no saben hacer nada.



Lo llaman democracia, y nunca lo ha sido.

domingo, abril 21, 2019

Las elecciones, el opio del pueblo

En el siglo XIX era la religión. O eso decía Marx.
Hoy, en el siglo XXI, el opio del pueblo son las urnas.

Lo llaman democracia, y nunca lo ha sido.

sábado, febrero 16, 2019

No avanzamos

No, no avanzamos, no abrimos camino hacia ese mundo más justo que queremos, porque las plazas están vacías, y las urnas, llenas.

Lo llaman democracia, y nunca lo ha sido.

miércoles, diciembre 19, 2018

¡Cuidado! ¡Que viene el loVOX!

Érase una vez un pueblo que tenía mucho miedo, y con razón, del lobo. En una ocasión, al escuchar al pastor gritar ¡que viene el lobo!, todo el pueblo acudió corriendo a proteger el rebaño. Pero era una broma. El pastor repitió la broma varias veces, hasta que, un día, los vecinos no acudieron. Ese día el aviso era cierto, el lobo estaba allí de verdad, y mató a las ovejas.

Los vecinos fallaron, claro. Por dar crédito a un embaucador, por su ignorancia, actuaron cuando y donde no era necesario, y no actuaron cuando y donde era necesario actuar.
Y sufrieron las consecuencias.

Sabiduría presente en los cuentos infantiles... que muy pocos aprendieron, al parecer.



Se ha generado estos últimos tiempos mucho miedo ante la irrupción de VOX. Por todas partes hay voceros gritando ¡que viene el lobo!, casi todos, llamando al voto a UP. Y muchos les creen. Recuerdan lo que pasó con los nazis, y tienen miedo. Y repiten su mensaje.
Y naturalmente, se equivocan.
Porque es mentira.
El lobo no viene ahora, en este momento.
No puede venir, porque ya estaba aquí. Siempre ha estado aquí. Nunca se fue.

El lobo gobernaba España antes del 78. Ese año, lo maquillaron, lo hicieron pasar por perro fiel, y siguió gobernando. Hasta hoy.
Como pasó antes y después en tantos otros países.

Ya lo he dicho muchas veces. Ya lo he demostrado muchas veces.

Lo llaman democracia, y nunca lo ha sido.

Los parlamentos son una herramienta de la oligarquía económica -el lobo-, que sirve para anular al pueblo, manteniendo sometidos y dóciles a los pueblos a los que gobiernan y esquilman. Siempre fueron eso. Hasta hace 200 años, todo el mundo lo sabía.
Y los partidos políticos que ocupan esos parlamentos son -y siempre han sido- organizaciones cuya finalidad es canalizar la reacción popular hacia acciones inocuas para el poder -como votar-.
Los partidos, las elecciones, los “representantes”, impiden que el pueblo se rebele, se organice y actúe eficazmente para protegerse del lobo. 

¡Que viene el lobo, vótame, yo te salvaré!

Pues no, no nos van a salvar.
Todos los partidos políticos sirven al poder económico. Todos los que salen en los grandes medios de comunicación, al menos. Medios que sirven -son propiedad- de la oligarquía económica -el lobo-. Medios que seleccionan y dan protagonismo a un reducido grupo de partidos, que son los que pueden acceder a los gobiernos.

Al que no sale en la tele, no le votan.

No nos representan. Representan a los ricos, no a nosotros. Todos los partidos representan a los ricos. Ninguno nos representa a nosotros, el Pueblo.

Y sí, hoy, el lobo tiene unos servidores nuevos. El lobo muestra una marioneta nueva en su pata derecha. Y eso es malo.
Es consecuencia del deterioro social y económico que producen años y años de gobierno de la oligarquía económica. Cuando las cosas están ya muy mal, y van a ir a peor, aparece la extrema derecha.

Pero la solución no está en sus urnas, sus parlamentos, sus instituciones. La solución no está en votar a la marioneta que tiene el lobo en su pata izquierda.

VOX es el lobo, claro que sí. Y el PP lo es. Y C's. Y el PSOE.
Pero la otra marioneta de su mano izquierda... ¡también es el lobo! UP, sí, UP, también es el lobo*.

¿Cómo vamos a protegernos del lobo siguiendo el camino que nos marca el propio lobo?

Tenemos motivos para preocuparnos. Hoy más que hace 30 años, más que hace 20, más que hace 10... porque las cosas están peor. Y van a seguir empeorando.
Pero de nada sirve actuar sin conocimiento. De nada sirve hacer más fuerte al lobo alimentándolo con lo que quiere el lobo -votos-.

Y sí, por supuesto, de nada sirve no hacer nada. Es obvio.

¿Tenéis miedo del lobo? Pues organizaos y protegeros de él. Organizaos y combatidlo. Organizaos y construir, para vosotros, para vuestros hijos, un mundo mejor, un mundo justo, un mundo seguro.

Pero para no fallar, como los vecinos del cuento, tenéis que saber. Enteraos de quién es el lobo realmente. Enteraos de cómo se combate a este lobo. Enteraos de cómo se vence a ese lobo.
Es fácil. También lo he dicho ya millones de veces.
El camino a seguir se llama democracia. Pero la de verdad. La que nunca hemos tenido.

Sabiendo eso, es más fácil no fallar. Es más fácil no dejarse engañar. Y no desviar la atención del verdadero enemigo.

Dad un paso atrás. Abrid bien los ojos. Dejad de mirar las marionetas. Mirad al lobo que las maneja.

¿Lo veis? ¿No?

Pues mirad mejor. Informaos. Leed. Contrastad la información.

El lobo no viene. Siempre ha estado aquí. Nunca se fue. 

Lo llaman democracia, y nunca lo ha sido.


* Cuando VOX no era nadie, allá por 2014, el lobo comenzó a darle difusión en sus medios. Pero ese año el lobo tenía a otro partido más que promover. Aquí, ambos partidos siendo lanzados en una entrevista con una de sus propagandistas estrella.

Marioneta pata derecha, marioneta pata izquierda.

jueves, mayo 03, 2018

Radicales o necios

Imaginémonos una situación cotidiana de la vida real.
Una persona, puede ser cualquiera de nosotros, que viene sufriendo algún dolor, molestia o cansancio anormal, acude a su médico, le hacen pruebas, y llega el diagnóstico, y escucha algunas de esas palabras que nadie quiere escuchar: tumor; maligno; cáncer. Pero, dentro de lo malo, hay esperanza, le dicen, hay tratamiento, cirugía, quimio, erradicación total de la enfermedad. 
Aquí, sería lógico buscar una segunda opinión. Misma respuesta. El origen del mal está claro. El tratamiento, también.
Y entonces, y aquí llega lo sorprendente, esa persona, le dice al médico, no, mire, ese tratamiento es muy radical, con unos analgésicos para el dolor, unas vitaminas para el cansancio, ya me apaño, gracias.

