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miércoles, diciembre 19, 2018

¡Cuidado! ¡Que viene el loVOX!

Érase una vez un pueblo que tenía mucho miedo, y con razón, del lobo. En una ocasión, al escuchar al pastor gritar ¡que viene el lobo!, todo el pueblo acudió corriendo a proteger el rebaño. Pero era una broma. El pastor repitió la broma varias veces, hasta que, un día, los vecinos no acudieron. Ese día el aviso era cierto, el lobo estaba allí de verdad, y mató a las ovejas.

Los vecinos fallaron, claro. Por dar crédito a un embaucador, por su ignorancia, actuaron cuando y donde no era necesario, y no actuaron cuando y donde era necesario actuar.
Y sufrieron las consecuencias.

Sabiduría presente en los cuentos infantiles... que muy pocos aprendieron, al parecer.



Se ha generado estos últimos tiempos mucho miedo ante la irrupción de VOX. Por todas partes hay voceros gritando ¡que viene el lobo!, casi todos, llamando al voto a UP. Y muchos les creen. Recuerdan lo que pasó con los nazis, y tienen miedo. Y repiten su mensaje.
Y naturalmente, se equivocan.
Porque es mentira.
El lobo no viene ahora, en este momento.
No puede venir, porque ya estaba aquí. Siempre ha estado aquí. Nunca se fue.

El lobo gobernaba España antes del 78. Ese año, lo maquillaron, lo hicieron pasar por perro fiel, y siguió gobernando. Hasta hoy.
Como pasó antes y después en tantos otros países.

Ya lo he dicho muchas veces. Ya lo he demostrado muchas veces.

Lo llaman democracia, y nunca lo ha sido.

Los parlamentos son una herramienta de la oligarquía económica -el lobo-, que sirve para anular al pueblo, manteniendo sometidos y dóciles a los pueblos a los que gobiernan y esquilman. Siempre fueron eso. Hasta hace 200 años, todo el mundo lo sabía.
Y los partidos políticos que ocupan esos parlamentos son -y siempre han sido- organizaciones cuya finalidad es canalizar la reacción popular hacia acciones inocuas para el poder -como votar-.
Los partidos, las elecciones, los “representantes”, impiden que el pueblo se rebele, se organice y actúe eficazmente para protegerse del lobo. 

¡Que viene el lobo, vótame, yo te salvaré!

Pues no, no nos van a salvar.
Todos los partidos políticos sirven al poder económico. Todos los que salen en los grandes medios de comunicación, al menos. Medios que sirven -son propiedad- de la oligarquía económica -el lobo-. Medios que seleccionan y dan protagonismo a un reducido grupo de partidos, que son los que pueden acceder a los gobiernos.

Al que no sale en la tele, no le votan.

No nos representan. Representan a los ricos, no a nosotros. Todos los partidos representan a los ricos. Ninguno nos representa a nosotros, el Pueblo.

Y sí, hoy, el lobo tiene unos servidores nuevos. El lobo muestra una marioneta nueva en su pata derecha. Y eso es malo.
Es consecuencia del deterioro social y económico que producen años y años de gobierno de la oligarquía económica. Cuando las cosas están ya muy mal, y van a ir a peor, aparece la extrema derecha.

Pero la solución no está en sus urnas, sus parlamentos, sus instituciones. La solución no está en votar a la marioneta que tiene el lobo en su pata izquierda.

VOX es el lobo, claro que sí. Y el PP lo es. Y C's. Y el PSOE.
Pero la otra marioneta de su mano izquierda... ¡también es el lobo! UP, sí, UP, también es el lobo*.

¿Cómo vamos a protegernos del lobo siguiendo el camino que nos marca el propio lobo?

Tenemos motivos para preocuparnos. Hoy más que hace 30 años, más que hace 20, más que hace 10... porque las cosas están peor. Y van a seguir empeorando.
Pero de nada sirve actuar sin conocimiento. De nada sirve hacer más fuerte al lobo alimentándolo con lo que quiere el lobo -votos-.

Y sí, por supuesto, de nada sirve no hacer nada. Es obvio.

¿Tenéis miedo del lobo? Pues organizaos y protegeros de él. Organizaos y combatidlo. Organizaos y construir, para vosotros, para vuestros hijos, un mundo mejor, un mundo justo, un mundo seguro.

Pero para no fallar, como los vecinos del cuento, tenéis que saber. Enteraos de quién es el lobo realmente. Enteraos de cómo se combate a este lobo. Enteraos de cómo se vence a ese lobo.
Es fácil. También lo he dicho ya millones de veces.
El camino a seguir se llama democracia. Pero la de verdad. La que nunca hemos tenido.

Sabiendo eso, es más fácil no fallar. Es más fácil no dejarse engañar. Y no desviar la atención del verdadero enemigo.

Dad un paso atrás. Abrid bien los ojos. Dejad de mirar las marionetas. Mirad al lobo que las maneja.

¿Lo veis? ¿No?

Pues mirad mejor. Informaos. Leed. Contrastad la información.

El lobo no viene. Siempre ha estado aquí. Nunca se fue. 

Lo llaman democracia, y nunca lo ha sido.


* Cuando VOX no era nadie, allá por 2014, el lobo comenzó a darle difusión en sus medios. Pero ese año el lobo tenía a otro partido más que promover. Aquí, ambos partidos siendo lanzados en una entrevista con una de sus propagandistas estrella.

Marioneta pata derecha, marioneta pata izquierda.

viernes, octubre 06, 2017

Y el amo alza la voz

Hoy me he acordado de mi primera experiencia laboral. El habitual grupo de jóvenes explotado por una multinacional ávida de mano de obra barata y complaciente.
Transcurrido tal vez un par de años, hubo un pequeño conato de rebelión. Poca cosa, muy moderadamente, tan sólo una respetuosa petición colectiva de que “nos dejaran tranquilos”. Sin ánimo de dejar de echar horas extra sin cobrar, a tanto no se llegaba. La gente quería conservar el trabajo, pero el tema del maltrato psicológico no lo estaba llevando demasiado bien.
Pero incluso eso fue demasiado para los de arriba. Pasando por encima del Director del Centro, al que tal vez consideraron demasiado blando, enviaron desde Madrid al gran sheriff, el Director de Recursos Humanos a nivel nacional, para restaurar el orden entre la díscola masa trabajadora local.
Y puso orden, claro. Todo volvió a su cauce. Los jóvenes curritos agacharon sumisamente la cabeza y volvieron a su tarea, sin volver a repetir tamaña muestra de rebeldía.

Me ha venido a la cabeza este recuerdo -más o menos distorsionado por el tiempo-, cuando he visto la noticia de la amenaza de bancos y grandes empresas catalanas.

Me ha dado la impresión de que, ha llegado el momento de que se llame al orden a las revueltas masas de independentistas (y no independentistas) catalanes, que han tenido la osadía de pretender tomar por sí mismos una decisión que, en nuestro “democrático” Régimen, siempre ha estado ya tomada desde arriba.

El pueblo debe acatar y servir, y no pretender tomar decisiones. Eso ya lo hace el amo, por medio de sus leales esbirros, los políticos profesionales.

Que con esto de las masas me refiero a la gente, claro, no a los políticos del PDeCat, los cuales, igual los amos han considerado que no han sabido controlar adecuadamente a la plebe.

