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domingo, abril 21, 2019

Las elecciones, el opio del pueblo

En el siglo XIX era la religión. O eso decía Marx.
Hoy, en el siglo XXI, el opio del pueblo son las urnas.

Lo llaman democracia, y nunca lo ha sido.

miércoles, diciembre 19, 2018

¡Cuidado! ¡Que viene el loVOX!

Érase una vez un pueblo que tenía mucho miedo, y con razón, del lobo. En una ocasión, al escuchar al pastor gritar ¡que viene el lobo!, todo el pueblo acudió corriendo a proteger el rebaño. Pero era una broma. El pastor repitió la broma varias veces, hasta que, un día, los vecinos no acudieron. Ese día el aviso era cierto, el lobo estaba allí de verdad, y mató a las ovejas.

Los vecinos fallaron, claro. Por dar crédito a un embaucador, por su ignorancia, actuaron cuando y donde no era necesario, y no actuaron cuando y donde era necesario actuar.
Y sufrieron las consecuencias.

Sabiduría presente en los cuentos infantiles... que muy pocos aprendieron, al parecer.



Se ha generado estos últimos tiempos mucho miedo ante la irrupción de VOX. Por todas partes hay voceros gritando ¡que viene el lobo!, casi todos, llamando al voto a UP. Y muchos les creen. Recuerdan lo que pasó con los nazis, y tienen miedo. Y repiten su mensaje.
Y naturalmente, se equivocan.
Porque es mentira.
El lobo no viene ahora, en este momento.
No puede venir, porque ya estaba aquí. Siempre ha estado aquí. Nunca se fue.

El lobo gobernaba España antes del 78. Ese año, lo maquillaron, lo hicieron pasar por perro fiel, y siguió gobernando. Hasta hoy.
Como pasó antes y después en tantos otros países.

Ya lo he dicho muchas veces. Ya lo he demostrado muchas veces.

Lo llaman democracia, y nunca lo ha sido.

Los parlamentos son una herramienta de la oligarquía económica -el lobo-, que sirve para anular al pueblo, manteniendo sometidos y dóciles a los pueblos a los que gobiernan y esquilman. Siempre fueron eso. Hasta hace 200 años, todo el mundo lo sabía.
Y los partidos políticos que ocupan esos parlamentos son -y siempre han sido- organizaciones cuya finalidad es canalizar la reacción popular hacia acciones inocuas para el poder -como votar-.
Los partidos, las elecciones, los “representantes”, impiden que el pueblo se rebele, se organice y actúe eficazmente para protegerse del lobo. 

¡Que viene el lobo, vótame, yo te salvaré!

Pues no, no nos van a salvar.
Todos los partidos políticos sirven al poder económico. Todos los que salen en los grandes medios de comunicación, al menos. Medios que sirven -son propiedad- de la oligarquía económica -el lobo-. Medios que seleccionan y dan protagonismo a un reducido grupo de partidos, que son los que pueden acceder a los gobiernos.

Al que no sale en la tele, no le votan.

No nos representan. Representan a los ricos, no a nosotros. Todos los partidos representan a los ricos. Ninguno nos representa a nosotros, el Pueblo.

Y sí, hoy, el lobo tiene unos servidores nuevos. El lobo muestra una marioneta nueva en su pata derecha. Y eso es malo.
Es consecuencia del deterioro social y económico que producen años y años de gobierno de la oligarquía económica. Cuando las cosas están ya muy mal, y van a ir a peor, aparece la extrema derecha.

Pero la solución no está en sus urnas, sus parlamentos, sus instituciones. La solución no está en votar a la marioneta que tiene el lobo en su pata izquierda.

VOX es el lobo, claro que sí. Y el PP lo es. Y C's. Y el PSOE.
Pero la otra marioneta de su mano izquierda... ¡también es el lobo! UP, sí, UP, también es el lobo*.

¿Cómo vamos a protegernos del lobo siguiendo el camino que nos marca el propio lobo?

Tenemos motivos para preocuparnos. Hoy más que hace 30 años, más que hace 20, más que hace 10... porque las cosas están peor. Y van a seguir empeorando.
Pero de nada sirve actuar sin conocimiento. De nada sirve hacer más fuerte al lobo alimentándolo con lo que quiere el lobo -votos-.

Y sí, por supuesto, de nada sirve no hacer nada. Es obvio.

¿Tenéis miedo del lobo? Pues organizaos y protegeros de él. Organizaos y combatidlo. Organizaos y construir, para vosotros, para vuestros hijos, un mundo mejor, un mundo justo, un mundo seguro.

Pero para no fallar, como los vecinos del cuento, tenéis que saber. Enteraos de quién es el lobo realmente. Enteraos de cómo se combate a este lobo. Enteraos de cómo se vence a ese lobo.
Es fácil. También lo he dicho ya millones de veces.
El camino a seguir se llama democracia. Pero la de verdad. La que nunca hemos tenido.

Sabiendo eso, es más fácil no fallar. Es más fácil no dejarse engañar. Y no desviar la atención del verdadero enemigo.

Dad un paso atrás. Abrid bien los ojos. Dejad de mirar las marionetas. Mirad al lobo que las maneja.

¿Lo veis? ¿No?

Pues mirad mejor. Informaos. Leed. Contrastad la información.

El lobo no viene. Siempre ha estado aquí. Nunca se fue. 

Lo llaman democracia, y nunca lo ha sido.


* Cuando VOX no era nadie, allá por 2014, el lobo comenzó a darle difusión en sus medios. Pero ese año el lobo tenía a otro partido más que promover. Aquí, ambos partidos siendo lanzados en una entrevista con una de sus propagandistas estrella.

Marioneta pata derecha, marioneta pata izquierda.

miércoles, mayo 02, 2018

La lucha medioambiental de Lisa Simpson, o la respuesta a la cuestión ¿ruptura o reforma?

Hay un episodio de “Los Simpson” en el que Lisa, en el papel de activista medioambiental, consigue “conmover” al Sr. Burns -el Poder-, convenciéndole de la necesidad del reciclaje. Así, partiendo de la archiconocida imagen del pájaro atrapado por las mallas que sujetan las latas de refrescos, el Sr. Burns construye una megafactoría pesquera donde, con una macro red de arrastre gigantesca, hecha con los plásticos reciclados de las latas, captura todo tipo de fauna marina por el método del arrastre, causando un daño medioambiental mucho mayor que el que Lisa quería evitar con su activismo.

