A unos cuantos miles de kilómetros de aquí, en la cordillera de los Apalaches, en Estados Unidos, la industria minera del carbón está provocando, hoy, con la connivencia de su propio gobierno, una auténtica catástrofe medioambiental y, de paso, una agresión genocida contra los propios ciudadanos estadounidenses que han tenido la desgracia de vivir en las zonas donde las grandes empresas extractoras encuentran su carbón.
"El impacto más catastrófico y permanente causado por la industria del carbón se debe a la minería de extracción a cielo abierto. Si la población norteamericana pudiera ver lo que yo he visto desde el aire y desde el suelo en los muchos viajes que he realizado a los campos de carbón de Kentucky y Virginia Occidental, incluidas montañas arrasadas, comunidades devastadas, economías hundidas y vidas arruinadas, se produciría una revolución en el país."
Robert F. Kennedy, Jr.
No sólo están destruyendo montañas de 500 millones de años, sus ecosistemas, o las economías locales de esas regiones. También hacen enfermar a las personas. Matan. Exterminan a sus propios ciudadanos.
Por dinero, naturalmente.
“...más de 20 estudios científicos revisados por expertos que proporcionan pruebas que confirman que el número de casos relacionados con problemas de salud, como enfermedades renales, respiratorias y cardíacas, así como cánceres, defectos congénitos graves y el bajo peso al nacer, es considerablemente más elevado en comunidades cercanas a los yacimientos mineros de extracción a cielo abierto.”
Appalachian Voices
En una nación occidental, del llamado “primer mundo”. En una nación presuntamente “civilizada” y “democrática”.
Como España.
No es que debamos sorprendernos. Cada día, las grandes multinacionales, apoyadas por nuestros gobiernos “civilizados” y “democráticos”, asolan regiones enteras del tercer mundo, bien directamente, bien provocando guerras, bien proporcionando armas a bandas de psicópatas, para poder llevarse los recursos naturales allí presentes al menor costo económico posible. Petróleo, gas, coltán, diamantes...
Si hacen eso... ¿por qué habrían de tener reparos en exterminar a unos cuantos de sus propios ciudadanos? Al fin y al cabo, todavía quedan muchos más. Hay gente de sobra.
Es la sociedad que hemos aceptado y construido. Una sociedad donde el valor supremo es el dinero. Donde las vidas de las personas valen muy, muy poco, o nada, dependiendo de donde te haya tocado vivir.
Siendo así las cosas, los manchegos podíamos estar tranquilos, al menos, por este motivo, puesto que no había, en nuestra tierra de olivos y vides, materias primas que despertaran la codicia del gran poder económico.
Hasta ahora.
Al parecer han descubierto el llamado “oro verde” en varias comarcas de nuestra provincia.
Y no me refiero al aceite de oliva, sino al mineral. “Tierras raras”. Lantánidos. Utilizados en telefonía móvil, iPods, automóviles híbridos, turbinas de viento, sistemas de radares, nueva tecnología láser, bombas inteligentes y misiles teledirigidos...
Estos minerales son muy valiosos. Para obtenerlos, arrasan la tierra. Consumen cantidades ingentes de agua. Y es peligroso. Entre otros factores, por la radioactividad.
China es la primera productora -con diferencia- a nivel mundial, gracias a su mano de obra muy barata y escasa exigencia ambiental.
Pero no gusta eso de que China tenga el monopolio de las tierras raras. Hacen falta otros primos, en otros lugares, que las proporcionen. Primos que toleren la destrucción de su medioambiente -y de su economía, de paso-, que soporten la contaminación y la radioactividad... por poco dinero.
Barato, barato.
Nosotros somos esos primos.
Hay “oro verde” en nuestra tierra llana. Suficiente al menos para que los depredadores afilen ya sus colmillos: tres permisos de explotación están pendientes de superar los trámites administrativos respectivos de la Junta.
Pecata minuta si hay suficiente beneficio económico -para unos pocos- en perspectiva. Si lo hay, estos saldrán; y luego, más.
Han encontrado “oro verde” en Ciudad Real. Mala suerte.
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sábado, febrero 25, 2017
¡Albricias! ¡Han encontrado “oro verde” en Ciudad Real!
Etiquetas:
economía,
empleo,
lo que hay,
Medio ambiente,
noticias,
nuevas tecnologías,
Sanidad
Ubicación:
Ciudad Real, Spain
domingo, junio 21, 2015
Propuesta: Comedores Comunitarios
Todo el mundo parece
estar de acuerdo en la necesidad de mantener abiertos en verano los
comedores de los colegios.
Pero ya hay quien
advierte de la estigmatización de los niños que allí acudan.
Y es que el
ejercicio de la caridad tiene sus inconvenientes. Uno de ellos, que
las personas que la reciben se ven expuestas, menospreciadas, y
humilladas.
Los comedores
sociales son un parche: deben ser soluciones temporales en tanto se
ponen en marcha mecanismos reparadores de esa lacra intolerable que
es la pobreza.