Y por eso ha llegado la hora de que el amo alce la voz, y ponga al populacho en su lugar.

El amo en persona. La oligarquía económica. Quienes realmente gobiernan en Cataluña.
Y en España.

Demostrando quién manda aquí.

viernes, julio 14, 2017

¿Y qué opina C's?

Una escena de una representación teatral:

Viernes 14 de julio de 2017.
Abre el informativo de las 15:00 en Castilla-La Mancha Televisión.
Avance de noticia: el PSOE autonómico le ofrece a Podemos entrar en el ejecutivo para desbloquear la aprobación de los presupuestos.
Tras el titular, una portavoz de C's sale comentando la jugada.
Siguiente avance.

¿Qué falla en esta escena?

Es obvio, ¿no? Mientras la estaba viendo me estaba “chirriando” el cerebro. Parece surrealista, de película de los Hermanos Marx.

¿Qué hace una portavoz de un partido que no tiene representación parlamentaria en la JCCM como único protagonista de una noticia que afecta a los dos partidos del gobierno (el oficial y el oficioso)?
Desde un punto de vista periodístico, es decir, atendiendo a su valor informativo, no tiene el menor sentido. En condiciones normales, cabría esperar primero declaraciones de los dos protagonistas, PSOE y Podemos. En caso de querer ampliar la información, lo lógico es preguntar su opinión al principal partido de la oposición, el PP. Y si después de ello se quiere hacer una cobertura mayor, pues sí, sería procedente una ronda de declaraciones de otros partidos relevantes a nivel regional, como Ciudadanos e IU. Y si ya se pretende actuar respetando los principios democráticos -que va a ser que no-, pues en esa ronda habría que incluir también a otros, a los pequeños, PACMA por ejemplo.
Esto es, que en orden de relevancia parlamentaria/gubernativa, que es el que siempre alegan los defensores de los medios de comunicación para ocultar la censura, C's tendría que haber sido el cuarto partido en aparecer soltando las bobadas habituales.
Pero ha sido el único.
Surrealista. De película de los Hermanos Marx.
O no.

Porque hay una explicación bien sencilla para este hecho: CMM TV le hace propaganda, gratis, a C's.

No es que sea algo que deba sorprendernos. Un medio de comunicación costeado públicamente haciendo propaganda gratuita a los partidos políticos. Ha sucedido cada día desde que empezó este nuevo régimen político electoralista.
Y en los medios privados, lo mismo.
Lavacerebros 24x7.

Tampoco es que sea una sorpresa que se le haga esa propaganda “extra” a C's. Un poco después de la irrupción de Podemos, momento en el que C's era un partido minoritario en Cataluña -o sea, no era nadie-, se le empezó a dar minutos en los grandes medios a nivel nacional. Muchos minutos. Y C's se convirtió en un partido relevante. A base de propaganda gratuita.

Lo que me ha llamado la atención, primero, es lo “descarado” de la propaganda. Solos, en plan protagonista, sin “camuflarlo” entre declaraciones de los actores principales.

Ni siquiera se molestan en disimular. Tan aborregada está la masa votante, que dan por sentado que no se van a dar cuenta ni de la manipulación más grosera.

Lo segundo que me ha llamado la atención es que sea una televisión del PSOE la que le haga la propaganda a su rival político.

Pero claro, eso también tiene una explicación sencilla: PSOE y C's son dos productos que pertenecen al mismo dueño. Como lo son los demás partidos que salen en los medios.
Y es lógico y normal que el dueño de un producto lo promocione en sus medios de propaganda.

Fin del apunte.

Que continúe la farsa.

¡Free, free, Freedonia!

miércoles, junio 21, 2017

"Izquierda" y "Derecha"

En estos tiempos de ignorancia y manipulación mediática generalizada, el término “democracia” no es el único que ha sido corrompido, en este caso para hacer creer a la gente en la farsa de los sistemas políticos parlamentarios “representativos”. Otras muchas palabras o ideas son tergiversadas una y otra vez en los medios de propaganda del Régimen, al igual, como no, que la Historia, que ha sido debidamente reescrita en parte, y olvidada por otro lado.

Como todos habréis leído ya “1984” sabréis perfectamente a qué me refiero.

Con el concepto de “izquierda” también han hecho lo mismo.

Hoy en día se oye mucho eso de que lo de “izquierda” y “derecha” es cosa del pasado, que a estas alturas esos términos ya no tienen sentido. Y en realidad es cierto, tan corrompidos están por la manipulación. Y es que, al igual que pasa con la “democracia”, casi todo lo que hoy se toma por “izquierda”, tampoco lo es.

Pero para combatir el lavado de cerebro está el sentido común, así que ahí vamos con ello. Empiezo con la derecha:

La “derecha” es y siempre ha sido ese sector de la sociedad que defiende la desigualdad. Son los que quieren que unos manden y otros obedezcan. Que unos tengan mucho y otros poco -o nada-. Que haya ricos y pobres.
Naturalmente, esa desigualdad se extiende a todos los niveles, no sólo a lo económico: castas, razas, clases sociales, naciones... y con ello, fronteras, patrias y banderas.
La sociedad que defiende la derecha es la del egoísmo como base de la conducta humana: todos compitiendo contra todos (individual y colectivamente) y que gane el que más se lo merezca. La ley del más fuerte.
A lo más “noble” que aspira una parte de la derecha -los “liberales”- es a una mal llamada “libertad” -otro término corrompido-, que ellos entienden como el debilitamiento de los gobiernos, para que estos no puedan recortar los beneficios de los que han tenido éxito en esa competición amoral y despiadada que ellos llaman “civilización”.
Esta posición se justifica de muchas maneras: que no se puede evitar, que el mundo es así, que la gente es egoísta por naturaleza, que siempre ha habido líderes y seguidores, que no hay recursos suficientes para todos, que si se da pan gratis la mayoría no trabajarían porque son unos vagos...
Dogmas y bobadas, pero por desgracia, grabadas a fuego en los cerebros de demasiadas personas.

Por otro lado, la “izquierda” es, obviamente, lo contrario: la izquierda defiende la igualdad. Que no haya unos que manden y otros que obedezcan, que los recursos disponibles se repartan equitativamente, que no haya ricos ni pobres.
Esto es, una sociedad basada en el altruismo, el respeto mutuo, la cooperación, la solidaridad, la justicia... y como para que exista todo eso debe existir también libertad y democracia -las de verdad-, pues libertad y democracia también son izquierda.

En base a ello, podemos posicionar realmente a actores presentes y pasados. Por ejemplo, al contrario de lo que predica el dogma oficial, el gobierno soviético “comunista” queda identificado, sin lugar a la duda, con la derecha. ¿Y el actual de Venezuela? Derecha. ¿Cuba? Derecha. ¿USA? Derecha. ¿España? Derecha. Etc.
En todos esos países hay unos pocos que mandan y un pueblo que obedece. En todos hay pobres y ricos. En todos gobierna la derecha.

Y con los partidos políticos lo mismo:
¿Qué partido hoy en día funciona sin jerarquías, sin líderes y seguidores?
¿Cuál defiende un gobierno del pueblo, esto es, con asambleas y referéndum, con ciudadanos -todos iguales- elegidos por sorteo, ejerciendo los cargos de forma temporal y rotatoria?