Hay quien lo ha hecho, claro.
Pero no es normal. ¿Quién en su sano juicio actuaría así? ¿Quién en su sano juicio no le diría al médico, adelante con ello, y cuanto antes, mejor? ¿Quién en su sano juicio, incluso sabiendo que hay tumores de lento crecimiento que no van a llegar a causar daño nunca, incluso sabiendo que hay cánceres que no tienen tratamiento hagas lo que hagas, incluso sabiendo que te van a rajar el cuerpo con los riesgos que eso conlleva, incluso sabiendo que, en el mejor de los casos, la quimio te va a hacer polvo y te va a restar salud y calidad de vida durante meses, o años... quién en su sano juicio no le diría al médico, corte, queme, destruya, haga lo que sea, pero sáqueme eso de mi cuerpo?

Es la manera lógica y sensata de actuar para resolver un problema, de salud, o de cualquier otra cosa: buscar el origen del mal, la raíz del problema, la causa principal, y actuar ahí para solucionarlo.

Atacar la raíz del problema. De sentido común.

En estas situaciones, actuar sobre los síntomas, las causas secundarias, o sobre las consecuencias de la causa principal, no sirve de nada. Puede producir pequeños alivios temporales, que desaparecerán para dejar paso, puesto que no se trata la raíz del mal, a consecuencias y daños cada vez mayores.
Y así, hasta que el problema se haga irresoluble definitivamente. Hasta que nos reviente.

Y sin embargo, cambiando de ámbito, si no es una enfermedad de nuestro cuerpo, sino social... no actuamos así. Actuamos de una forma totalmente insensata. Sobre los síntomas, sobre las causas secundarias. No actuamos sobre la raíz del problema.
Miseria, inmigración, desempleo, pensiones, machismo, sanidad, educación, derechos humanos, represión, ayuda humanitaria al tercer mundo... los síntomas son todos gravísimos, la necesidad de actuar para paliarlos es incuestionable.
Pero... ¿por qué no actuamos sobre la raíz del problema? ¿Por qué no hacemos también el esfuerzo de acabar con la enfermedad que provoca todos esos síntomas? ¿Es que no es eso lo más importante? ¿Acabar con la enfermedad no acabaría, radicalmente, con todos los males?

Pero no. Lo radical es malo, lo dice la tele. El único camino posible es tratar los síntomas. Lo dice la tele. La reforma.
Aspirinas y vitaminas para tratar un cáncer maligno, el peor de todos, el que afecta a toda la sociedad.

Absurdo. Irracional. Nadie en su sano juicio actuaría así. Nadie en sus plenas facultades mentales actuaría así.

Pero lo hacemos. Lo hacemos mal.

Es necesario actuar sobre la raíz del problema. Ser radical.
Es lo sensato. De sentido común. De cajón.
Diga lo que diga la tele.
Ser radical es positivo. Es necesario. Es vital.

Yo soy radical. Actúo sobre la raíz de los problemas. De todos los problemas.

Capitalismo en lo económico. Representación en lo político. El cáncer.

¿La solución? ¿El tratamiento, la cura? Sólo puede existir una: la democracia.

O nos ponemos a ello, o nos ponemos a trabajar para erradicar, totalmente, la enfermedad, o malgastamos recursos y energías en tratar síntomas, conseguir pequeños alivios no duraderos, para que, al final, todo vaya cada vez peor.

Esa es la elección.



LO LLAMAN DEMOCRACIA, Y NUNCA LO HA SIDO.

La mayor estafa de la Historia. Los timados, nosotros.



Quien quiera entender, que entienda.

Corto, y cierro.

miércoles, mayo 02, 2018

La lucha medioambiental de Lisa Simpson, o la respuesta a la cuestión ¿ruptura o reforma?

Hay un episodio de “Los Simpson” en el que Lisa, en el papel de activista medioambiental, consigue “conmover” al Sr. Burns -el Poder-, convenciéndole de la necesidad del reciclaje. Así, partiendo de la archiconocida imagen del pájaro atrapado por las mallas que sujetan las latas de refrescos, el Sr. Burns construye una megafactoría pesquera donde, con una macro red de arrastre gigantesca, hecha con los plásticos reciclados de las latas, captura todo tipo de fauna marina por el método del arrastre, causando un daño medioambiental mucho mayor que el que Lisa quería evitar con su activismo.

Aún siendo una narración fantasiosa de un episodio de dibujos animados, esta escena no deja de reflejar algo que está ocurriendo, una y otra vez, en nuestras sociedades modernas: un Sistema absolutamente podrido que corrompe, como no puede ser de otra manera, todas las ideas e iniciativas que le llegan, incluso las que van respaldadas por la justicia más elemental, la más absoluta necesidad, el sentido común, o las mejores intenciones.

No tengo necesidad de pensar mucho para que me vengan a la mente montones de ejemplos de esta realidad. Por citar algunos:

La protección social (desempleo, subsidios, pensiones, dependencia), que no sólo es insuficiente o inexistente en muchos casos para personas que realmente lo necesitan -a quien se supone que debería ir dirigida esa protección-, sino que, mal aplicada, ha creado una clase social nueva, de pequeños parásitos, que viven de lo público sin aportar nada positivo a nuestra sociedad. Unos parásitos que, siendo estadísticamente muy pocos y causando un perjuicio global muy poco relevante, son magnificados por los medios de manipulación del Sistema para desprestigiar -todavía más- los sistemas públicos de protección social, con el obvio objetivo de acabar con ellos.

En el ámbito de la Sanidad, cómo se ha convertido lo que podría considerarse un derecho, la libertad de elección de la atención sanitaria que cada uno considere conveniente -Sanidad Privada-, en un sistema perverso de mercantilización de la salud, donde se ha puesto precio a las vidas y a la calidad de vida de las personas, donde unos viven y otros sufren y mueren en función de lo que puedan pagar, donde se administran medicamentos y tratamientos nocivos -e innecesarios- porque resulta económicamente beneficioso para algunos, donde se está deteriorando deliberadamente el Sistema Público Sanitario para beneficio económico de unos pocos.

Siguiendo dentro del ámbito sanitario, las Unidades de Gestión Clínica, que igualmente, partiendo de una idea correcta, la gestión por parte de los profesionales que tienen la experiencia para saber lo que se necesita, se ha convertido igualmente en una pantalla para generar beneficios económicos para algunos a costa de mermar la calidad de la atención sanitaria de las personas.

Cambiando de ámbito, la educación inclusiva, que, siendo una práctica absolutamente fundamental en una sociedad donde prime el respeto y la convivencia, sirve en nuestro caso para deteriorar la educación de los chavales, tanto de los que tienen necesidades educativas especiales -que no se atienden-, como para los que no las tienen -a los que se atiende aún menos que antes, si eso es posible-.