La caridad no es la
solución. La solución es construir una sociedad de iguales, donde
todos podamos ganarnos la vida dignamente, y nadie tenga que verse
obligado a mendigar una subsistencia que moralmente le corresponde
por derecho.
En esa línea va
esta propuesta: poner en marcha “comedores comunitarios”. De la
comunidad de la que todos formamos parte.
Estos comedores
comunitarios darían servicio a quienes no pueden comer decentemente
por no tener dinero (no se les cobraría por la comida), pero también
daría servicio al resto de la comunidad. Por ejemplo, a aquellas
personas que no tienen tiempo para cocinar, que podrían acudir al
comedor comunitario, pagando, a precio ajustado, su comida. O,
sencillamente, a familias que acudirían para comer, sin más, en
comunidad con sus vecinos.
Esto es, aportarían
espacios de convivencia para intentar recuperar esas relaciones
entre vecinos que el actual modo de vida nos ha arrebatado.
Además, las
personas pobres no se verían segregadas. Acudirían a
comer allí como cualquier hijo de vecino. Estarían integrados en la
comunidad. Los niños del barrio jugarían juntos. Los adultos
hablarían unos con otros. Se conocerían. Se abrirían puertas a
comprender las situaciones ajenas. Se facilitaría eso tan difícil y
raro hoy en día, pero tan esencial, de ponerse en la piel de los
demás. Con tiempo, claro.
Los comedores
comunitarios tienen otras ventajas:
- Todos los
trabajadores del comedor vecinal (cocina, limpieza, mantenimiento)
tendrían que proceder del propio barrio, con lo que se reduciría el
paro local. Creando empleo digno.
- Los productos que
se adquirirían tendrían que ser de calidad, ecológicos y,
prioritariamente, de procedencia local. Adquiridos con criterios de
respeto a las personas y al medio ambiente. Consumo responsable.
- La adquisición de
productos de procedencia local también contribuiría a crear puestos
de trabajo locales en el sector de la producción de alimentos
(agricultura, ganadería).
- Habría un ahorro
de tiempo para las familias (comprar, cocinar, limpiar) que se
transformaría en más tiempo: de ocio, para vivir en familia, para
dedicar a los hijos (hoy en día muchos de ellos “abandonados”
frente al televisor o la videoconsola)... para participar
directamente en los asuntos públicos (esencial en una democracia)...
- También habría
ahorro energético, por economía de escala: electricidad o gas de
las placas de cocina, de agua para fregar los platos, de combustible
para hacer la compra cuando se va en coche. Cocinando para muchos, se
optimizan recursos.
- Consecuentemente,
al ahorrar energía también se produciría un ahorro económico
extra para las familias.
Naturalmente, los
comedores comunitarios también tendrían desventajas:
- Implicaría un
coste inicial para las arcas municipales. Aunque, con el tiempo, si
se popularizara su uso, podría autofinanciarse, ya que la mayoría
de las personas que acudieran allí a comer aportarían
económicamente las cantidades necesarias para cubrir ese coste.
- El sector
hostelero perdería una parte de sus ingresos, aunque, conociendo
como somos por estos lares, esta pérdida se vería atenuada porque
la gente, al tener más tiempo libre y un extra de dinero ahorrado,
acabaría pasando más tiempo, y haciendo más gasto, en las barras y
veladores de los bares.
En cualquier caso,
hay que hacer balance. Esta propuesta tiene un objetivo transformador
de la sociedad: se trata de avanzar hacia una sociedad de iguales,
justa, solidaria, sostenible, democrática... donde TODOS tengamos
unas vidas dignas de ser vividas.
La alternativa es lo
que tenemos ahora.
“Si buscas
resultados distintos, no hagas siempre lo mismo.”
Albert Einstein.
Etiquetas:
democracia,
empleo,
soluciones,
utopía
Ubicación:
Ciudad Real, Ciudad Real, España
lunes, noviembre 19, 2007
El vendedor de móviles (II)
Disculpen la escasa calidad de las viñetas del artículo anterior, basadas en un anuncio propagandístico televisivo de nuestro actual gobierno. Está claro que mi talento oculto no es el dibujo.
Como curiosidad, para ampliar datos, aquí les dejo este artículo, con una cierta relación con este tema, aparecido en el diario “El mundo”.
Como curiosidad, para ampliar datos, aquí les dejo este artículo, con una cierta relación con este tema, aparecido en el diario “El mundo”.
El vendedor de móviles
Paul Potts. Imagino que les “sonará” de algo. “Descubierto” a los 36 años en un concurso televisivo británico. Si no conocen la historia, léanla. Y si no le han escuchado, háganlo.
La historia de este tenor, que andaba desperdiciando su talento vendiendo móviles, no es un hecho aislado. En estos momentos, un número considerable de “talentos” anda por ahí igual que Paul, ganándose la vida de cualquier manera, sin hacer aquello para lo que realmente valen.