Todos los partidos políticos son de derechas (me refiero, como siempre, a los que cuentan, esto es, los que salen por la tele).

Y sus líderes, lo mismo. Por ejemplo, Iglesias el Gran Líder Supremo, ¿izquierda? Venga ya.

Y así, al contrario, una vez más, de lo que predica el dogma oficial, hoy nos encontramos con que la izquierda es una reducidísima minoría, en España, y en prácticamente todo el mundo.
Una minoría además invisible, porque está ausente de la televisión y de los parlamentos, herramientas ambas del Poder establecido, de los más ricos, de los triunfadores en la competición de la ley del más fuerte, del capitalismo, del neoliberalismo, esto es, de la derecha.

Izquierda y Derecha. Conceptos tan válidos hoy como en el pasado, fundamentales para ayudarnos a entender la sociedad que nos rodea.

Siempre y cuando uno rechace el dogma oficial y use la cabeza.

miércoles, mayo 03, 2017

“Borgen”, o el mito del buen político

¿Qué pasaría si el Presidente del Gobierno fuera una persona honrada y competente?


Es imposible, ya lo sé. Pero si le echamos imaginación... si fantaseamos... si nos ponemos en que podría ocurrir lo imposible... ¿qué pasaría?

Tranquilos, no cortocircuitemos la maquinaria cerebral con tan peliaguda disquisición. No es necesario. Ya lo han hecho otros por nosotros.

La respuesta a esa cuestión la desarrolla “Borgen”, una serie de televisión danesa de política-ficción, cuyo punto de partida es precisamente ese: la honrada y competente Birgitte Nyborg, líder del emergente Partido Moderado, llega al poder, con un programa bueno para todos los ciudadanos y con la firme voluntad de hacer realidad la voluntad del pueblo danés.

La serie desarrolla las vicisitudes de esta brillante y voluntariosa política, en su intento de hacer realidad esa “nueva política” de la que tanto se habla, pero que nunca se ve por parte alguna.

La ficción es bastante realista y, por tanto, Birgitte fracasa. A medida que van avanzando los meses de mandato, vemos como la flamante Primera Ministra se va topando con los intereses existentes en el ámbito político: corrupción, incompetencia, luchas de poder internas de los partidos, por un lado, y por otro, el Poder económico y el Poder mediático, que le impiden, una y otra vez, cumplir con sus promesas y sus propuestas, incluso le hacen imposible mantener sus principios morales, esos que la hacían diferente a los demás políticos.

La serie es muy buena, de mucha calidad, muy superior a la habitual morralla USA a la que estamos acostumbrados. Y es muy entretenida. Merece la pena, para aprender un poco sobre lo que es, en el fondo, la política de estos tiempos.

Y, llegados a este punto, cualquiera que me conozca lo suficiente estará pensando que estoy promocionando una serie de mi agrado, esto es, muy crítica con el Sistema Político, el danés en este caso. Por cierto, similar, en lo que a las reglas se refiere, al español (en contraposición al sistema mayoritario de USA o Francia).
Sin embargo, no es así. A pesar de todas las miserias del mundillo político que muestra, la serie es pura propaganda en favor del Sistema. Propaganda de mucha calidad, muy sutil, muy disimulada... pero eficaz, muy eficaz.
Al final, cuando terminas la serie, la idea que esta te deja en la mente es que “esto es democracia y aunque no es perfecta, es el gobierno menos malo posible”. Pese a todo lo que se denuncia, este producto televisivo, en la práctica, lleva a la resignación, al conformismo, a la sumisión al Régimen.
“Aceptémoslo, porque es lo mejor que se puede conseguir”.
Nos deja esa idea clave, y una buena cantidad de dogmas del Sistema, reforzados, en nuestro cerebro.
Manipulación, de la buena.

Ahí lo dejo de todas maneras, para el que le pueda interesar. En mi opinión, merece la pena incluso sabiendo que es propaganda. Y merece la pena todavía más para los que siguen creyendo en este Sistema, porque van a disfrutar, y además, la serie va a reforzar su fe. Dos por uno.



Anexo: Manipulación en “Borgen”


No he podido resistirme a extraer tres escenas -de unos pocos segundos- como muestra de cómo se ejecuta en estos tiempos la manipulación política aprovechando el ocio televisivo. Hay muchas más, y muy buenas, pero estas tres me han parecido especialmente significativas.

La primera, grandiosa.

Ahí va:

1. “Me meo en esa ingenua noción de que el poder es del pueblo.”

Michael Laugesen, líder del Partido Laborista. “Borgen”, episodio 1, primera temporada.


Esta escena es, en materia de manipulación, genial. Brillante. Ahí lo tenemos, en la televisión, el reconocimiento de que todo es una estafa, y encima, por parte de un líder político de uno de los partidos mayoritarios.
“Lo llaman democracia, y no lo es”.
La cruda verdad.
Cuesta creer que eso haya salido en la tele.
Pero claro, en la serie, esa verdad la dice el que está a punto de convertirse no sólo en el “malo” de la serie, sino en el perdedor.
Y... ¿quién hace caso a los perdedores?
Si la honesta y capaz Birgitte Nyborg lo afirmara, sería diferente... pero lo dice el perdedor de turno. Y eso es crucial.

Nuestro cerebro está diseñado para no hacer caso a los perdedores. Tampoco a los que nos caen mal o nos resultan antipáticos.
Y, en ocasiones, eso nos lleva a equivocarnos. A despreciar una cosa cierta por motivo de quién la dice. Falacia ad hominem.

Nuestro cerebro es vulnerable. Y los que saben de esto de manipular, se aprovechan de este déficit en nuestra capacidad de razonar.

Y así, en esta escena, ¡sueltan la cruda verdad, sin cortapisas, con todo el descaro... para lavar el cerebro a la gente para que la rechacen!
Reforzando así la gran mentira, base de todo, que se repite una y otra vez en todos los medios de comunicación: que vivimos en una democracia.

Magistral.

2. “Democracia es dictadura de la mayoría”

Amir Dwian, líder del Partido Verde. “Borgen”, episodio 5, segunda temporada.



Otro de los reveses de Birgitte Nyborg. Está intentando sacar un proyecto fundamental, por consenso, para que sea duradero, sostenible, eficaz. Cuestiona la imposición de la mayoría (de esas mayorías “ajustadas” -y en realidad, falsas- a las que estamos acostumbrados en España). Cuestiona que eso sea justo.
Y con razón, porque ni es justo, ni democrático.
Pero la “realidad” pone a Birgitte en su lugar. En esta escena, en boca del también honesto y competente líder de los verdes, se refuerza el dogma que nos venden una y otra vez desde los medios de propaganda.
Al final, Birgitte acabará por aceptar esa falsa definición de democracia. Y con ella, todos los manipulados televidentes que sigan la serie y que, sin pretenderlo ni darse cuenta, adoptarán las mismas ideas que les venden por medio de esos políticos ejemplares -ficticios- con los que simpatizarán o se sentirán identificados. En este caso, Birgitte y Amir. Protagonistas. Admirados. Los que tienen credibilidad. Los que usarán para contar las milongas que quieren que crean, en este caso, los daneses.

3. Políticos profesionales, parásitos profesionales.

“Borgen”, episodio 8, tercera temporada.