O la escolarización obligatoria hasta los 16 años, o la producción “ecológica”, o... podría poner miles de ejemplos como estos, casos reales, cotidianos, porque este mal afecta a prácticamente todo lo que hacen nuestros actuales gobiernos.

Estos últimos 30 años de Historia de nuestro país -y también fuera- han supuesto una sucesión de reformas político-administrativas que han ido reduciendo calidad de vida, derechos y libertades de las personas, minimizando los potenciales beneficios que el progreso tecnológico y el trabajo nos habrían permitido alcanzar. Añadiendo a eso el daño que hemos causado fuera de nuestras fronteras, con el expolio genocida de los recursos naturales de determinados lugares del tercer mundo.
Reformas todas ellas amparadas o excusadas en principios o causas aparentemente justos, o necesarios.

No es posible. En ningún ámbito. No hay reforma posible que cambie esto. No hay medida correctora “posibilista” que pueda funcionar. No hay reivindicación justa que pueda sacarse adelante. No a gran escala, no para todos. Pequeñas reparaciones individuales, o para unos pocos, puede. Pero medidas que mejoren las vidas de todos, de los más necesitados, de los que más sufren... no. Reformas que no nazcan ya corrompidas, reformas que no se corrompan al poco de ser instauradas... no.

No se puede.

No mientras los fundamentos del Sistema, la base, el núcleo, la raíz... estén podridos.

Es el capitalismo -en lo económico-. Es la representación -en lo político-.

Mientras estos sistemas sigan vigentes, hegemónicos, mientras sean aceptados y sostenidos mayoritariamente por la sociedad, no se puede.

Mientras la eliminación de este mal, mientras la implantación de la cura -la democracia-, no sea reivindicación y objetivo básico de cada movimiento, de cada organización o grupo de activistas, de cada persona que quiera realmente cambiar las cosas, sea cual sea su reivindicación o ámbito de acción concreto... mientras no actuemos en la raíz del mal... esto no va a mejorar.
No es posible.
Al contrario, irá cada vez peor.

¿Ruptura o reforma?
No, esa no ha sido nunca la elección real.

Democracia o representación.

Democracia o “reforma”.

Utopía o posibilismo.

Ruptura o más de lo mismo.

Esa ha sido siempre la elección.

martes, mayo 01, 2018

A la mierda el Primero de Mayo

Cuando los socialistas de estado en el Congreso de París de 1889, definieron el 1º de Mayo como un día de huelga internacional, fue meramente una de esas definiciones platónicas que se hacen en los congresos simplemente por declarar un principio, y que son olvidadas tan pronto como el congreso termina. Tal vez pensaron que esa decisión podría ayudar a darle importancia a su partido, y a serle útil a ciertos hombres como cabecera electoral; pues desgraciadamente estas personas parecen tener corazones que solo laten con entusiasmo por propósitos electorales. En cualquier caso, sigue siendo cierto que desde el momento en que percibieron que la idea se había abierto paso, y que las manifestaciones se volvieron imponentes y que amenazaban con llevarles por senderos revolucionarios, se esforzaron por controlar el movimiento y por despojar el significado que el instinto popular le había dado. Para probar esto, no se requiere más que recordar los esfuerzos que se han hecho por cambiar la manifestación desde el primer día de mayo al primer domingo de mayo. Puesto que no es la regla trabajar los domingos, hablar de suspensión del trabajo en ese día es simplemente una farsa y un fraude. Ya no es una huelga, ya no es un medio para afirmar la solidaridad de los trabajadores y su poder de resistir las órdenes de los empleadores. Queda como un simple fête o feriado — un poco de marcha, unos cuantos discursos, unas pocas e indiferentes resoluciones, con el aplauso de grandes o pequeñas congregaciones — ¡eso es todo!
 
Y para matar con aún más eficacia al movimiento que sin pensarlo comenzaron, han llegado a tal punto de querer pedir al gobierno ¡que declare el 1º de Mayo feriado oficial!
Errico Malatesta, 1893.

Más claro, agua. 

Hoy, el 1º de mayo es fiesta oficial.
Y, como anunciaba Malatesta, hoy, el “movimiento” está muerto, y bien muerto.
"Un poco de marcha, unos cuantos discursos, unas pocas e indiferentes resoluciones, con el aplauso de grandes o pequeñas congregaciones... y eso es todo."
Y después, a casa sin haber hecho nada útil por nadie, pero con la conciencia tranquila, después de la dura mañana de “lucha”.
De “lucha” programada por el Régimen, en un día festivo oficial del Régimen.
Un evento festivo para que los descontentos desfoguen y vuelvan al rebaño al día siguiente.
Un evento festivo para que esos descontentos que tienen cargo de conciencia, por la sociedad injusta y despiadada que consentimos y mantenemos, puedan limpiar ese cargo fácil y rápidamente, y volver al rebaño al día siguiente.
Un evento festivo útil para maquillar un poco más el Régimen: "como ahora se puede protestar, vivimos en democracia”.

Este Primero de Mayo no es el Primero de Mayo de 1893. Este es un paripé. Una feria. Un aburrido y patético desfile que sirve para maquillar y sostener al Régimen. Un desfile en el cual todavía, y esto es lo más triste, participan, con toda su buena intención, unas cuantas almas cándidas que, creyendo que hacen algo por cambiar las cosas, en realidad no hacen nada más que seguir el guión establecido por el Régimen.

Este movimiento no es el que Malatesta quería salvar en 1893. Ese está muerto. Este “movimiento” es como el de la noria de un hamster, vueltas y más vueltas, haciendo lo mismo una y otra vez, sin llegar jamás a ninguna parte.

Paseo. Pancartas. Gritos. Discursos. Aplausos. Fiesta. Y a casa.

Año tras año. Lo mismo una y otra vez. Girando la rueda, para que todo siga igual.

¿Hasta cuando vamos a estar cometiendo los mismos errores?
¿Cuándo vamos a madurar? ¿Cuándo vamos a evolucionar?

Lo repito de nuevo, así NO es como se lucha.
Así, se hace el primo. Así, se hace el ridículo.
Y así, se pierde.



Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo.”
Albert Einstein.


jueves, marzo 08, 2018

Huelgas, manifestaciones, y otras zarandajas

“Los gobiernos y las clases tiemblan, y tienen buena razón.”

Eso escribía Errico Malatesta en su manifiesto en relación al Primero de Mayo, allá por 1893.

“…porque cuando los oprimidos comienzan a sentir el peso y la deshonra de la opresión, cuando se sienten como hermanos, cuando olvidan todos los odios históricos fomentados por las clases gobernantes, cuando se toman de las manos cruzando las fronteras y sienten la solidaridad en la lucha por una emancipación común, entonces el día de la liberación se acerca.”

Obviamente, nada de esto está ocurriendo hoy en día. Y obviamente, los gobiernos y las clases, hoy, no tiemblan, en absoluto.