Aún siendo una narración fantasiosa de un episodio de dibujos animados, esta escena no deja de reflejar algo que está ocurriendo, una y otra vez, en nuestras sociedades modernas: un Sistema absolutamente podrido que corrompe, como no puede ser de otra manera, todas las ideas e iniciativas que le llegan, incluso las que van respaldadas por la justicia más elemental, la más absoluta necesidad, el sentido común, o las mejores intenciones.

No tengo necesidad de pensar mucho para que me vengan a la mente montones de ejemplos de esta realidad. Por citar algunos:

La protección social (desempleo, subsidios, pensiones, dependencia), que no sólo es insuficiente o inexistente en muchos casos para personas que realmente lo necesitan -a quien se supone que debería ir dirigida esa protección-, sino que, mal aplicada, ha creado una clase social nueva, de pequeños parásitos, que viven de lo público sin aportar nada positivo a nuestra sociedad. Unos parásitos que, siendo estadísticamente muy pocos y causando un perjuicio global muy poco relevante, son magnificados por los medios de manipulación del Sistema para desprestigiar -todavía más- los sistemas públicos de protección social, con el obvio objetivo de acabar con ellos.

En el ámbito de la Sanidad, cómo se ha convertido lo que podría considerarse un derecho, la libertad de elección de la atención sanitaria que cada uno considere conveniente -Sanidad Privada-, en un sistema perverso de mercantilización de la salud, donde se ha puesto precio a las vidas y a la calidad de vida de las personas, donde unos viven y otros sufren y mueren en función de lo que puedan pagar, donde se administran medicamentos y tratamientos nocivos -e innecesarios- porque resulta económicamente beneficioso para algunos, donde se está deteriorando deliberadamente el Sistema Público Sanitario para beneficio económico de unos pocos.

Siguiendo dentro del ámbito sanitario, las Unidades de Gestión Clínica, que igualmente, partiendo de una idea correcta, la gestión por parte de los profesionales que tienen la experiencia para saber lo que se necesita, se ha convertido igualmente en una pantalla para generar beneficios económicos para algunos a costa de mermar la calidad de la atención sanitaria de las personas.

Cambiando de ámbito, la educación inclusiva, que, siendo una práctica absolutamente fundamental en una sociedad donde prime el respeto y la convivencia, sirve en nuestro caso para deteriorar la educación de los chavales, tanto de los que tienen necesidades educativas especiales -que no se atienden-, como para los que no las tienen -a los que se atiende aún menos que antes, si eso es posible-.

O la escolarización obligatoria hasta los 16 años, o la producción “ecológica”, o... podría poner miles de ejemplos como estos, casos reales, cotidianos, porque este mal afecta a prácticamente todo lo que hacen nuestros actuales gobiernos.

Estos últimos 30 años de Historia de nuestro país -y también fuera- han supuesto una sucesión de reformas político-administrativas que han ido reduciendo calidad de vida, derechos y libertades de las personas, minimizando los potenciales beneficios que el progreso tecnológico y el trabajo nos habrían permitido alcanzar. Añadiendo a eso el daño que hemos causado fuera de nuestras fronteras, con el expolio genocida de los recursos naturales de determinados lugares del tercer mundo.
Reformas todas ellas amparadas o excusadas en principios o causas aparentemente justos, o necesarios.

No es posible. En ningún ámbito. No hay reforma posible que cambie esto. No hay medida correctora “posibilista” que pueda funcionar. No hay reivindicación justa que pueda sacarse adelante. No a gran escala, no para todos. Pequeñas reparaciones individuales, o para unos pocos, puede. Pero medidas que mejoren las vidas de todos, de los más necesitados, de los que más sufren... no. Reformas que no nazcan ya corrompidas, reformas que no se corrompan al poco de ser instauradas... no.

No se puede.

No mientras los fundamentos del Sistema, la base, el núcleo, la raíz... estén podridos.

Es el capitalismo -en lo económico-. Es la representación -en lo político-.

Mientras estos sistemas sigan vigentes, hegemónicos, mientras sean aceptados y sostenidos mayoritariamente por la sociedad, no se puede.

Mientras la eliminación de este mal, mientras la implantación de la cura -la democracia-, no sea reivindicación y objetivo básico de cada movimiento, de cada organización o grupo de activistas, de cada persona que quiera realmente cambiar las cosas, sea cual sea su reivindicación o ámbito de acción concreto... mientras no actuemos en la raíz del mal... esto no va a mejorar.
No es posible.
Al contrario, irá cada vez peor.

¿Ruptura o reforma?
No, esa no ha sido nunca la elección real.

Democracia o representación.

Democracia o “reforma”.

Utopía o posibilismo.

Ruptura o más de lo mismo.

Esa ha sido siempre la elección.

martes, mayo 01, 2018

A la mierda el Primero de Mayo

Cuando los socialistas de estado en el Congreso de París de 1889, definieron el 1º de Mayo como un día de huelga internacional, fue meramente una de esas definiciones platónicas que se hacen en los congresos simplemente por declarar un principio, y que son olvidadas tan pronto como el congreso termina. Tal vez pensaron que esa decisión podría ayudar a darle importancia a su partido, y a serle útil a ciertos hombres como cabecera electoral; pues desgraciadamente estas personas parecen tener corazones que solo laten con entusiasmo por propósitos electorales. En cualquier caso, sigue siendo cierto que desde el momento en que percibieron que la idea se había abierto paso, y que las manifestaciones se volvieron imponentes y que amenazaban con llevarles por senderos revolucionarios, se esforzaron por controlar el movimiento y por despojar el significado que el instinto popular le había dado. Para probar esto, no se requiere más que recordar los esfuerzos que se han hecho por cambiar la manifestación desde el primer día de mayo al primer domingo de mayo. Puesto que no es la regla trabajar los domingos, hablar de suspensión del trabajo en ese día es simplemente una farsa y un fraude. Ya no es una huelga, ya no es un medio para afirmar la solidaridad de los trabajadores y su poder de resistir las órdenes de los empleadores. Queda como un simple fête o feriado — un poco de marcha, unos cuantos discursos, unas pocas e indiferentes resoluciones, con el aplauso de grandes o pequeñas congregaciones — ¡eso es todo!
 
Y para matar con aún más eficacia al movimiento que sin pensarlo comenzaron, han llegado a tal punto de querer pedir al gobierno ¡que declare el 1º de Mayo feriado oficial!
Errico Malatesta, 1893.

Más claro, agua. 