La que se queja con ira y desesperación es Nete Buch, diputada de los “Nuevos Demócratas”, partido de nueva creación de una renacida Birgitte. El partido se está desplomando y Nete está a punto de perder su escaño... y se ve en la cola del paro... porque, aparte de embaucar a la gente para que la voten, no sabe hacer la O con un canuto. Es una inútil total. Si pierde el escaño, se queda sin trabajo, y sin la generosa remuneración que el “curro” de político profesional conlleva.
Nete está tan desesperada que traiciona a su “amiga” y compañera de partido Birgitte y se convierte en una “tránsfuga-espía” para recuperar su antiguo puesto -y escaño- en el partido rival de ese momento de la historia.

Otra escena que emite un mensaje bien distinto a la realidad debido al modo en que se presenta.

Para empezar, en la serie, Nete es la única que se muestra temerosa de su futuro laboral por perder su escaño. Pero, siendo realista, todos los “aforados” tendrían que haber estado acojonados por perder su puesto de trabajo. Los políticos profesionales, por norma, son todos unos inútiles: aparte de mentir, engañar, obedecer al que mande y echarse el dinero a la saca, saben hacer poco más. ¿De qué trabajarían de no vivir de la política? Si fuera por sus capacidades, irían todos de cabeza al paro.

Aunque, por otra parte, lo que tampoco muestra la serie es la salida laboral habitual para políticos que pierden sus escaños: las puertas giratorias. ¿Cuántos políticos realmente tendrían miedo de perder su escaño, si saben que les espera un puesto de trabajo seguro al dejarlo?
En la vida real, es difícil encontrar un político que no tenga una cómoda “jubilación” asegurada. No sólo están los puestos de “consejeros” de grandes empresas para políticos importantes; hay también multitud de puestos de trabajo para enchufados en empresas privadas variadas, de la familia, de amigos, de los de devolver favores... fundaciones... empresas públicas... y por supuesto, puestos de trabajo en la Administración Pública, plagada de enchufados que disfrutan de un empleo seguro, según la Constitución, gracias a haber demostrado su “mérito y capacidad” en unos “justísimos” procesos selectivos. Miremos las universidades, por ejemplo, que son caso especial de esta praxis.

Que bueno, esto es en España, claro. Pero dudo mucho que en Dinamarca sea muy diferente. Aunque eso sí, allí, mucho más disimulado.

En definitiva, que la situación que se le plantea a Nete es irreal. Esta escena es también manipulación. Reconociendo otra vez una media verdad -la inutilidad conocida de algunos políticos profesionales-, nos hacen creer que los políticos inútiles son una minoría, la excepción. Cuando en realidad son la regla.

La corrupción política no es un hecho puntual o excepcional. Es una cuestión de clase. Hay una clase opresora, parásita, integrada en todos los ámbitos de la sociedad: política, economía, medios de comunicación, Administración Pública, ejército, mafias, jerarquía eclesial... y luego está el pueblo, que la sufre.

Es el Sistema.

Lo llaman democracia, y nunca lo ha sido.

Manipulación, manipulación, manipulación.

Pero de la buena. Que la disfruten.

viernes, octubre 21, 2016

Resolución de conflictos: vuelta al 15M, y otros

Cuando surge una situación del conflicto, el objetivo de los implicados siempre es, se tenga o no consciencia de ello, que se produzca una transformación. Esto es, que las cosas cambien.

Una consecuencia de ello es que, si tras un conflicto no se produce una transformación, entonces se puede considerar que, para los implicados, la resolución del conflicto ha supuesto un fracaso.

Cinco años después del 15M, podemos valorar si se ha producido ese cambio que se buscaba entonces o no, o, si se ha producido algún cambio, en qué grado.

Que cada uno tendrá su valoración subjetiva sobre ello. Por mi parte, como soy de trabajar con datos y hechos y no con ilusiones o emociones, me quedo con lo que puedo medir y contrastar.
Y lo único significativo que se puede apreciar de diferente entre el 2011 y el 2016, que pueda tomarse como consecuencia directa del 15M, es que hay un nuevo partido político relevante -plenamente integrado ya- en nuestro escenario partitocrático. Y poco más.

Y para ese viaje no hacían falta alforjas.

De otra manera: si en 2011 la necesidad de transformación quedaba limitada a la necesidad de una nueva organización de políticos profesionales de un color determinado, ¿no se podía haber afrontado racionalmente la gestión de esa necesidad y haber creado el partido, sin tanto jaleo? ¿Era necesario tanto ruido para tan pocas nueces?

La respuesta que yo daría es doble.

Por un lado, en realidad no ha habido transformación ni social ni económica alguna -a la vista está-, y a nivel político, no ha pasado de un cambio de caras y chaquetas. Pura estética. Ahora la farsa política está algo más entretenida, pero poco más.
Esto es, el conflicto no ha servido para satisfacer la necesidad de cambio de los implicados.

Y por el otro lado, sí era necesario mucho ruido para el surgimiento rápido de esa nueva organización de políticos profesionales.
Porque el ruido es emoción.
Y eso a lo que llaman "política", en España -como en tantos otros lugares-, se rige, única y exclusivamente, por la emoción. Lo visceral.
Racionalidad 0,0.

Y así, un estallido emocional -el 15M-, ha sido fácilmente reconducido, con la manipulación emocional correspondiente -televisión y demás medios de intoxicación de masas-, en la creación e impulso de una nueva organización política exitosa.
Que no va a solucionar nada.

Porque de los estallidos emocionales no surgen soluciones racionales para los conflictos.
Y sin soluciones racionales, si se produce una transformación a raíz del conflicto, será una transformación guiada por la visceralidad, que será, al final, casi con total seguridad, para peor.

El camino de una transformación -a mejor- se inicia afrontando racionalmente los problemas: analizando, llegando a acuerdos, estableciendo un objetivo común, organizándonos, diseñando una estrategia, planificando...

Y tal vez, en algún momento del proceso, tácticamente, racionalmente, podría ser inevitable tomar -pacífica y democráticamente- las plazas. Tal vez.
Pero nunca al principio. Nunca como estallido emocional. Por ahí no hay solución posible. Partidos políticos nuevos, tal vez, pero soluciones, ninguna.

jueves, octubre 13, 2016

No es lo mismo que gobiernen unos a que gobiernen los otros

Imaginémonos una situación de gran carestía. Unos pocos controlan los bienes básicos, como por ejemplo, la comida. El pan.
Supongamos que las familias más pobres tienen 5 euros al día para comer. Los acaparadores lo saben y, por ello, se ponen de acuerdo y comienzan a vender una barra de pan a 5 euros.
Las familias pobres no tienen más remedio que gastar todo su dinero para alimentarse de una barra de pan al día. Malcomen, pero eso es lo menos malo. Lo peor ese día es, en principio, no comer.

Pero los acaparadores son avariciosos. Y calculan que puede ser beneficioso para ellos subir el precio de la barra de pan a 6 euros.
Las familias de clase media, que antes pagaban 5 euros por su pan, ahora pagan 6, porque siguen necesitando pan. Los acaparadores ganan. En cambio, las familias más pobres, que sólo tienen 5 euros, tienen que comprar una porción (5/6) de la barra que antes adquirían entera. Su situación empeora, y los acaparadores siguen ganando lo mismo con ellos. Aunque en ese momento, otra vez, parece la opción menos mala.
Pero claro, la carestía sigue, y los acaparadores suben el precio a 7 euros.
Y a 8. Y a 10. Y...