Ni ante el Primero de Mayo, ni ante huelgas ornamentales como esta que se ha convocado para este 8 de marzo de 2018, Día de la Mujer, ni ante tantos otros actos de protesta que se vienen realizando desde hace ya muchos años.

La huelga es una herramienta importantísima de lucha social. Pero hay que utilizarla bien. Si no se usa como es debido, no sólo es un acto inútil, sino que incluso perjudica, porque transmite la enseñanza, a los que la hacen, y a los que no, de que las huelgas no sirven para nada.
Que vaya si sirven, pero así, no.

Cada huelga o manifestación de estas de medio pelo que se hacen, pone un poco más difícil el uso eficaz futuro de estas acciones, porque hace que cada vez sean menos los que participen en ellas.
Así, la huelga, “ya no es un medio para afirmar la solidaridad de los trabajadores y su poder de resistir las órdenes de los empleadores. Queda como un simple fête o feriado — un poco de marcha, unos cuantos discursos, unas pocas e indiferentes resoluciones, con el aplauso de grandes o pequeñas congregaciones — ¡eso es todo!”

Una feria. Un desfile. Postureo. La huelga de los “bien quedan”.

Incluso en el mejor de los casos, si la huelga se hace de buena fe, por candidez o por ignorancia, no es más que un adormecedor de conciencias, un gesto para hacernos creer a nosotros mismos que estamos haciendo algo para defender unas ideas, cuando la realidad es que hace ya muchos años que no hacemos nada que sea verdaderamente eficaz para cambiar las cosas.

Pero hoy hacemos la huelguecita, sacrificamos un día de sueldo, y ya nos podemos poner la insignia de luchadores por la dignidad las mujeres. Y mañana, pues otra medallita, por la causa que toque.

Así, no.

Yo al menos ya no estoy para estos gestos de cara a la galería.
No tengo nada que demostrarme a mí mismo, yo trabajo por cambiar las cosas. También por las mujeres.
Pero si hago algo, es para para conseguir resultados.
Si “los gobiernos y las clases no van a temblar” con una huelga, con una manifestación, con algo que hagamos, entonces, no merece la pena.

Así que, si alguien quiere realmente cambiar las cosas, y me quiere a su lado, ya sabe dónde estoy.
Pero para posturitas, nunca más.



P.D. La huelga, bien planificada, bien preparada, masiva, e indefinida.
El objetivo, afirmar “la solidaridad real entre los trabajadores, el odio a la explotación, y la voluntad, día tras día más determinada, de darle fin al sistema existente.

El odio a la explotación de todos, y por tanto, también de las mujeres.
Para darle fin a un sistema que es el origen de esa explotación, de la desigualdad, de la injusticia.

“Lo sabio entonces, e incluso lo oportuno, requiere que no malgastemos tiempo y energía en reformas sedantes, sino que luchemos por la completa emancipación de todos — una emancipación que sólo puede volverse realidad mediante la puesta en común de la riqueza, y mediante la abolición de los gobiernos.

Esto es, mediante la democracia. La de verdad.

Así, sí.

lunes, octubre 09, 2017

Banderas

Las banderas sirven para tapar la mierda que los poderosos no quieren que veas.

Cuanto más grandes son, y más banderas hay, más tapan.

sábado, octubre 07, 2017

La manifestación blanca de ciudadanos de blanco

Hace ya 11 años que comencé a escribir como Ciudadano en blanco para defender, desde un blog, la democracia, en unos términos muy similares a los que hoy se utilizaban para convocar esta “manifestación blanca” del 7-O por el diálogo. El sentimiento y razones que me movieron a ello eran básicamente los mismos que refleja la convocatoria para esta movilización. Mi propósito era el mismo.
La única diferencia era que, en lugar de carteles o ropa blanca, mi llamamiento era a votar en blanco -con un matiz que ahora mismo no viene al caso-.

Hoy sigo defendiendo lo mismo. Sigo llamando al voto en blanco (o al nulo).
Y sigo convencido de que la lucha por la democracia hay que hacerla sin banderas.
Como así se ha pedido en esta “manifestación blanca”.

Sin embargo, en 2006, cuando empecé a escribir, me faltaba experiencia. Y conocimientos.
Durante todos estos años he aprendido. Mucho.

Y una de las cosas que he aprendido es que, se puede -y se debe- luchar por la democracia sin banderas, pero lo que no funciona, para nada, es hacerlo sin ideas -sin ideología-.

Salir a la calle a pedir diálogo, o democracia, sin saber qué es lo que está mal y qué habría que hacer para solucionarlo, es un gesto vacío, inútil. Un gesto bonito que tranquiliza la conciencia, pero que no vale para nada.

Puesto que “la gente tenemos que resolverlo”, hay que saber cómo resolverlo.
De cajón.

Por mi parte, como tantas otras veces, vuelvo a hacer el mismo llamamiento de siempre. El que llevo haciendo ya 11 años como “Ciudadano en blanco”.
Yo también digo “¡hablemos!”.

Hablemos de lo que está pasando. De por qué está pasando. De por qué este Sistema no funciona. Y de qué tendríamos que hacer, la gente, para solucionarlo.

lunes, octubre 02, 2017

"Si votar sirviera de algo, estaría prohibido" (y II)

A veces la realidad te devuelve tus propias palabras dándote en todos los dientes. Otras veces, te llevas una grata sorpresa.

Hace algo más de dos años escribía sobre ese dicho que dice que "si votar sirviera de algo, estaría prohibido".

Y vaya, ayer, 1 de octubre, en Cataluña, resulta que votar estaba prohibido.

viernes, septiembre 29, 2017

Referéndum en el barrio del Torreón

Los vecinos del barrio del Torreón están cabreados. Son muchos años ya de sufrir una situación de agresión continuada, cada jueves, viernes y sábado por la noche, más fiestas adicionales.
Los gobiernos municipales no solo no han actuado para proteger a los vecinos, al contrario, han favorecido el crecimiento y la consolidación del barrio como zona de ocio nocturno.
El pasado jueves se tomaron una serie de decisiones en el pleno relativas a esta cuestión.

Voy a especular un poco.

Voy a suponer que, pasado un tiempo prudencial, pese a esas decisiones del gobierno local, la situación de los vecinos del barrio no mejora.
Es un suponer.
Voy a suponer también que los vecinos recurren a la vía judicial, pero, dado que la Justicia nunca ha sido igual para todos, no da frutos.
Y sigue pasando el tiempo y todo sigue igual o peor.

Y voy a suponer que, en ese punto, una buena parte de los vecinos del Torreón llegan a tal nivel de cabreo y desencanto que deciden celebrar una consulta en el barrio para decidir si cierran todas las discotecas del barrio.
Así, unilateralmente. ¡Manda huevos!
No tienen poder legal para ello, pero lo deciden de todas maneras.