Hoy, el 1º de mayo es fiesta oficial.
Y, como anunciaba Malatesta, hoy, el “movimiento” está muerto, y bien muerto.
"Un poco de marcha, unos cuantos discursos, unas pocas e indiferentes resoluciones, con el aplauso de grandes o pequeñas congregaciones... y eso es todo."
Y después, a casa sin haber hecho nada útil por nadie, pero con la conciencia tranquila, después de la dura mañana de “lucha”.
De “lucha” programada por el Régimen, en un día festivo oficial del Régimen.
Un evento festivo para que los descontentos desfoguen y vuelvan al rebaño al día siguiente.
Un evento festivo para que esos descontentos que tienen cargo de conciencia, por la sociedad injusta y despiadada que consentimos y mantenemos, puedan limpiar ese cargo fácil y rápidamente, y volver al rebaño al día siguiente.
Un evento festivo útil para maquillar un poco más el Régimen: "como ahora se puede protestar, vivimos en democracia”.

Este Primero de Mayo no es el Primero de Mayo de 1893. Este es un paripé. Una feria. Un aburrido y patético desfile que sirve para maquillar y sostener al Régimen. Un desfile en el cual todavía, y esto es lo más triste, participan, con toda su buena intención, unas cuantas almas cándidas que, creyendo que hacen algo por cambiar las cosas, en realidad no hacen nada más que seguir el guión establecido por el Régimen.

Este movimiento no es el que Malatesta quería salvar en 1893. Ese está muerto. Este “movimiento” es como el de la noria de un hamster, vueltas y más vueltas, haciendo lo mismo una y otra vez, sin llegar jamás a ninguna parte.

Paseo. Pancartas. Gritos. Discursos. Aplausos. Fiesta. Y a casa.

Año tras año. Lo mismo una y otra vez. Girando la rueda, para que todo siga igual.

¿Hasta cuando vamos a estar cometiendo los mismos errores?
¿Cuándo vamos a madurar? ¿Cuándo vamos a evolucionar?

Lo repito de nuevo, así NO es como se lucha.
Así, se hace el primo. Así, se hace el ridículo.
Y así, se pierde.



Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo.”
Albert Einstein.


lunes, octubre 09, 2017

Banderas

Las banderas sirven para tapar la mierda que los poderosos no quieren que veas.

Cuanto más grandes son, y más banderas hay, más tapan.

jueves, julio 06, 2017

¡Somos vuestros amigos!

5 de marzo de 1921. La base naval de Kronstadt está sitiada por el Ejército Rojo. En ella resisten los marineros de Kronstadt, la última amenaza contra la dictadura del Partido Comunista tras la revolución de 1917.

Kronstad no era el último reducto del ejercito blanco, que había sido vencido meses antes. Los marineros de Kronstadt habían sido, hasta ese momento, puntal y orgullo de la revolución. Sus filas estaban formadas por anarquistas, socialistas revolucionarios, e incluso bolcheviques del partido comunista. Pero sus ideas sobre cómo debía ser el gobierno de Rusia diferían considerablemente de las de Lenin y los cabecillas del partido. Kronstadt defendía la autogestión, la libertad, la igualdad. No habían hecho la revolución para cambiar la dictadura zarista por la dictadura de un partido.
Pero la diferencia de fuerzas era abrumadora. Era cuestión de días que cayera Kronstadt.

En ese contexto, me llamó mucho la atención que algunos reconocidos intelectuales del anarquismo ruso remitieran una carta al gobierno exponiendo el daño que estaban haciendo "a la revolución" e instándoles a detener la agresión y a buscar un acuerdo negociado con Kronstadt. Una carta difícilmente explicable que denota una candidez impropia de personas con pleno uso de sus facultades mentales.

Por aquel entonces, las cárceles rusas llevaban tiempo rebosantes de anarquistas. Hacía escasos meses que el ejército rojo había arrasado la Ucrania majnovista, que, al igual que Kronstadt, había tenido la osadía de pretender auto-organizarse sin someterse al partido. La represión era ya una realidad patente y consolidada, y era absurdo seguir asumiendo que al gobierno le importaba lo más mínimo la libertad, el socialismo o la revolución, tal y como la entendían los anarquistas.

Pero sin embargo ahí estaban unos pocos todavía proponiendo -a los tiranos- pactos pacíficos y negociación.

Increíble. Impensable. Irracional.

Sin embargo, la ingenuidad de ese sector del anarquismo no es algo extraño. Al contrario, es, por desgracia, lo normal.

Al igual que, unos años antes, todavía muchos campesinos rusos pensaban que el Zar les amaba y que la tiranía a la que estaban sometidos era culpa de sus ministros y funcionarios corruptos -y que el Zar no sabía nada-, de igual manera, durante la revolución, al hacerse patente la represión, muchos revolucionarios todavía confiaban en el camarada Lenin, al que creían inocente e ignorante de todas las agresiones que venían sufriendo por parte de los cabecillas del partido.
Incluso mientras el gobierno difundía un discurso en el que se les acusaba literalmente de traidores y contrarrevolucionarios, se les encerraba, se les atacaba, se les fusilaba... todavía había muchos dentro del majnovismo, del anarquismo, del socialismo revolucionario, que pensaban que era posible la negociación o incluso, en el caso de los majnovistas, la coexistencia de una Ucrania autogestionada con una Rusia dictatorial.
Y qué decir de la ingenuidad posterior de los anarquistas en la guerra civil española, cuya consecuencia fue la traición, represión y aniquilación por parte del gobierno republicano.

Al pensar en estos hechos, me viene a la mente la imagen de los alienígenas de "¡Mars Attacks!", que, mientras van exterminando a los humanos, emiten con altavoces el mensaje ese de que "¡No temáis, somos vuestros amigos!".

Como si fuéramos tan ignorantes como para picar ante una mentira tan obvia.


Pues parece que lo somos.

Este "buenismo" de la izquierda es fatal.

Y hoy en día, por desgracia, sigue presente y plenamente vigente en nuestra sociedad.
Proceso electoral tras proceso electoral, podemos ver como los embaucadores de turno prometen y prometen parabienes para la gente, incumplen sus promesas una y otra vez, y la gente les sigue votando.
El deterioro social es evidente, y la gente les sigue votando.
Se vive cada vez peor, y la gente les sigue votando.
La represión ha dejado de hacerse soterradamente, se ejecuta visiblemente con impunidad, y la gente les sigue votando.

La Historia nos enseña lecciones, una y otra vez.

Pero no aprendemos.

domingo, junio 25, 2017

Democracia para esclavos

En el siglo I a.C. nació y vivió en la República de Roma un esclavo muy peculiar. Se llamaba Tirón, y fue secretario y confidente de Cicerón, el famoso orador. Tirón recibió educación, hasta el punto que no sólo sabía leer y escribir, sino que, entre otras muchas cosas destacables, fue el inventor de un sistema taquigráfico que ha pervivido hasta nuestros días (“&”, “Etc.”).