Al final, las familias más pobres pueden adquirir tan poca cantidad de alimento que sufren malnutrición, enfermedades, muerte. Cuando eso ocurre, los acaparadores pierden clientes, pero ganan tanto con el precio hiperinflado del pan que les compensa de sobra. Se enriquecen a costa del sufrimiento ajeno.

Ya ha pasado más de una vez en la Historia. Está pasando ahora.

Las familias pobres aceptaron la opción que les ofrecían los acaparadores, comer menos pagando lo mismo. La opción menos mala, en principio. Antes que no comer.
Pero al final la opción menos mala se revela como la peor. Aquello que quieres evitar, es lo que sucede.

Oligopolios y control de la escasez.

En esas condiciones, aceptar lo menos malo es un error. Siempre acaba llevando al mal mayor.

La única salida posible es negarse a aceptar el chantaje de los acaparadores. Unirse, organizarse y actuar colectivamente para garantizarse el pan a un precio justo.
La elección aparentemente más arriesgada. El camino difícil.

Lo mismo ocurre en política.

Escoger un partido político malo porque los demás son pésimos lleva a que, las siguientes elecciones, todos los partidos sean todavía peores para los ciudadanos de a pie.
Si aceptas elegir un partido por ser el “menos malo”... ¿por qué no vas a hacerlo otra vez si es un poco más “malo”, siempre que creas que los demás partidos van a ser aún peores?
Y la siguiente vez, lo mismo.
Y la siguiente.
Y...

Escoger una y otra vez lo menos malo lleva al mal mayor.

Y bien que ha quedado probado en nuestro país, tras muchos años ya de elegir lo “menos malo” de entre las diferentes ofertas basura del Poder establecido.

Pero claro, no es lo mismo que gobiernen unos a que gobiernen los otros.
O eso dicen los manipuladores. Y los que se tragan y repiten lo que dicen los manipuladores.

Pero sí es lo mismo. Gobiernen unos o gobiernen otros, es el resultado de elegir una y otra vez lo menos malo. A la larga, es el mal mayor. 
Es el camino del Régimen.

¿Y a día de hoy? ¿Que va a gobernar otra vez el PP?
¿Y qué importa eso?
Después gobernará otro. Uno “menos malo”.
Que no reparará apenas el daño que va a hacer el PP. Que dejará todo prácticamente igual, o peor.
Porque es el menos malo.
No es “el bueno”. No es el nuestro.

Da igual que gobiernen Rajoy y Rivera. Que se vaya Sánchez. Que después venga Iglesias. O lo que nos coloquen después.
No importa nada de eso. Todo ello es el camino que lleva al mal mayor. El camino del Régimen.

La única salida posible empieza por negarse a aceptar el chantaje del Poder establecido. Y sigue uniéndonos, organizándonos, actuando colectivamente. Para hacer nosotros la política. Para decidir. Para construir -nosotros, directamente- una realidad donde todo eso sea posible.

En una palabra: DEMOCRACIA.
Pero la de verdad.

P.D. Nos comemos la basura que nos ofrecen. Una y otra vez.
¿De verdad pensáis que puede haber algo peor que eso?

domingo, septiembre 04, 2016

Lo que, por desgracia, no sabremos nunca sobre la investidura

Lo he contado en clave de humor. Reír por no llorar.
Ahora en serio. 

Democracia es gobierno del Pueblo.
Pueblo somos todos.
Por tanto, en democracia, el gobierno es de todos.

De TODOS, no de la mayoría.

La dictadura de la mayoría, como su propio nombre indica, es DICTADURA. Pero la DEMOCRACIA es de TODOS.

Una prueba clara de la ausencia total y absoluta de democracia en nuestro país -y en tantos otros- es que la práctica totalidad de los españoles desconoce un principio tan básico de este tipo de gobierno.
Es más, el lavado de cerebro es tan profundo que dudo mucho que siquiera pudieran entenderlo si se les explicara.

El dogma implantado por la teleprogramación reza así:

Lo que importa es que ganen los míos. Que gobiernen los míos. Que los míos pisoteen los derechos de los demás para beneficio mío.
Si eso se produce después de votar, es democracia.
Amén.

A cualquier persona con dos dedos de frente le parecería evidente que con esa filosofía las cosas tienen que ir necesariamente mal. Tanto egoísmo y insolidaridad no pueden traer nada bueno para la mayor parte de la gente. Tal vez para unos pocos. Para la inmensa mayoría, no.
Y a cualquier persona con dos dedos de frente le parecería evidente que esa filosofía no se corresponde, ni de lejos, con un “gobierno del pueblo”.
Es sencillamente otra versión de la ley del más fuerte. La de toda la vida. Pero, democracia... ¿de qué?

El establecimiento de un nuevo gobierno, en democracia, tiene que partir de un acuerdo de la totalidad de las fuerzas políticas, en base a que ese gobierno sea un gobierno de y para todos los ciudadanos.

Que sí, eso sería en condiciones ideales. Utopía.

En condiciones reales la democracia perfecta obviamente no puede ser alcanzable. Siempre habrá algunos que quieran arrimar el agua a su molino, sin importarles dejar a los demás sin ella.
El acuerdo total no es posible.

Pero debe haber voluntad generalizada de que ese acuerdo alcance a la mayor cantidad posible de personas. Y de que haya agua para TODOS.

No una mayoría rácana.
No una minoría sobrerepresentada por un Sistema electoral amañado para que unos pocos impongan su voluntad a los demás.

En una nación que pretendiera ser democrática, sería habitual tener gobiernos multipartidistas, en base a acuerdos suficientemente buenos para la inmensa mayoría de los ciudadanos, aceptables por todos ellos, y donde también todos cederían en parte de sus pretensiones para dar cabida a las de los demás, minorías incluidas.
En democracia, gobierno somos todos. También las minorías.

Y en esa nación, esa tradición democrática estaría plasmada en las leyes, entre otras maneras, en forma de requisitos mínimos de representación para poder validar un gobierno.
Por ejemplo, la exigencia de que un gobierno esté respaldado, como mínimo, por:
- Dos tercios de los votantes.
- La mitad de los ciudadanos adultos, hayan votado o no.

Y estas dos condiciones serían pobres, muy pobres. Un gobierno respaldado únicamente por la mitad de los ciudadanos... es difícil considerarlo democrático. Aceptando pulpo...
Pero, ¡qué menos que eso!

Pues en España, ni nos acercamos.

Lo llaman democracia, y nunca lo fue.


miércoles, agosto 31, 2016

Lo que no sabíamos de la "investicosa" esa

Para que luego digan que repetir elecciones no tiene ventajas: según la encuesta más fiable que existe, la de la EPP*, hace un año apenas uno de cada cien españoles intuía vagamente lo que era eso de la “investidura”. Ahora, gracias a la reciente sobredosis de actividad electoral, son nada menos que un 5,02% los que presumen de saber lo que es**. Y más aún, de esos cinco, dos sabrían explicar lo que es una investidura de forma aceptablemente inteligible.
Un incremento de cultura política espectacular.