Un referéndum únicamente para los vecinos del barrio del Torreón, naturalmente. Es su barrio.

Que es bien posible que a los vecinos de los demás barrios les interese mantener las discotecas en el Torreón. Pero no les corresponde a ellos tomar esa decisión, precisamente porque las discotecas no están en sus barrios: están en el barrio del Torreón.
Por tanto, la decisión es de los vecinos del Torreón.
O eso voy a suponer que dirían los vecinos del Torreón.

Y se ponen a ello.

Y resulta que, aunque incluso una buena parte de los vecinos del Torreón están cómodos con las discotecas, se intuye una posibilidad de que en ese referéndum salga el SÍ: hay muchos vecinos muy cabreados.

Pero al gobierno municipal no le cuadra.
Así que, recurriendo a la legalidad vigente, el gobierno municipal prohíbe el referéndum. Envía a jueces y policías contra los vecinos del Torreón, confisca sus papeletas, su propaganda, sus urnas, les amenaza con multas con muchos ceros.

Pero los vecinos se ponen tercos, e insisten. Y el ayuntamiento hace venir a policías de Albacete para reforzar a los de aquí, que empiezan a parecer pocos. Los albaceteños leales los jalean al salir: ¡a por ellos!

Llegado a ese punto, algunos vecinos del resto de barrios de Ciudad Real, para mostrar su apoyo al gobierno municipal y a la legalidad vigente, ponen la bandera del municipio de Ciudad Real en la terraza.



No va a pasar, claro, esto es un pequeño cuentecillo de ficción política.

Pero por si acaso, voy a ver si me hago con una bandera local.

¡Por la unidad del municipio y el ocio nocturno en el Torreón!
¡Viva Ciudad Real!

lunes, septiembre 25, 2017

Así es como se lucha (y VI)

"Un ejército victorioso gana primero y entabla la batalla después; un ejército derrotado lucha primero e intenta obtener la victoria después.
Esta es la diferencia entre los que tienen estrategia y los que no tienen planes premeditados."
Sun Tzu. “El arte de la guerra”

Luchar por luchar no tiene sentido.
Luchar para intentar obtener la victoria.
Luchar estando derrotado de antemano.
Luchar para perder.

Es un sacrificio inútil de tiempo, de recursos, de vidas.

El 15M fue un magnífico ejemplo de a donde conduce el entusiasmo sin estrategia, el corazón sin cabeza.
Unos gritos y unos días de ocupación en la plaza.
Asambleas para muchas cosas, casi todas inútiles.
Mucho tiempo, recursos, energías y esperanzas malgastadas.
Para al final, volver al redil, esto es, a las urnas, a votar a los mismos perros, con distintos collares.

Para ese viaje no hacían falta alforjas.

Y con lo del muro de Murcia. 30 años de lucha estéril. Y suma y sigue.
Y con lo de Linares contra el desempleo brutal que sufren.
Y con los que piden una Sanidad digna en Algeciras.


¿O con lo del referéndum?

Si queremos cambiar las cosas, necesitamos saber en qué mundo vivimos.
Quién nos gobierna.
Cómo y con qué armas nos dominan.
De qué forma se pueden contrarrestar esas armas.
Con qué fuerzas contamos.
Cuáles son nuestras fortalezas, nuestras debilidades.
Qué tenemos que hacer para ganar.


Y así, primero ganamos, y luego, salimos, a la calle, a por la victoria.

Así es como se lucha, y así es como se gana.

sábado, septiembre 16, 2017

Así es como se lucha (V)

Piensa en global, actúa en local.

Es correcto, pero como todo en esta vida, no se puede tomarse como un rígido dogma de obligado cumplimiento.
A veces pensar en global implica actuar en global.

La lucha por los derechos de los usuarios de la Sanidad del Bierzo se ha planteado como una lucha local: un grupo de vecinos se encierra para defender su derecho a una atención sanitaria mínimamente digna.

Y su lucha podría funcionar si su enemigo fuera un enemigo de entidad igualmente local.
Pero no lo es.

El Gerente del Hospital del Bierzo no es un psicópata aislado que disfruta matando y torturando berzianos. Por el contrario, es un administrador que obedece órdenes de otros que mandan más que él: los políticos. Y estos, a su vez, obedecen órdenes de la oligarquía económica, que es la que realmente ostenta el Poder, en España, y en el actual mundo globalizado.
El enemigo es un enemigo global.

El deterioro deliberado de la atención sanitaria en España es generalizado. Es consecuencia de las políticas privatizadoras que convienen al Poder económico global.

Y en lo que respecta a la ejecución de esas políticas, los gerentes del Hospital del Bierzo -sea este de ahora, sus antecesores o sucesores- no están solos. Cuentan con el respaldo del gobierno que les ha colocado ahí. Con los recursos de ese gobierno (esto es, de un Estado). Con el apoyo de los grandes medios de comunicación. Con el apoyo del dinero. Con una aparente “democracia” de su lado. Etc.
Y en oposición a todo ello, un puñado de berzianos cabreados.
No hay color.

No podemos ganar una guerra global a nivel local, actuando cada pequeño grupo de combatientes como buenamente puede y siente.
Hay que luchar en todas partes a la vez, en todos los frentes, todo el tiempo. Unidos, coordinados, organizados. Con conocimiento. Con estrategia.

Hoy en día un grupo de usuarios del Bierzo luchan por sus derechos encerrados en un hospital. Guerra global, pero lucha local: lucha perdida.

Pero... ¿y si ese grupo de usuarios del Bierzo formaran parte de un gran colectivo o comunidad global de personas que defienden la dignidad, la vida... y por tanto... la democracia?
En ese caso, esas pocas personas lucharían -actuando localmente- por su salud, pero también estarían luchando por el objetivo común de todo el colectivo al que pertenecen, y al que defienden.
Y su fuerza, su credibilidad, sería la de todo el colectivo. No serían ya sólo un puñado de berzianos cabreados. Seríamos miles, decenas de miles, y algún día, cientos de miles de ciudadanos luchando por nuestra salud, nuestras vidas, nuestra dignidad.
En esas condiciones, no habría sólo un único encierro en un único hospital. Habría miles de encierros, ocupaciones, tomas de plazas, por todas partes.
Los usuarios encerrados en el Hospital del Bierzo no estarían solos. No estarían como están ahora. Con poco más que unas palabras de apoyo -eso cuesta poco-, de unos pocos, aquí y allí, sin que vaya a venir nada detrás de esas palabras.

En realidad es de sentido común. Como todo lo que escribo. La cuestión es... ¿por qué no lo estamos haciendo así? ¿Por qué no nos organizamos?

Es una guerra global. Y debe ganarse globalmente.

Actuando localmente -casi siempre-, pero también, puntualmente, actuando a nivel global.
Unidos, coordinados, organizados.