Tirón, pese a ser un esclavo, fue un privilegiado, si se compara con otros esclavos de su época, de otras épocas, incluso con muchas personas libres que han vivido y sufrido en todas partes desde el inicio de los tiempos. Fue bien tratado, tenía el sustento asegurado, tenía una considerable libertad para moverse y actuar según su criterio... incluso tenía dinero propio, cosa que no era rara entre determinados esclavos en Roma en aquellos tiempos. Tiempos en los que no era extraño que incluso algunas personas se vendieran a sí mismas para poder escapar de la miseria y la muerte segura que les esperaba si seguían siendo “libres”.

Sólo un necio dejaría de apreciar la calidad de vida de la que disfrutó Tirón. Pero, pese a ello, nadie afirmaría que Tirón disfrutaba de libertad o que tenía los derechos civiles que correspondían a un ciudadano romano libre. Porque Tirón era, oficialmente, un esclavo.

Hoy en día muchos disfrutamos en España de una calidad de vida privilegiada, si nos comparamos con otros países u otros tiempos. Incluso disfrutamos de libertad para ir casi a donde queramos e incluso para protestar abiertamente contra gobiernos e injusticias.
Pero la mayoría de la gente da por sentado que estos privilegios son producto de que en España, hoy, tenemos una democracia.
Sin motivo ni justificación alguna. Porque sí.
Es lo que dice el dogma oficial. La teleprogramación.

Sin embargo, ya hemos visto que privilegios y calidad de vida no son producto exclusivo de la democracia: también los puede tener un esclavo, siempre y cuando al amo le convenga concedérselos.

Y hoy, en España, y en algunos de los países de nuestro entorno, a los “amos” les está conviniendo condedernos algunos privilegios. Por circunstancias ajenas a nosotros, entre otras, por la lucha y sacrificios que hicieron otros que vivieron antes que nosotros, que consiguieron arrancar a los poderosos esos privilegios que hoy disfrutamos -y algunos más que ya hemos perdido-.

Pero son privilegios, dádivas, cesiones de los amos. No son derechos propios de una democracia. 

Si tuviéramos derechos, estos no nos podrían ser arrebatados a conveniencia del Poder.

Hoy, en España, nos dicen que tenemos derecho a una vivienda digna, y sí, algunos tenemos nuestra casa, pero a otros los echan de las suyas.
Nos dicen que tenemos derecho a asistencia sanitaria, y sí, a veces en los centros de salud nos atienden e incluso salvan nuestras vidas. Pero a algunos los colocan en una lista de espera y cuando les toca el turno, ya es tarde, y otros sufren negligencia y maltrato a consecuencia de la escasez deliberada de personal, instalaciones, recursos.
Nos dicen que tenemos derecho a un trabajo digno, pero muchos son explotados con jornadas propias de épocas pasadas y reciben a cambio salarios cada vez más miserables.
Nos dicen que tenemos libre derecho de reunión y manifestación, pero a algunos los apalean los matones oficiales del Régimen, y a otros los meten en la cárcel por montar un teatro de títeres o los multan por repartir propaganda.
Nos dicen que tenemos derecho a la vida, pero intoxican el aire que respiramos y el agua y alimentos que consumimos con sustancias cancerígenas que acaban con nuestras vidas. 

No tenemos derechos. Si los tuviéramos, podríamos garantizarlos, universalmente, para todos los seres humanos de este planeta, utilizando el Poder que proporciona a los pueblos la Democracia.

Que he dicho para TODOS, sí. Si nosotros tenemos un “derecho” y nuestro vecino no lo tiene, no es un derecho. Es un privilegio.
Y hoy, en este mundo globalizado, nuestros “vecinos” son todos los habitantes del planeta.

La Libertad y la Democracia, cuando las hay, son para TODOS.
Los derechos, cuando los hay, son para TODOS.
Los privilegios, para algunos.

Y hoy no podemos garantizarnos esos derechos. Porque no tenemos Democracia. No tenemos Poder.

Democracia es gobierno del pueblo. Y no gobernamos.
Votamos, pero no gobernamos.

Disfrutamos de unos privilegios concedidos graciosamente por los poderosos, en tanto les convenga concedérnoslos.
Privilegios que están siendo retirados ante la pasividad y sumisión que mostramos últimamente.
Lógico y normal: si saben que no nos vamos a defender, los poderosos nos pisotean un poco más.
Y seguirán haciéndolo mientras sigamos llenando obedientemente SUS urnas con nuestros votos.

miércoles, junio 21, 2017

"Izquierda" y "Derecha"

En estos tiempos de ignorancia y manipulación mediática generalizada, el término “democracia” no es el único que ha sido corrompido, en este caso para hacer creer a la gente en la farsa de los sistemas políticos parlamentarios “representativos”. Otras muchas palabras o ideas son tergiversadas una y otra vez en los medios de propaganda del Régimen, al igual, como no, que la Historia, que ha sido debidamente reescrita en parte, y olvidada por otro lado.

Como todos habréis leído ya “1984” sabréis perfectamente a qué me refiero.

Con el concepto de “izquierda” también han hecho lo mismo.

Hoy en día se oye mucho eso de que lo de “izquierda” y “derecha” es cosa del pasado, que a estas alturas esos términos ya no tienen sentido. Y en realidad es cierto, tan corrompidos están por la manipulación. Y es que, al igual que pasa con la “democracia”, casi todo lo que hoy se toma por “izquierda”, tampoco lo es.

Pero para combatir el lavado de cerebro está el sentido común, así que ahí vamos con ello. Empiezo con la derecha:

La “derecha” es y siempre ha sido ese sector de la sociedad que defiende la desigualdad. Son los que quieren que unos manden y otros obedezcan. Que unos tengan mucho y otros poco -o nada-. Que haya ricos y pobres.
Naturalmente, esa desigualdad se extiende a todos los niveles, no sólo a lo económico: castas, razas, clases sociales, naciones... y con ello, fronteras, patrias y banderas.
La sociedad que defiende la derecha es la del egoísmo como base de la conducta humana: todos compitiendo contra todos (individual y colectivamente) y que gane el que más se lo merezca. La ley del más fuerte.
A lo más “noble” que aspira una parte de la derecha -los “liberales”- es a una mal llamada “libertad” -otro término corrompido-, que ellos entienden como el debilitamiento de los gobiernos, para que estos no puedan recortar los beneficios de los que han tenido éxito en esa competición amoral y despiadada que ellos llaman “civilización”.
Esta posición se justifica de muchas maneras: que no se puede evitar, que el mundo es así, que la gente es egoísta por naturaleza, que siempre ha habido líderes y seguidores, que no hay recursos suficientes para todos, que si se da pan gratis la mayoría no trabajarían porque son unos vagos...
Dogmas y bobadas, pero por desgracia, grabadas a fuego en los cerebros de demasiadas personas.