Y no sólo eso. También supone un aporte considerable en inoculación masiva de sentido común.
Esto es, todos saben que hace falta que PP, C's y PSOE se pongan de acuerdo para que haya gobierno.
Si se reúnen PP y C's, y hacen un pacto sin contar con el PSOE, pues no puede haber acuerdo.
Porque el acuerdo es cosa de tres. Y sólo se han puesto de acuerdo dos.
Es cosa de tres. Y están dos.

Tres no es lo mismo que dos.
¿Increíble, no?

Y claro, el Pueblo está aprendiendo. Gracias a estos políticos, la gente se está dando cuenta de que dos no es lo mismo que tres.
Casi nadie lo imaginaba hace una semana. Pero hoy el 27,23% de los españoles** ya es ligeramente consciente de que dos no es tres.

Y tal vez sigan aprendiendo sobre sentido común en breve. Concretamente, sobre nuestros dichos populares: “Donde dije digo, digo Diego”. Si esos seis -o más- esperados entre nuestros coherentes y honrados representantes hace el esfuerzo de alterar ligeramente su inamovible posición ideológica para que tengamos ese gobierno esencial sin el cual a duras penas podemos sobrevivir hoy en día***.

Estos son mis principios, y si no le gustan, tengo otros.” Groucho Marx.

Y qué decir del arte.
Puesto que son tres los que tienen que pactar, el paripé que han montado Rajoy y Rivera es sólo eso: teatro. Para quedar lo mejor posible ante las futuras circunstancias que nos esperan, ya sea un segundo acto con tránsfugas incluidos, un pacto con presuntos nacionalistas arrepentidos -y generosamente untados-, unas terceras elecciones, o cualquier otra variante de la obra de siempre.
Sea como sea, en el primer acto los dos actores protagonistas del mismo, Rivera y Rajoy, han demostrado su talento interpretativo: han hecho totalmente creíble que sus reuniones, tertulias y charlas de café privadas tenían alguna importancia.
Un Goya para ambos.
Y los demás no lo están haciendo nada mal, ojo. Cuando les toca una frase, la bordan. ¡Y qué expresión! ¡Qué sentimiento! ¡Que porte galante el de Sánchez! ¡Qué vulgar coleta la de Iglesias!
Los mejores actores del país están en el Parlamento, qué duda cabe.
Y la gente está bebiendo y disfrutando de ese talento, más que nunca, gracias a esta beneficiosa concentración de elecciones.
Y sin pagar nada a la SGAE.

En fin, para que luego digan que repetir elecciones no tiene ventajas. Deberíamos tener repeticiones de elecciones más a menudo.
Y no creo que tardemos mucho en tener otras. Incluso habiendo gobierno. Dudo mucho que el que salga ahora agote su legislatura. Por mucho.

Pero mientras tanto, podríamos repetir las autonómicas de CLM o las municipales de Ciudad Real. Para seguir aprendiendo.
Aunque por desgracia no creo que ocurra. Para ello los Podemos y Ganemos de turno deberían dejar de sostener los gobiernos respectivos de la derecha presuntamente moderada mayoritaria, esto es, del PSOE. Pero no creo que lo hagan. Podemos y Ganemos aspiran a ser la derecha presuntamente moderada mayoritaria.

Mismos perros, distintos collares.

Así que nos tendremos que conformar con las generales. Con suerte, ¡vamos a por las terceras!



* EPP: Especulación Personal Propia.

** Dato obtenido también de la EPP.

*** Personalmente estoy pensando en emigrar a Finlandia. Si no hay gobierno en breve, no me quedará más remedio que pedir asilo político por decimoquinta vez, a ver si esta vez cuela. Las primeras catorce veces me lo han denegado. Al ver mi pasaporte español, los de la embajada me indican siempre algo que suena como “no idiots here”. No sé qué habrán querido decir, ya que no entiendo el finlandés.

lunes, agosto 01, 2016

Desasistencia

Si alimentas al Troll, se hace más fuerte.

Si no alimentas al Troll, se debilita.

Si no te gusta lo que hace el Troll... no lo alimentes.

A veces las cosas son muy sencillas. De cajón.

Un veterano compañero de lucha insistía una y otra vez: la desasistencia es esencial. No suficiente, pero sí necesaria.
Dejar de colaborar con el Sistema. Dejar de fortalecerlo. Dejar de asistirlo. En definitiva, dejar de alimentarlo.

Por coherencia, primero: el camino hacia la democracia no puede pasar por apoyar a aquello que actúa en contra de ella.
Recogeremos lo que sembramos. Si queremos democracia, tendremos que sembrar democracia.

Y también por estrategia: cuanto más débil esté el Régimen, menos daño hará. Más terreno podremos ganarle en favor de la democracia. Más posibilidades tendremos.

Resumiendo:
El Sistema se alimenta de votos.
La Partitocracia se alimenta de votos.
El Poder económico necesita votos para mantener la ilusión de que vivimos en una democracia.

Más claro, agua.
 
¡NO ALIMENTES AL TROLL!


Respuestas a las preguntas que tal vez te estés haciendo:

1. Sí, al Troll lo van a alimentar otros. La mayoría. Millones. Y con eso le puede bastar.
Pero no seremos nosotros. No seremos cómplices.

2. Y sí, el Troll se alimenta también de otras cosas.
Y sí, habrá que privarle también de esos otros alimentos.
Pero es más difícil hacerlo. En algún caso, no vamos a poder evitar seguir alimentándolo. Por ahora.

Pero se puede empezar por lo más accesible. Lo que depende exclusivamente de nosotros, sin coste alguno: privarle de nuestros votos.

Y a partir de ahí, más. Porque hará falta. Mucho más.

3. Y sí, en este momento, en lo electoral, podemos hacer algo más que no votar a los partidos.
Algo más eficaz. Con muy bajo coste.

Si queremos realmente plantar cara al Sistema.
Si queremos realmente cambiar las cosas.
Si queremos realmente una democracia.

¿Queremos?

domingo, julio 24, 2016

Gobierno de la mayoría

Al menos nos podría quedar ese consuelo.

Nuestro Sistema político hace aguas por todas partes: millones de ciudadanos son ignorados, no se cumple -por mucho- la proporcionalidad votos/escaños, no hay igualdad de oportunidades entre las candidaturas, no hay independencia de los Poderes... pero pese a todo ello, podría quedarnos el consuelo de que, al menos, “gobierna una mayoría” -de votantes-.
Seguiría quedando muy, muy corto para llamarlo democracia, aunque sería un algo.
Pero ni eso.

Pero obviamente no es el gobierno de todos. Como mucho, es el gobierno de los suyos o, si no contaba con mayoría absoluta, de los que le han apoyado en la investidura.
Que ni eso tampoco. Pero imaginémonos que sí.

El actual gobierno saliente de Mariano Rajoy se apoyó en la mayoría absoluta del PP en el Congreso. Ese gobierno que ha ejercido un Poder absoluto -Ejecutivo, Legislativo y Judicial-, durante más de los cuatro años preceptivos, lo ha hecho con el apoyo explícito del 44% de los votantes.

Una minoría del 44% de los votantes ha impuesto su voluntad a la mayoría del 56% que no votó por el PP (ni por Foro Asturias, que apoyó al PP en la investidura).
Esto es, hemos tenido un gobierno de una minoría sobre una mayoría.