En realidad, el caso de Paul no es de los peores, por varios motivos. Para él, porque durante un tiempo consiguió “ejercer” de tenor y ahora ha tenido la oportunidad de mostrar su talento en un concurso de televisión. Al final ha podido encontrar su camino. Para los amantes de la música, porque hay otros grandes tenores en el mundo, y pueden disfrutar de ellos. Paul supone un extra, otra gran voz a la que escuchar, pero no era, ni es, imprescindible.
Sin embargo hay otros casos de talentos desperdiciados que me parecen mucho más preocupantes.
Les voy a hablar de María. María tiene un talento diferente al de Paul. Es licenciada en ciencias biológicas, y tiene un talento natural para la investigación. María podría estar, por ejemplo, en un laboratorio, dedicada a encontrar la cura para alguna de esas muchas enfermedades que hoy simplemente, si te tocan, te mueres.
Sin embargo, María no investiga en un laboratorio. Justo ahora, está “investigando” cómo puede insertar en un documento de un procesador de texto las direcciones de 128 personas, para enviarles una carta. María trabaja como auxiliar administrativo. Además, María no tiene forma alguna de demostrar su talento. No hay concursos televisivos para ocultos investigadores talentosos. Y lo que es peor, al contrario que Paul, María SÍ ES IMPRESCINDIBLE. El trabajo que podría estar haciendo María, no lo está haciendo nadie. No como ella. Nadie va a encontrar la cura para “esa” enfermedad. No a tiempo para salvarle. A usted, sí.
Porque María podría estar ahora mismo trabajando para salvarle la vida. Para encontrar la cura de la enfermedad que le va a matar. Pero no lo está haciendo. Tiene que enviar 128 cartas.

Vale. De acuerdo. María, en realidad, es una invención. Pero existe. Desgraciadamente, existe. Tiene muchos rostros. Muchas historias personales. Muchos talentos desperdiciados.
Y en consecuencia, por ese desperdicio de talento, mucha gente sufre, y muere.
Probablemente yo voy a ser uno de ellos. De los muertos. Y usted, también. La enfermedad que nos va a llevar a la tumba podría ser superada, si se dieran las condiciones para ello. Si las Marías, los Pauls, del mundo estuvieran cada uno en su lugar.
Pero no lo están. Están vendiendo móviles.
La historia de este tenor, que andaba desperdiciando su talento vendiendo móviles, no es un hecho aislado. En estos momentos, un número considerable de “talentos” anda por ahí igual que Paul, ganándose la vida de cualquier manera, sin hacer aquello para lo que realmente valen.
En realidad, el caso de Paul no es de los peores, por varios motivos. Para él, porque durante un tiempo consiguió “ejercer” de tenor y ahora ha tenido la oportunidad de mostrar su talento en un concurso de televisión. Al final ha podido encontrar su camino. Para los amantes de la música, porque hay otros grandes tenores en el mundo, y pueden disfrutar de ellos. Paul supone un extra, otra gran voz a la que escuchar, pero no era, ni es, imprescindible.
Sin embargo hay otros casos de talentos desperdiciados que me parecen mucho más preocupantes.
Les voy a hablar de María. María tiene un talento diferente al de Paul. Es licenciada en ciencias biológicas, y tiene un talento natural para la investigación. María podría estar, por ejemplo, en un laboratorio, dedicada a encontrar la cura para alguna de esas muchas enfermedades que hoy simplemente, si te tocan, te mueres.
Sin embargo, María no investiga en un laboratorio. Justo ahora, está “investigando” cómo puede insertar en un documento de un procesador de texto las direcciones de 128 personas, para enviarles una carta. María trabaja como auxiliar administrativo. Además, María no tiene forma alguna de demostrar su talento. No hay concursos televisivos para ocultos investigadores talentosos. Y lo que es peor, al contrario que Paul, María SÍ ES IMPRESCINDIBLE. El trabajo que podría estar haciendo María, no lo está haciendo nadie. No como ella. Nadie va a encontrar la cura para “esa” enfermedad. No a tiempo para salvarle. A usted, sí.
Porque María podría estar ahora mismo trabajando para salvarle la vida. Para encontrar la cura de la enfermedad que le va a matar. Pero no lo está haciendo. Tiene que enviar 128 cartas.

Vale. De acuerdo. María, en realidad, es una invención. Pero existe. Desgraciadamente, existe. Tiene muchos rostros. Muchas historias personales. Muchos talentos desperdiciados.
Y en consecuencia, por ese desperdicio de talento, mucha gente sufre, y muere.
Probablemente yo voy a ser uno de ellos. De los muertos. Y usted, también. La enfermedad que nos va a llevar a la tumba podría ser superada, si se dieran las condiciones para ello. Si las Marías, los Pauls, del mundo estuvieran cada uno en su lugar.
Pero no lo están. Están vendiendo móviles.
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