Por otro lado, la “izquierda” es, obviamente, lo contrario: la izquierda defiende la igualdad. Que no haya unos que manden y otros que obedezcan, que los recursos disponibles se repartan equitativamente, que no haya ricos ni pobres.
Esto es, una sociedad basada en el altruismo, el respeto mutuo, la cooperación, la solidaridad, la justicia... y como para que exista todo eso debe existir también libertad y democracia -las de verdad-, pues libertad y democracia también son izquierda.

En base a ello, podemos posicionar realmente a actores presentes y pasados. Por ejemplo, al contrario de lo que predica el dogma oficial, el gobierno soviético “comunista” queda identificado, sin lugar a la duda, con la derecha. ¿Y el actual de Venezuela? Derecha. ¿Cuba? Derecha. ¿USA? Derecha. ¿España? Derecha. Etc.
En todos esos países hay unos pocos que mandan y un pueblo que obedece. En todos hay pobres y ricos. En todos gobierna la derecha.

Y con los partidos políticos lo mismo:
¿Qué partido hoy en día funciona sin jerarquías, sin líderes y seguidores?
¿Cuál defiende un gobierno del pueblo, esto es, con asambleas y referéndum, con ciudadanos -todos iguales- elegidos por sorteo, ejerciendo los cargos de forma temporal y rotatoria?

Todos los partidos políticos son de derechas (me refiero, como siempre, a los que cuentan, esto es, los que salen por la tele).

Y sus líderes, lo mismo. Por ejemplo, Iglesias el Gran Líder Supremo, ¿izquierda? Venga ya.

Y así, al contrario, una vez más, de lo que predica el dogma oficial, hoy nos encontramos con que la izquierda es una reducidísima minoría, en España, y en prácticamente todo el mundo.
Una minoría además invisible, porque está ausente de la televisión y de los parlamentos, herramientas ambas del Poder establecido, de los más ricos, de los triunfadores en la competición de la ley del más fuerte, del capitalismo, del neoliberalismo, esto es, de la derecha.

Izquierda y Derecha. Conceptos tan válidos hoy como en el pasado, fundamentales para ayudarnos a entender la sociedad que nos rodea.

Siempre y cuando uno rechace el dogma oficial y use la cabeza.

jueves, octubre 13, 2016

No es lo mismo que gobiernen unos a que gobiernen los otros

Imaginémonos una situación de gran carestía. Unos pocos controlan los bienes básicos, como por ejemplo, la comida. El pan.
Supongamos que las familias más pobres tienen 5 euros al día para comer. Los acaparadores lo saben y, por ello, se ponen de acuerdo y comienzan a vender una barra de pan a 5 euros.
Las familias pobres no tienen más remedio que gastar todo su dinero para alimentarse de una barra de pan al día. Malcomen, pero eso es lo menos malo. Lo peor ese día es, en principio, no comer.

Pero los acaparadores son avariciosos. Y calculan que puede ser beneficioso para ellos subir el precio de la barra de pan a 6 euros.
Las familias de clase media, que antes pagaban 5 euros por su pan, ahora pagan 6, porque siguen necesitando pan. Los acaparadores ganan. En cambio, las familias más pobres, que sólo tienen 5 euros, tienen que comprar una porción (5/6) de la barra que antes adquirían entera. Su situación empeora, y los acaparadores siguen ganando lo mismo con ellos. Aunque en ese momento, otra vez, parece la opción menos mala.
Pero claro, la carestía sigue, y los acaparadores suben el precio a 7 euros.
Y a 8. Y a 10. Y...

Al final, las familias más pobres pueden adquirir tan poca cantidad de alimento que sufren malnutrición, enfermedades, muerte. Cuando eso ocurre, los acaparadores pierden clientes, pero ganan tanto con el precio hiperinflado del pan que les compensa de sobra. Se enriquecen a costa del sufrimiento ajeno.

Ya ha pasado más de una vez en la Historia. Está pasando ahora.

Las familias pobres aceptaron la opción que les ofrecían los acaparadores, comer menos pagando lo mismo. La opción menos mala, en principio. Antes que no comer.
Pero al final la opción menos mala se revela como la peor. Aquello que quieres evitar, es lo que sucede.

Oligopolios y control de la escasez.

En esas condiciones, aceptar lo menos malo es un error. Siempre acaba llevando al mal mayor.

La única salida posible es negarse a aceptar el chantaje de los acaparadores. Unirse, organizarse y actuar colectivamente para garantizarse el pan a un precio justo.
La elección aparentemente más arriesgada. El camino difícil.

Lo mismo ocurre en política.

Escoger un partido político malo porque los demás son pésimos lleva a que, las siguientes elecciones, todos los partidos sean todavía peores para los ciudadanos de a pie.
Si aceptas elegir un partido por ser el “menos malo”... ¿por qué no vas a hacerlo otra vez si es un poco más “malo”, siempre que creas que los demás partidos van a ser aún peores?
Y la siguiente vez, lo mismo.
Y la siguiente.
Y...

Escoger una y otra vez lo menos malo lleva al mal mayor.

Y bien que ha quedado probado en nuestro país, tras muchos años ya de elegir lo “menos malo” de entre las diferentes ofertas basura del Poder establecido.

Pero claro, no es lo mismo que gobiernen unos a que gobiernen los otros.
O eso dicen los manipuladores. Y los que se tragan y repiten lo que dicen los manipuladores.

Pero sí es lo mismo. Gobiernen unos o gobiernen otros, es el resultado de elegir una y otra vez lo menos malo. A la larga, es el mal mayor. 
Es el camino del Régimen.

¿Y a día de hoy? ¿Que va a gobernar otra vez el PP?
¿Y qué importa eso?
Después gobernará otro. Uno “menos malo”.
Que no reparará apenas el daño que va a hacer el PP. Que dejará todo prácticamente igual, o peor.
Porque es el menos malo.
No es “el bueno”. No es el nuestro.

Da igual que gobiernen Rajoy y Rivera. Que se vaya Sánchez. Que después venga Iglesias. O lo que nos coloquen después.
No importa nada de eso. Todo ello es el camino que lleva al mal mayor. El camino del Régimen.

La única salida posible empieza por negarse a aceptar el chantaje del Poder establecido. Y sigue uniéndonos, organizándonos, actuando colectivamente. Para hacer nosotros la política. Para decidir. Para construir -nosotros, directamente- una realidad donde todo eso sea posible.