Y es peor si tenemos en cuenta también a la gente que no votó, pero que también son ciudadanos con derecho a gobernar: tomando la población adulta con derecho a voto, el pasado gobierno del PP representó a menos del 31% de los ciudadanos de este país.
El gobierno de uno de cada tres ciudadanos -en teoría, en la práctica obviamente tampoco es así-. Uno gobierna, dos obedecen. En el mejor de los casos.

¿Y si miramos más atrás?

Desde 1979, sólo ha habido dos periodos en los que se podría haber afirmado que, de alguna manera, “gobernó la mayoría”: el primero del PSOE, en 1982 (54% de los votantes), y el primero de Zapatero en 2004 (52%).

Y si tenemos en cuenta al conjunto de la ciudadanía, por supuesto, no ha habido jamás un “gobierno de la mayoría” en España.

Esto son los datos de nuestra realidad política. Una vez más, lo llaman democracia, y no lo es.

Ahí va un histórico por si es de vuestro interés:
P.D. Curiosamente, por los azares de la realidad cuatripartita actual, se ha abierto la posibilidad a un gobierno “forzado” -PP&PSOE&C's- que alcanzaría unos niveles inéditos de porcentaje de votantes “representados”: nada menos que un 68%, dos de cada tres votantes habrían votado por uno de los partidos del gobierno.
Y podrían venderlo así, para justificarse. El gobierno más democrático que jamás hemos tenido.
Pero llevan tantos años vendiendo mierda como si fuera democracia, que ahora les es prácticamente imposible vender algo que sería una ganancia -muy pequeña, pero real- de democracia.
Así que tendrán que disimular. Para que la mierda siga siendo “democracia”.

P.D.2. Ojo también a la cantidad de alianzas y apoyos entrelazados entre unos y otros para las investiduras. Hoy por ti y mañana por mí. Hoy con unos y mañana con los otros, sin que ideologías y programas electorales supongan un problema para ello.

domingo, julio 17, 2016

Rajoy, Presidente elegido por 24 millones de españoles

No, la cifra del titular no es ningún error. Si se acaba por confirmar el próximo Gobierno de Mariano Rajoy, lo habrán votado algo más de veintitrés millones y setecientos mil españoles.

¿Que el PP tiene menos de 8 millones de votos?

Pues sí, es así. Y pese a ello, el titular sigue siendo correcto.

Si todavía no lo ves, es porque todavía no has comprendido cómo funciona nuestro Sistema Político.

Nuestros procesos electorales sirven para elegir a los que van a formar parte de las Cortes Generales. Diputados y Senadores. Poder Legislativo.
Esto es, con nuestro voto, si la LOREG lo permite, podemos elegir unos presuntos representantes que se sentarán en el Congreso y en el Senado y -si les place y les complace- actuarán en nombre de quienes les hayan votado.

Por otra parte, el Gobierno -Poder Ejecutivo- no lo elegimos nosotros. Lo elige el Congreso; los diputados que han salido de las elecciones.

En el Congreso hay diputados de varios partidos. Pero en España el Gobierno no suele formarse con el consenso de todos los partidos presentes. Lo normal aquí es que el Gobierno lo forme un único partido, si cuenta con la mayoría absoluta -de escaños- suficiente para ello. Y si no, gobernará buscando el mínimo de apoyos de otros partidos para tener y mantener cuatro años esa mayoría.

Pero pese a tener ese apoyo exiguo, al Gobierno lo elige el conjunto de los diputados, es decir, aquellos a los que han escogido el conjunto de los votantes.

El Gobierno es único, y es para todos. Y al final, todos los diputados aceptan la elección. Incluso los que han votado en contra. Se posicionarán en la “oposición”, y a girar la noria cuatro años más.
Así es el juego.

Si votas a un partido en nuestro Sistema Electoral, aceptas con ello la elección de un Gobierno -el que salga- utilizando nuestro Sistema Electoral.
Que votas para que gane tu partido, claro. Pero puede ganar otro. Puede ganar ese que tanto odias.
Y ese otro partido que tanto odias va a gobernar, legitimado con tu voto.

Para eso has votado. Para que haya un Gobierno legitimado por los votos. Por el tuyo, también.

Si votaste, al PP, pero también a PSOE, Podemos, C's, incluso a PACMA... eres responsable de que tengamos ese Gobierno concreto. El que sea. Votaste para que hubiera un ganador. Lo habrá.

Elegiste jugar. Aceptaste el juego. Al votar a un partido, diste por válido el proceso electoral.
Y ahora, las consecuencias.



P.D. Si al final no es Rajoy, será otro, da igual; si al final hay otras elecciones, lo mismo. Nada cambia lo dicho aquí. Gobierne quien gobierne, lo hará legitimado por el voto de todos los que aceptaron jugar la partida.

P.D.2 Algunos no jugamos. No legitimamos la partida amañada. No aceptamos a Rajoy -ni a ningún otro- como Presidente.
Pero somos demasiado pocos.
Los que legitiman las elecciones son muchos más.
Mientras eso sea así, poco vamos a poder hacer para cambiar las cosas. O más bien nada. Al menos, a gran escala.
Mientras los españoles legitimen masivamente los procesos electorales -votando a los partidos-, toca ajo y agua.
Que en cualquier caso, podemos trabajar a nivel local. Aquí, a nuestro alrededor, tal vez podamos hacer, nuestro entorno cercano, un poquito más justo.
Pero para llegar más lejos necesitamos democracia. Una de verdad.
Y no la conseguiremos si aceptamos lo que tenemos ahora. Y menos aún si lo calificamos como democrático.

Lo llaman democracia, y no lo es.

miércoles, julio 13, 2016

Partidas amañadas

Así es el juego: si no distingues al primo en la primera media hora de partida, es que el primo eres tú".
Matt Damon. “Rounders”, 1998.

Me gustó mucho la frase. Y me ha venido recientemente a la mente, pensando en otro tipo de juego.

También en esa película, su amigo Edward Norton, alias “Gusano”, prototipo de descerebrado, participa en una partida que sabía que estaba amañada, aunque no por él. Gusano hacía trampas, y pensó que podía ganar a los tramposos en su terreno.
Perdió, claro.

Cualquiera con dos dedos de frente sabe que si juegas en una partida amañada, y no la estás amañando tú, vas a perder. En esa partida, el primo, eres tú.
La única actitud sensata ante una situación así, es no jugar.
Si juegas, pierdes.



El pasado 26J, hubo una monumental timba. Las montan de vez en cuando.

¿Jugaste? ¿Sabes ya quién era el primo en esa partida?

domingo, julio 10, 2016

El Reajuste Mental Instantáneo: la bipolaridad orwelliana del votante (y V)

Un último ejemplo para terminar: el caso del votante-cigarra.

Un minuto antes de conocer los resultados electorales: seguidores de un partido indignados ante una situación de injusticia inaceptable. Los cambios no pueden esperar.
Un minuto después de conocer los resultados electorales, si su partido no ha ganado: esos mismos seguidores resignados a continuar cuatro años más en la misma o peor situación. Los cambios tendrán que esperar.

Lo que era intolerable, ha pasado a ser, de repente, tolerable por lo menos cuatro años más.