Esta guerra es de todos los seres humanos decentes -y conscientes-.
Por la Dignidad, por la Vida, por la Democracia.
Contra la Ignorancia, contra el Egoísmo, contra la Codicia, contra el Poder.
Y todos juntos tenemos que ganarla.



Cuando la clase obrera se organice en un cuerpo capaz de asumir acciones cada vez más numerosas y unificadas, habrá llegado la hora de la revolución, toda vez que el capitalismo sólo puede dirigir a individuos desorganizados.
En este escenario, la organización en sindicatos y partidos, originaria del capitalismo en ascenso, ya no tendrá la menor utilidad... Para desarrollar el combate será necesario, pues, que surjan nuevas formas de organización.” 
Anton Pannekoek

sábado, septiembre 09, 2017

Así es como se lucha (IV)

La atención sanitaria en el Hospital del Bierzo deja mucho que desear, a consecuencia de las políticas de privatización de la Sanidad. Un grupo de usuarios se encierra para reivindicar algunas mejoras esenciales.

Pero el Hospital del Bierzo tiene un Gerente, cargo nombrado por un gobierno del PP respaldado, en las urnas, por los votos de medio millón de castellano-leoneses.
Y no sólo por ellos. El gobierno del PP de Castilla-León es producto de unas elecciones cuyos resultados han sido aceptados por todos aquellos que han votado a un partido político para que les representara en las Cortes Regionales. Esto es, que el gobierno del PP en Castilla y León es producto de unas elecciones validadas por los votos de un millón trescientos mil castellano-leoneses.

Y más allá, está el gobierno nacional, las Cortes Generales y un Sistema Electoral respaldado, en España, por los votos de cerca de 24 millones de españoles.
Una mayoría de votos que respaldan un Sistema político que admite y produce esa privatización de la Sanidad.

Y así funciona la democracia, o eso dicen por la tele.

La gente expresa “su voluntad” “respetuosamente” en las urnas, elige un “representante” cada cuatro años, y al que no le gusta lo que hacen los gobiernos, puede protestar, pero no tienen por qué hacerle caso, porque para eso ya están las urnas. Ajo y agua.

Algunos no lo vemos así, claro. Algunos sabemos que no vivimos en democracia. Y unos pocos, poquísimos, sabemos que el sistema de representantes siempre fue oligarquía, que últimamente ha sido “convertido” mágicamente en democracia a costa de repetirlo una y otra vez por los medios de propaganda.

Pero la mayoría cree los dogmas de la tele. Y vota.

Y los que votan, no luchan. No se suman -de forma permanente- a ningún encierro, ocupación, huelga indefinida...

Los que no votamos y estamos dispuestos somos muy, muy pocos. No somos suficientes.

Para que algún día seamos suficientes, una parte de la gente que hoy vota tiene que dejar de hacerlo, para, en cambio, luchar, trabajar, construir.
Tenemos que hacer que esos -unos pocos, una parte- dejen de creer.

Es esencial, si queremos cambiar las cosas. Si queremos que, en lugar de luchar y perder, luchemos y ganemos.

Es un trabajo tan fundamental, tan necesario, tan importante, que debe hacerse todo el tiempo, en todo lugar, por todos aquellos que tengamos claro que el Sistema es parte del problema.
También en cada encierro, ocupación, acción directa.

Lo llaman democracia, y nunca lo ha sido.
Es por ello por lo que debemos luchar en la calle. Encerrarnos en un hospital, tomar las plazas.
Es por ello que votar no sirve.

Pero si no lo decimos, si nos limitamos a ocupar los espacios sin explicar por qué tenemos que hacerlo, ¿qué legitimidad tenemos? ¿Por qué tendríamos que ser escuchados?

¿Y por qué la gente tiene que aceptar eso de que “la lucha es el único camino”? ¿Acaso no tenemos las urnas y la “democracia” para cambiar “civilizada y respetuosamente” las cosas que se hacen mal?

Esta omisión es algo en lo que hoy en día fallan absolutamente todos aquellos grupos que defienden la acción directa.
Actúan en su ámbito, pero no conciencian. No denuncian la farsa. No hacen nada por romper el adoctrinamiento. No justifican la legitimidad democrática de la lucha en la calle. No denuncian la ilegitimidad democrática de instituciones y parlamentos.

Hay que repetirlo una y otra vez. Explicarlo. Hablar a la gente de política. Educar. Concienciar.
Todo el tiempo, en todas partes.

El que lo vaya entendiendo, al que podamos desprogramar, podría estar dispuesto a ir más allá, y luchar.

Y algún día, tal vez, podríamos ser suficientes.


La GRAN ESTAFA ELECTORAL es uno de los factores clave que permite al Régimen mantenerse sólidamente pese a todo el mal que hace. Los mandamases lo saben, por eso utilizan cada día sus medios de propaganda para repetir una y otra vez que tenemos “democracia” -últimamente lo repiten mucho más de lo habitual, lo habréis notado, supongo-.

Si no actuamos también ahí, contra esa manipulación, ya hemos perdido.


"Una dictadura perfecta tendría la apariencia de una democracia, pero sería básicamente una prisión sin muros en la que los presos ni siquiera soñarían con escapar. Sería esencialmente un sistema de esclavitud, en el que, gracias al consumo y el entretenimiento, los esclavos amarían su servidumbre."
Aldous Huxley

lunes, septiembre 04, 2017

Así es como se lucha (III)

Sigo con el caso de los usuarios de la Sanidad Pública encerrados en el Hospital del Bierzo. Hacen lo que tienen que hacer. Pero -en mi opinión- van a perder. ¿Por qué?

El primer factor clave ya lo comenté en el primer artículo: no puede haber más plazo de finalización de la lucha que el de la consecución de las reivindicaciones.

Y repito, consecución de las reivindicaciones, no de compromisos o promesas. Las promesas de un político no valen nada, bien que lo sabemos ya.

Y llegar a eso significa muchísimo tiempo de lucha.

Es algo que tal vez algunos saben (“no tenemos prisa”), pero pienso que no son realmente conscientes de las implicaciones de esa larga, larguísima duración.

La lucha no tiene plazo de finalización.
Esto es, que la acción debe planificarse para durar de forma indefinida.
O lo que es lo mismo, como si fuera a ser para siempre.

Eso implica organización.
Y como parte de esa organización, en el caso de un encierro, como mínimo, debe existir una planificación de turnos.
El mismo grupo de personas no va a aguantar encerrados toda la vida. Hay que hacer relevos.
¿Qué personas concretas van a estar presentes en el encierro de día y de noche, hoy, mañana, pasado mañana... el año que viene?

Si el encierro se plantea de duración indefinida, deben estar planificados los turnos con mucha antelación. Cuánto más, mejor.
Para unas reivindicaciones de este calado, un año no sería demasiado.