En una palabra: DEMOCRACIA.
Pero la de verdad.

P.D. Nos comemos la basura que nos ofrecen. Una y otra vez.
¿De verdad pensáis que puede haber algo peor que eso?

domingo, julio 24, 2016

Gobierno de la mayoría

Al menos nos podría quedar ese consuelo.

Nuestro Sistema político hace aguas por todas partes: millones de ciudadanos son ignorados, no se cumple -por mucho- la proporcionalidad votos/escaños, no hay igualdad de oportunidades entre las candidaturas, no hay independencia de los Poderes... pero pese a todo ello, podría quedarnos el consuelo de que, al menos, “gobierna una mayoría” -de votantes-.
Seguiría quedando muy, muy corto para llamarlo democracia, aunque sería un algo.
Pero ni eso.

Pero obviamente no es el gobierno de todos. Como mucho, es el gobierno de los suyos o, si no contaba con mayoría absoluta, de los que le han apoyado en la investidura.
Que ni eso tampoco. Pero imaginémonos que sí.

El actual gobierno saliente de Mariano Rajoy se apoyó en la mayoría absoluta del PP en el Congreso. Ese gobierno que ha ejercido un Poder absoluto -Ejecutivo, Legislativo y Judicial-, durante más de los cuatro años preceptivos, lo ha hecho con el apoyo explícito del 44% de los votantes.

Una minoría del 44% de los votantes ha impuesto su voluntad a la mayoría del 56% que no votó por el PP (ni por Foro Asturias, que apoyó al PP en la investidura).
Esto es, hemos tenido un gobierno de una minoría sobre una mayoría.

Y es peor si tenemos en cuenta también a la gente que no votó, pero que también son ciudadanos con derecho a gobernar: tomando la población adulta con derecho a voto, el pasado gobierno del PP representó a menos del 31% de los ciudadanos de este país.
El gobierno de uno de cada tres ciudadanos -en teoría, en la práctica obviamente tampoco es así-. Uno gobierna, dos obedecen. En el mejor de los casos.

¿Y si miramos más atrás?

Desde 1979, sólo ha habido dos periodos en los que se podría haber afirmado que, de alguna manera, “gobernó la mayoría”: el primero del PSOE, en 1982 (54% de los votantes), y el primero de Zapatero en 2004 (52%).

Y si tenemos en cuenta al conjunto de la ciudadanía, por supuesto, no ha habido jamás un “gobierno de la mayoría” en España.

Esto son los datos de nuestra realidad política. Una vez más, lo llaman democracia, y no lo es.

Ahí va un histórico por si es de vuestro interés:
P.D. Curiosamente, por los azares de la realidad cuatripartita actual, se ha abierto la posibilidad a un gobierno “forzado” -PP&PSOE&C's- que alcanzaría unos niveles inéditos de porcentaje de votantes “representados”: nada menos que un 68%, dos de cada tres votantes habrían votado por uno de los partidos del gobierno.
Y podrían venderlo así, para justificarse. El gobierno más democrático que jamás hemos tenido.
Pero llevan tantos años vendiendo mierda como si fuera democracia, que ahora les es prácticamente imposible vender algo que sería una ganancia -muy pequeña, pero real- de democracia.
Así que tendrán que disimular. Para que la mierda siga siendo “democracia”.

P.D.2. Ojo también a la cantidad de alianzas y apoyos entrelazados entre unos y otros para las investiduras. Hoy por ti y mañana por mí. Hoy con unos y mañana con los otros, sin que ideologías y programas electorales supongan un problema para ello.

domingo, julio 10, 2016

El Reajuste Mental Instantáneo: la bipolaridad orwelliana del votante (y V)

Un último ejemplo para terminar: el caso del votante-cigarra.

Un minuto antes de conocer los resultados electorales: seguidores de un partido indignados ante una situación de injusticia inaceptable. Los cambios no pueden esperar.
Un minuto después de conocer los resultados electorales, si su partido no ha ganado: esos mismos seguidores resignados a continuar cuatro años más en la misma o peor situación. Los cambios tendrán que esperar.

Lo que era intolerable, ha pasado a ser, de repente, tolerable por lo menos cuatro años más.

El votante-cigarra no concibe cambiar las cosas fuera de las instituciones. Sólo ve un camino: ganar las elecciones. Por ello, como las cigarras, se activa en periodo electoral, brama con todas sus fuerzas, con pasión, procrea... y después, pasada la efervescencia electoral, sea cual sea el resultado, vuelve a su estado habitual de letargo.

Ciclo vital del votante-cigarra

Si algo es importante para una persona, no espera cuatro años para empezar a trabajar en ello. Se trabaja desde ya. Se trabaja cada día.
Para el votante-cigarra, la importancia de las cosas varía radicalmente dependiendo del tempo electoral. En periodo de elecciones, se magnifican. Fuera de esos días, lo que era tan importante pasa automáticamente a la categoría de “esa triste realidad que nos ha tocado vivir y que no podemos cambiar”.

Reajuste mental instantáneo.

Conclusión

Vivimos en una continua incoherencia:

Por un lado, la versión oficial, la creencia: “tenemos democracia con sus super-importantes procesos electorales; las cosas se cambian desde las instituciones”.

Por otro lado, la realidad: oligarquía económica y una farsa electoral irrelevante cada cuatro años.

Esa divergencia absoluta entre realidad física y creencia mental produce contradicciones continuadas, las cuales hay que reparar para seguir creyendo, parcheándolas, creando un esquema mental temporal, que dura hasta que la siguiente contradicción nos lo rompe y tenemos que parchearlo de nuevo.
Para ello, damos bandazos mentales bipolares, creamos enemigos imaginarios, olvidamos la Historia -incluso la que hemos vivido nosotros-, y repetimos una y otra vez dogmas absurdos hasta convertirlos en verdades indiscutibles.

Orwell entendió perfectamente este fenómeno, llevándolo al extremo en “1984”. Un extremo en principio exagerado e irreal, pero al cual nos estamos acercando cada vez más.

A medida que aumenta el deterioro social, la divergencia entre el cuento de hadas oficial y la cruda realidad es cada vez mayor. Y ello obliga a reajustes mentales cada vez más frecuentes, cada vez más extremos.

Y así estamos. Así nos va.

Bienvenidos a “1984”.

sábado, julio 09, 2016

El Reajuste Mental Instantáneo: la bipolaridad orwelliana del votante (IV)

No voy a exponer más “cambios de enemigo”, pero en los dos siguientes casos el reajuste mental bipolar es básicamente el mismo. Diferente forma, misma esencia.
Esta situación se ha producido más de una vez en nuestra historia electoral. Incluyendo nuestra escenificación más reciente:

España. 1984-2016.