El votante-cigarra no concibe cambiar las cosas fuera de las instituciones. Sólo ve un camino: ganar las elecciones. Por ello, como las cigarras, se activa en periodo electoral, brama con todas sus fuerzas, con pasión, procrea... y después, pasada la efervescencia electoral, sea cual sea el resultado, vuelve a su estado habitual de letargo.

Ciclo vital del votante-cigarra

Si algo es importante para una persona, no espera cuatro años para empezar a trabajar en ello. Se trabaja desde ya. Se trabaja cada día.
Para el votante-cigarra, la importancia de las cosas varía radicalmente dependiendo del tempo electoral. En periodo de elecciones, se magnifican. Fuera de esos días, lo que era tan importante pasa automáticamente a la categoría de “esa triste realidad que nos ha tocado vivir y que no podemos cambiar”.

Reajuste mental instantáneo.

Conclusión

Vivimos en una continua incoherencia:

Por un lado, la versión oficial, la creencia: “tenemos democracia con sus super-importantes procesos electorales; las cosas se cambian desde las instituciones”.

Por otro lado, la realidad: oligarquía económica y una farsa electoral irrelevante cada cuatro años.

Esa divergencia absoluta entre realidad física y creencia mental produce contradicciones continuadas, las cuales hay que reparar para seguir creyendo, parcheándolas, creando un esquema mental temporal, que dura hasta que la siguiente contradicción nos lo rompe y tenemos que parchearlo de nuevo.
Para ello, damos bandazos mentales bipolares, creamos enemigos imaginarios, olvidamos la Historia -incluso la que hemos vivido nosotros-, y repetimos una y otra vez dogmas absurdos hasta convertirlos en verdades indiscutibles.

Orwell entendió perfectamente este fenómeno, llevándolo al extremo en “1984”. Un extremo en principio exagerado e irreal, pero al cual nos estamos acercando cada vez más.

A medida que aumenta el deterioro social, la divergencia entre el cuento de hadas oficial y la cruda realidad es cada vez mayor. Y ello obliga a reajustes mentales cada vez más frecuentes, cada vez más extremos.

Y así estamos. Así nos va.

Bienvenidos a “1984”.

sábado, julio 09, 2016

El Reajuste Mental Instantáneo: la bipolaridad orwelliana del votante (IV)

No voy a exponer más “cambios de enemigo”, pero en los dos siguientes casos el reajuste mental bipolar es básicamente el mismo. Diferente forma, misma esencia.
Esta situación se ha producido más de una vez en nuestra historia electoral. Incluyendo nuestra escenificación más reciente:

España. 1984-2016.

Un minuto antes de conocer los resultados electorales: seguidores de un partido con la certeza absoluta de que van a ganar las elecciones -o en su versión más suave, de que van a conseguir un resultado excelente-.

Así se lo llevan diciendo sus líderes las últimas semanas, incluso meses.
Vamos a ganar. Vamos a ganar. Vamos a ganar.

Un minuto después, han perdido.

Es difícil de aceptar que unas personas en las que habías puesto toda tu confianza, te han engañado, vendiéndote un caballo ganador, fuerte y rápido, que en realidad ha resultado ser, todo lo más, un caballo normalito, del montón. Si no un penco cojo.

Y todavía es más difícil de aceptar si quieres seguir creyendo a toda costa en el cuento de hadas. 

¡Quiero que sea un caballo ganador! - ¡Tiene que serlo! - ¡Lo es!

Así que hay que reajustar la mente. 

El líder no nos ha engañado. Seguimos creyendo en el líder. Los culpables son otros.

“¡Sabotaje! ¡Los agentes de Goldstein son los culpables!”

RESET ALL. Reajuste mental instantáneo.

Hay que buscar culpables. Es fácil. Hay mucho donde elegir.

Algunos tirarán de culpables más plausibles, como la manipulación mediática o la manipulación de las encuestas. Así, el líder, en lugar de estafador, es otra víctima, como ellos. Un líder que, cual Ave Fénix, resurgirá de sus cenizas, y superará -no se sabe cómo- las artimañas de esos que han impedido su victoria esta vez. La próxima vez, ganarán. O se autoengañarán de nuevo.

Los peores casos de ceguera fanática ni siquiera reconocerán la derrota electoral, agarrándose a cualquier excusa, como los fallos chapuceros habituales, para magnificarlos y convertirlos en el pucherazo que les ha robado la victoria segura. *

Y otros, sencillamente, echarán la culpa a cualquiera que no haya hecho lo que ellos, cualquiera que no pertenezca a su rebaño de creyentes. Abstencionistas, votantes en blanco o nulo, votantes a partidos minoritarios...

Siempre hay a mano alguien ajeno a quien culpar de los errores propios: credulidad, ignorancia, negación de la realidad.

1984. George Orwell.

¿Exageración? ¿Anacronismo?



* Nota: Pucherazo ha habido, pero ha sido el de siempre. El que está regulado en la LOREG y en la Constitución.

Lo llaman democracia, y no lo es.

jueves, julio 07, 2016

El Reajuste Mental Instantáneo: la bipolaridad orwelliana del votante (III)

Toledo. Castilla La Mancha. 2015. Medianoche del 24 al 25 de mayo.

Emiliano García Page sale a dar su discurso Post-Electoral.

El PSOE ha sacado 15 diputados. El PP 16. ¡El PSOE ha ganado! ¡Page es el próximo Presidente de CLM!

Page anuncia la “victoria” con total naturalidad. Él mismo se autonombra Presidente con su minoría de escaños, teniendo la total certeza de que puede contar, a discreción, incondicionalmente, con los dos diputados de Podemos.

Muchos de los que votaron a Podemos no lo sabían.

Pero lo asimilaron instantáneamente.



En mayo de 2011, muchos salimos a la calle. Lo teníamos claro. El enemigo era el PPSOE.

¡PP y PSOE, la misma mierda son!”

Una parte de los quinceemeros que tenían eso tan claro en 2011, apoyó a Podemos cuando este salió a escena. Votaron a Podemos en las municipales-autonómicas de 2015.
Y una parte de esos quinceemeros -los que siguieron votando y apoyando a Podemos- reajustó su mente en la medianoche del 24 al 25 de mayo de 2015. Instantáneamente.
El enemigo ya no era el PPSOE. Ahora era el PP. Ahora el PSOE era aliado -circunstancial, no fiable, con pinzas en la nariz... pero aliado al fin y al cabo-.

Y para ello, los votantes de Podemos provenientes del 15M tuvieron que olvidar que el PSOE gobernaba en España -desde 2004, 7 años ya- cuando se vieron obligados a salir a las plazas.
Los votantes castellanomanchegos de Podemos provenientes del 15M tuvieron que olvidar que el PSOE llevaba gobernando en CLM desde 1983.
Y estábamos mal. Tan mal como para tener que tomar las plazas.
El PSOE también era el enemigo. Y lo sabían.

Pero lo olvidaron. Instantáneamente. Borraron de su disco duro todos los archivos anteriores a mayo de 2011. Borraron todo aquello que les mostraba lo que era el PSOE realmente.

¡El enemigo ya no es el PPSOE! El enemigo es ahora el PP, sólo el PP. ¡Odiamos al PP! ¡Siempre hemos odiado al PP! ¡El PSOE es aliado de Podemos!

RESET ALL. Reajuste mental instantáneo. Cambio de enemigo.


¿Exageración? ¿Anacronismo?