El hecho de poder anunciar públicamente, en septiembre de 2017, que ya está programado quienes van a estar encerrados en septiembre de 2018, con nombres y apellidos, aporta una fortaleza y una credibilidad enormes a la acción.
No poder afirmarlo, evidencia la debilidad del grupo: “son cuatro gatos”.
Y cuatro gatos se pueden ignorar: “ya se cansarán”.
Incluso se les puede echar a patadas, llegado el momento oportuno: “son cuatro gatos, no representan a los vecinos”.

Así que hay que planificar turnos. Dejar claro, a los de fuera, pero también a los de dentro, que el encierro es permanente.

Y además, hay que sumar vecinos a la lucha: una mañana cada tres meses, una tarde a la semana, las noches de una semana al año... lo que cada uno pueda, pero que se sumen.
Para sostener el encierro indefinidamente, pero también porque la lucha es de todos.

Si se consigue ese objetivo, si se puede afirmar -hoy- que hay personas dispuestas a mantener el encierro al menos un año... si todos tienen claro y son plenamente conscientes de lo que implica que la ocupación sea indefinida... entonces, tal vez, se pueda ganar.

Y así es como se lucha: para ganar.



- 3 personas para mantener el encierro por la noche.
- 5 por la mañana.
- 5 por la tarde.
Eso hacen 13 al día. 91 a la semana si todas hacen un turno semanal. 100 por tener margen.
100 personas, como mínimo. Concienciadas y dispuestas a quedarse ahí permanentemente, haciendo un turno de 8 horas a la semana.
Lo que hace falta para empezar a considerar que se puede ganar una batalla como esta.

jueves, agosto 31, 2017

Así es como se lucha (II)

En el artículo anterior ponía como ejemplo de lucha el encierro de usuarios de la Sanidad Pública en el Hospital del Bierzo. Llevan ya 38 días.

Lo que hacen, lo están haciendo bien. Y sin embargo, eso no basta.
Para que esta acción tenga alguna utilidad, y de paso, para que pueda servir como inspiración para otras -y extender la lucha-, debe pasar algo más.
Por lo pronto, deben ganar.

Voy a ser optimista, intentando ponerme en el mejor de los casos: que consigan prologar el encierro mucho, mucho tiempo, lo suficiente como para forzar una negociación.

Por supuesto, a nivel general no hay nada que rascar, ni en relación a las Unidades de Gestión Clínica, ni a las leyes estatales que validan la privatización. Demasiado premio para una lucha local.
Pero esto ya lo saben los encerrados. Las reivindicaciones generales están ahí como denuncia, pero lo que se lucha realmente son las reivindicaciones de su hospital.

En cuanto a eso, ¿qué cabe esperar?
Tal vez podría conseguirse alguna de las reivindicaciones menores de forma inmediata:
- Algunas reformas y reparaciones en el hospital, que al parecer hacen mucha falta.
- Reapertura de una parte de las camas cerradas.
- Tal vez incluso alguna contratación de personal, lo más necesario.

Para las restantes reivindicaciones, los políticos podrían ofrecer un compromiso de satisfacerlas paulatinamente, en la medida de lo posible, lo antes posible, reservando una partida del presupuesto a partir del año que viene, etc.

Naturalmente, en cuanto el encierro se disuelva, lo prometido se disuelve con él.
Hasta aquí todos deberíamos llegar. Sería un error muy grave contar con que los políticos cumplan con sus promesas, por mucho que estén escritas y firmadas. Ya tenemos experiencia de sobra como para tener claro que no lo van a hacer.

Y precisamente por ello, si al final se consiguiera ese acuerdo, el encierro no se podría disolver hasta que todas las reivindicaciones -o al menos, las que se consideren irrenunciables- estuvieran ya satisfechas, esto es, con el personal adicional necesario contratado y en funcionamiento.
Y ello implica prolongar el encierro todavía más. Estamos hablando de muchos meses, incluso, probablemente, años.
Pero la experiencia me dice que los encerrados -en su mayor parte- optarían en este caso por aceptar de inmediato el “acuerdo firmado” y cesar el encierro. Principalmente, por el desgaste, que pasará factura tarde o temprano. Ese desgaste provocará que los encerrados estén cada vez más receptivos a un posible acuerdo con más promesas que realidades.
Y caerán en la trampa.

Y no habrán obtenido nada.

Porque esas reivindicaciones menores que, en el mejor de los casos, podrían ver cubiertas, lo normal es que sean medidas que los políticos del PP iban a tomar de todas maneras. Entre otros motivos, por electoralismo: algo hay que hacer para sacar votos, no todo pueden ser promesas incumplidas.
Y así lo venderá el PP a sus votantes: “qué buenos y eficientes somos que pese a que no hay dinero priorizamos la atención sanitaria, algo que siempre pensamos hacer, porque la salud de los ciudadanos es lo primero y tal y Pascual”.
Los demás partidos -la oposición- venderán que lo que se ha hecho es gracias a su presión, por medio de la plataforma clientelar de turno, que por supuesto no ha apoyado nunca el encierro, y que ya hace tiempo llegó a un acuerdo con el Gerente Regional de Salud, con su compromiso correspondiente.
Y algún partido además se llevarán unos réditos extra por haber apoyado el encierro -con la boca pequeña, ya que no les interesa que este tipo de acción se extienda-, algo inútil en cuanto a conseguir las reivindicaciones, pero suficiente para cubrir las apariencias y seguir engañando a unos cuantos de sus seguidores más radicales -y más cándidos-.

Los partidos, al final, sacarán tajada del encierro. Todos ellos. Tienen los medios de comunicación para presentar los hechos a su conveniencia. Y para ocultar lo que les interese ocultar.

A los encerrados, en cambio, en cuanto abandonen el Hospital, se les ninguneará y se minimizará su aportación hasta quedar prácticamente en nada. Incluso el éxito que podría suponer forzar a la administración a negociar con ellos se diluirá debido a la posterior ausencia de resultados.

Y los vecinos, volverán a votar las próximas elecciones.
Y todo seguirá igual.

Y sí, cuando los encerrados sean conscientes de la tomadura de pelo, algunos querrán volver a encerrarse. Pero ya no podrán hacerlo.
Porque, primero, habrán perdido apoyo. El fracaso pasa factura. La gente deja de creer en la acción directa si esta se utiliza y no produce resultados.
Y segundo, el desgaste también habrá pasado factura. Muchos pensarán: “yo ya he cumplido, ahora le toca a otro”.
Pero no habrá “otro”, porque todo el mundo está pensando lo mismo: “qué bien está eso del encierro, de tomar la plaza, de la lucha en la calle... mientras el que haga los sacrificios no sea yo”.
O la otra versión: “que otro luche, que yo, voto”.