Un minuto antes de conocer los resultados electorales: seguidores de un partido con la certeza absoluta de que van a ganar las elecciones -o en su versión más suave, de que van a conseguir un resultado excelente-.

Así se lo llevan diciendo sus líderes las últimas semanas, incluso meses.
Vamos a ganar. Vamos a ganar. Vamos a ganar.

Un minuto después, han perdido.

Es difícil de aceptar que unas personas en las que habías puesto toda tu confianza, te han engañado, vendiéndote un caballo ganador, fuerte y rápido, que en realidad ha resultado ser, todo lo más, un caballo normalito, del montón. Si no un penco cojo.

Y todavía es más difícil de aceptar si quieres seguir creyendo a toda costa en el cuento de hadas. 

¡Quiero que sea un caballo ganador! - ¡Tiene que serlo! - ¡Lo es!

Así que hay que reajustar la mente. 

El líder no nos ha engañado. Seguimos creyendo en el líder. Los culpables son otros.

“¡Sabotaje! ¡Los agentes de Goldstein son los culpables!”

RESET ALL. Reajuste mental instantáneo.

Hay que buscar culpables. Es fácil. Hay mucho donde elegir.

Algunos tirarán de culpables más plausibles, como la manipulación mediática o la manipulación de las encuestas. Así, el líder, en lugar de estafador, es otra víctima, como ellos. Un líder que, cual Ave Fénix, resurgirá de sus cenizas, y superará -no se sabe cómo- las artimañas de esos que han impedido su victoria esta vez. La próxima vez, ganarán. O se autoengañarán de nuevo.

Los peores casos de ceguera fanática ni siquiera reconocerán la derrota electoral, agarrándose a cualquier excusa, como los fallos chapuceros habituales, para magnificarlos y convertirlos en el pucherazo que les ha robado la victoria segura. *

Y otros, sencillamente, echarán la culpa a cualquiera que no haya hecho lo que ellos, cualquiera que no pertenezca a su rebaño de creyentes. Abstencionistas, votantes en blanco o nulo, votantes a partidos minoritarios...

Siempre hay a mano alguien ajeno a quien culpar de los errores propios: credulidad, ignorancia, negación de la realidad.

1984. George Orwell.

¿Exageración? ¿Anacronismo?



* Nota: Pucherazo ha habido, pero ha sido el de siempre. El que está regulado en la LOREG y en la Constitución.

Lo llaman democracia, y no lo es.

jueves, julio 07, 2016

El Reajuste Mental Instantáneo: la bipolaridad orwelliana del votante (III)

Toledo. Castilla La Mancha. 2015. Medianoche del 24 al 25 de mayo.

Emiliano García Page sale a dar su discurso Post-Electoral.

El PSOE ha sacado 15 diputados. El PP 16. ¡El PSOE ha ganado! ¡Page es el próximo Presidente de CLM!

Page anuncia la “victoria” con total naturalidad. Él mismo se autonombra Presidente con su minoría de escaños, teniendo la total certeza de que puede contar, a discreción, incondicionalmente, con los dos diputados de Podemos.

Muchos de los que votaron a Podemos no lo sabían.

Pero lo asimilaron instantáneamente.



En mayo de 2011, muchos salimos a la calle. Lo teníamos claro. El enemigo era el PPSOE.

¡PP y PSOE, la misma mierda son!”

Una parte de los quinceemeros que tenían eso tan claro en 2011, apoyó a Podemos cuando este salió a escena. Votaron a Podemos en las municipales-autonómicas de 2015.
Y una parte de esos quinceemeros -los que siguieron votando y apoyando a Podemos- reajustó su mente en la medianoche del 24 al 25 de mayo de 2015. Instantáneamente.
El enemigo ya no era el PPSOE. Ahora era el PP. Ahora el PSOE era aliado -circunstancial, no fiable, con pinzas en la nariz... pero aliado al fin y al cabo-.

Y para ello, los votantes de Podemos provenientes del 15M tuvieron que olvidar que el PSOE gobernaba en España -desde 2004, 7 años ya- cuando se vieron obligados a salir a las plazas.
Los votantes castellanomanchegos de Podemos provenientes del 15M tuvieron que olvidar que el PSOE llevaba gobernando en CLM desde 1983.
Y estábamos mal. Tan mal como para tener que tomar las plazas.
El PSOE también era el enemigo. Y lo sabían.

Pero lo olvidaron. Instantáneamente. Borraron de su disco duro todos los archivos anteriores a mayo de 2011. Borraron todo aquello que les mostraba lo que era el PSOE realmente.

¡El enemigo ya no es el PPSOE! El enemigo es ahora el PP, sólo el PP. ¡Odiamos al PP! ¡Siempre hemos odiado al PP! ¡El PSOE es aliado de Podemos!

RESET ALL. Reajuste mental instantáneo. Cambio de enemigo.


¿Exageración? ¿Anacronismo?

miércoles, julio 06, 2016

El Reajuste Mental Instantáneo: la bipolaridad orwelliana del votante (II)

España. 1984-2014.
Dos enemigos irreconciliables, antagónicos y mutuamente demonizados, odiados y temidos: PP vs PSOE.
Desde hace ya algunos procesos electorales, millones de personas acuden a las urnas para votar al PSOE, no porque este partido les represente, sino por el terror que sienten ante un potencial triunfo del PP.
Igualmente, millones de personas acuden a las urnas para votar al PP aterrorizados ante un potencial triunfo del PSOE.

2014. Hace su aparición en escena Podemos.

Diciembre de 2015. Elecciones Generales. La calculadora electoral habla: las cuentas no salen.

Rajoy:
El enemigo ya no es el PSOE. ¡El enemigo es Podemos! El PSOE es un potencial aliado. Un “pacto de Estado” es necesario. ¡Hay que defender juntos nuestra Patria, Una, Grande y Libre, frente al nuevo enemigo! ¡Odiamos a Podemos! ¡Esos malvados comunistas-terroristas-iraníes-separatistas-bolivarianos y su maligno líder rojo! ¡Te odiamos, Coletas!

Cerebro de una buena parte de los millones de votantes del PP -que seguirán votando al PP en el futuro-:
Borrado instantáneo de más de treinta años de animadversión visceral contra el PSOE.
El enemigo es Podemos. Terror. Terror.
El PSOE es potencial aliado.

RESET ALL.
Reajuste mental instantáneo. Cambio de enemigo.
ACEPTAR.