Tal vez me equivoque. ¡Ojalá! Pero por mi experiencia no veo que pueda acabar con éxito una acción como esta, en estos tiempos... a menos que se haga algo más, algo nuevo que cambie este final.
Hay que adaptar la lucha a nuestra realidad, a las circunstancias que vivimos hoy.
Acciones que hace 100 años, o hace 40... podían funcionar, hoy no funcionan. El Régimen ha evolucionado, ahora tiene armas mucho más poderosas, muchos más recursos, muchos más medios. Donde antes podíamos ganar, ahora ya no podemos.

A no ser que nosotros evolucionemos también.

Así, que, pregunto: ¿qué es lo que habría que hacer para que este final no se hiciera realidad?

lunes, agosto 14, 2017

Así es como se lucha (I)

Ponferrada, martes 15 de agosto de 2017: un grupo de combativos ”usuarios de la Sanidad Pública” lleva 23 días de encierro “contra la privatización de la Sanidad”, en el Hospital del Bierzo, centro de referencia de su comarca.


Supongo que no habréis sabido nada de ello, porque la noticia ha sido censurada en la práctica totalidad de medios de comunicación, más allá de unas míseras menciones en medios locales. Y hay buenas razones para ello.
Este encierro es un ejemplo de cómo debería ser la lucha por nuestros derechos, a día de hoy, en la España del 2017:

Una lucha a base de ejercer presión en “la calle”, nuestro terreno, el lugar donde hay que luchar, el lugar donde el pueblo puede tener fuerza.
No en las instituciones, los parlamentos o los gobiernos, que no son nuestros, ni nos representan, ni los controlamos, ni nos sirven. Ese es el terreno del Poder económico, sus siervos, sus secuaces.
En los parlamentos tenemos todas las de perder. En la calle, tal vez, podríamos ganar.

Una lucha de ciudadanos, sin partidos políticos, sin sindicatos de “representantes”, organizaciones todas ellas al servicio del Poder económico. Son sus herramientas, no las nuestras. Y su finalidad es precisamente llevarnos a su terreno, las urnas -al paso que nos dividen-, y sacarnos del nuestro, la calle.


Una lucha haciendo daño donde duele, sacando a la luz las vergüenzas del Régimen, aquello que se quiere ocultar. Y no sólo me refiero al maltrato inhumano y criminal a las personas, sino sobre todo a la causa, a esa privatización sibilina de la Sanidad, legalmente refrendada, que tiene lugar desde hace muchos años ya, en todas partes, y que TODOS los partidos políticos apoyan y han apoyado siempre (Ley 15/97, Unidades de Gestión Clínica...).


Y finalmente, una lucha sin plazo, una lucha de duración INDEFINIDA.
No puede haber más plazo de finalización de la lucha que el de la consecución de las reivindicaciones, esto es, en este caso, la garantía y consolidación de nuestros derechos.
Al contrario de las inútiles manifestaciones puntuales o huelgas de un día, acciones todas ellas sin fuerza alguna que no ejercen la menor presión sobre el Poder.
Ponerle plazo a una huelga, o a un encierro, no tiene el menor sentido, porque huelgas y encierros son una acción de desgaste, esto es, que gana el que más aguanta. Se puede decidir de antemano cuándo se inician, pero no cuándo se terminan.
Ponerle plazo a una huelga, o a un encierro, o a una acción cualquiera, equivale a anunciar al enemigo cuándo se nos acaba el fuelle, cuándo nos vamos a dar por derrotados.

Así que ahí tenéis, así es como se lucha.

O casi, porque la lucha, para ser eficaz, necesita todavía algo más.

Pero por hoy me quedaré con lo positivo. Con el ejemplo que nos da esta “Asamblea de Usuarios de la Sanidad Pública de El Bierzo y Laciana”.

Si quisiéramos cambiar las cosas, lo que están haciendo en el Hospital de El Bierzo, tendríamos que hacerlo en todas partes.

Bravo por ellos.

lunes, julio 31, 2017

Otro ejemplo más de manipulación

31 de julio de 2017. Telediario de las 15:00 de La 1.
Canal “público” que pagamos todos.
“Noticia” del día sobre el referéndum catalán.
Portavoces del PP y de C's soltando sus consignas. No entraré en detalle sobre la excusa del día porque vienen a repetir básicamente lo mismo todos los días.
Por supuesto, no se da oportunidad de réplica a la otra parte, JxSí y CUP, aunque son claramente parte implicada y son atacados tanto por PP y C's como por los propios comentaristas que dan la noticia "imparcial y objetivamente": en La 1, JxSí y CUP tienen asignado el papel de “malos” en el Spaguetti Western catalán.
De paso, aprovechando la coyuntura, también se ataca al PSOE -por su inacción-, al cual tampoco se le da oportunidad de defenderse. En este momento, en La 1, el PSOE también es de los “malos”.

Es un ejemplo modélico de manipulación. De libro.

Por un lado, al dar voz sólo a una de las partes, sesga la información en su favor.
Una y otra vez. Día tras día.
Hoy, La 1 es un canal de propaganda 24x7 en favor de PP y C's. Propaganda gratuita -para ellos-, pero que nos sale bien cara al resto de los españolitos.

Por otro lado, la guinda, la enésima repetición de lo de que en “democracia”, si así lo dice tal o cual ley, la gente no tiene derecho a decidir directamente, en referéndum.

¡En democracia la gente no puede votar!
¡Alucinante!
Y muchos, se lo tragan. A tal nivel de ignorancia llegamos.

Una versión, adaptada al caso catalán, de las palabras “nuestra democracia”, que se repiten decenas de veces cada día en prácticamente todos los medios de comunicación.
En nuestra democracia...”, “...en democracia...”, “...vivimos en una democracia...”, “...gracias a nuestra democracia...”, etc.

Si una mentira se repite suficientemente, acaba por “convertirse” en verdad. “Principio de orquestación”. Goebbels.

En fin, que es sólo un ejemplo, uno entre los muchos que nos inoculan cada día. Desde hace 40 años.
Podría escribir decenas de artículos como este todos los días, si tuviera tiempo. Porque la inmensa mayoría de las informaciones políticas de los grandes medios de comunicación son así. Sesgadas. Falsas, incluso cuando dicen algo que es cierto, ya que no hay mayor mentira que una media verdad.

Lo llaman democracia, y nunca lo ha sido.





P.D. Como curiosidad, la “noticia” siguiente era sobre el PSOE. Salía una imagen de los mandamases reunidos, y tras ellos, en la pared, en letras bien gordas, el lema de la actual “regeneración” -¿o es degeneración?- del PSOE: “Somos la izquierda”.

Si una mentira se repite suficientemente, acaba por “convertirse” en verdad.

Y, hoy en día, dado que es prácticamente imposible distinguir un gobierno del PSOE de uno del PP, tienen que repetirla mucho, mucho, para que algunos de sus votantes se la crean.

Así que repitan conmigo: Somos la izquierda, somos la izquierda, somos la izquierda. Vivimos en democracia, vivimos en democracia, vivimos en democracia. Amén.