P.D.1 No descartemos lo mismo también en una parte de los votantes del PSOE en unos meses, si su partido hace posible el gobierno del PP.
¡El enemigo es Podemos! ¡Podemos es peligroso! ¡Odiamos a Podemos!

P.D.2 Y sí, vale, estos reajustes mentales “instantáneos” no lo son tanto. Los propagandistas del Régimen preparan previamente a la gente para aceptar estos cambios antes de que los hagan efectivos. La manipulación mediática es continuada. 24x7. Cada día, todos los días. Como en “1984”.
Así, cuando llega el día D, el reajuste mental se produce fluidamente. La gente acepta con normalidad una situación que un tiempo antes habría considerado impensable, intolerable.





¿Exageración? ¿Anacronismo?

viernes, junio 03, 2016

¡Votad, votad, malditos!

No estaría de más que los jóvenes tuvieran conocimiento de cuales son los cimientos de nuestro actual régimen político, eso que nos venden como “democracia”. Y tampoco estaría de más que los mayores, los que lo vivieron, lo recordaran.

Elecciones generales, 1977. Cortes constituyentes. Atentos especialmente al alto nivel de cultura política de los votantes -en realidad, poco más o menos igual que el que existe hoy-.

De aquellos barros, estos lodos.



¿De verdad pensáis que se puede construir algo digno sobre estos cimientos?

viernes, mayo 27, 2016

PODEMOS, ese partido del CAPITAL

Antes de que Podemos diera su primer campanazo en las Europeas, ya tenía un lugar de privilegio en los medios de comunicación.
De muestra, un botón: Julia Otero, en su programa “Julia en la onda”, en febrero del 2014, regaló 15 valiosos minutos de entrevista a Pablo Iglesias, como líder de Podemos, cuando esta organización era poco más que el partido de un tertuliano de la tele, sin un mísero voto en la saca; en una entrevista compartida con el por entonces líder “provisional” de VOX -curiosa asociación-. Otro partido recién creado -en enero de 2014, como Podemos-.
Y sin embargo, el 6 de febrero, tres meses antes de iniciarse la primera campaña electoral de ambos partidos, Julia no sólo los sacaba en su programa -¿con qué otros “emergentes” ha hecho lo mismo?-, sino que ya les daba un trato de potenciales figuras de relevancia en el panorama político español: “enormes expectativas”, “se mueven cosas al margen de los grandes partidos”, “la voz de los indignados”.

Parece como si Julia supiera algo que los demás no sabíamos. Que Podemos sí iba a triunfar allá donde iban a fracasar otros en su misma situación (por ejemplo, el Partido X, Movimiento Red, u otros varios).
No salió la cosa demasiado bien para VOX, pero es que votantes indignados de derechas, indignados de verdad, en España, hay pocos. Con dinero las penas son menos.

Pero con Podemos lo tenía claro. Podemos tenía el visto bueno de los mandamases de los grandes medios de comunicación. Podemos iba a ser lanzado por los grandes medios de comunicación.

Como Onda Cero que, sin ser televisión, no es para nada un medio minoritario. Julia Otero tiene muchos seguidores. Seguidores a los que presenta “neutral e imparcialmente” una oferta política “selecta”.
Onda Cero, cuyo accionista mayoritario, entre otros potentados, era entonces José Manuel Lara Bosch, II marqués del Pedroso de Lara, presidente del Grupo Planeta (Antena 3, La Sexta).

Sus televisiones, sus emisoras de radio, sus periódicos... sus partidos. Podemos y VOX. PP y PSOE. C's.
Partidos políticos al servicio del Poder Económico.

Mismos amos. Mismos perros, distintos collares.



domingo, mayo 15, 2016

15M, cinco años después

Cuando un niño se enfrenta a situaciones que le contrarían, y se siente impotente ante ello, suele dar salida a su frustración a través de las rabietas. Cuando la rabieta pasa, si el deseo del niño no se ha visto cumplido, este pasa a un estado de aceptación. Estamos programados genéticamente para asumir la realidad.

El 15M fue una rabieta. Una sociedad inmadura políticamente enfrentándose a unas circunstancias que no eran de su agrado -indignantes-, pero que, dada su inmadurez, es impotente ante ellas: no sabe canalizar su cabreo en acciones útiles que cambien las cosas; en lugar de eso, estalla emocionalmente.
Y pasado el estallido emocional, sin el resultado deseado, los “niños” pasaron a un estado de pasiva asunción de la desagradable realidad política. Fin de la rabieta.

No quiero decir con esto que la rabieta no haya tenido consecuencia alguna. Sí las ha tenido.

Al igual que el mecanismo de una olla exprés, la rabieta sirve para aliviar la presión cuando esta alcanza niveles peligrosos -para el Sistema-. Así ocurrió con el 15M. El estallido emocional alivió la presión social que existía ante una partitocracia más cuestionada que nunca, que respondía cada vez menos a las necesidades de la gente, y cada vez más a las demandas del Poder económico.
La gente se indignó, ocupó las plazas, gritó, lloró, y, cuando pasó todo ello, volvió, ya más calmada, a sus vidas, incluida a la obediencia sumisa a ese Régimen político que detesta, pero que es incapaz de cambiar.

Una segunda consecuencia del 15M fue permitir que unos hábiles oportunistas identificaran y aprovecharan el momento para captar un gran nicho electoral, que estaba desatendido por los partidos políticos hegemónicos. El 15M, para ellos, fue como el toque de campana que indica que la hora de comer ha llegado, que el alimento ya está disponible y preparado para ser devorado. Y lo estaba.
El hecho de que esa gran masa de potenciales votantes viera cubierta su necesidad de un referente partidista, que les dijera lo que querían oír, disminuyó todavía más lo poco que quedaba de la movilización ciudadana propiciada por el estallido emocional.

Y también contribuyó a esta desmovilización que parte de las personas que hace cinco años ya estaban movilizadas contra el Sistema, que no supieron leer lo que era realmente el 15M, y que se crearon esperanzas y expectativas irreales, acabaran quemadas, decepcionadas, sin ganas de seguir luchando.

El 15M actuó, en definitiva, como gran factor de desmovilización, dejando esta reducida a su mínima expresión en y para muchos años.

Pero bueno, no quiero dar la impresión de que todo, todo, ha sido negativo. El 15M también abrió la puerta a la movilización a unas cuantas personas, en especial jóvenes, que estaban desmovilizadas entonces, y que todavía lo están ahora. Casi todos ellos habrían acabado, tarde o temprano, actuando, pero el 15M hizo que fuera más temprano que tarde. Algo es algo, ¿no?

Mi conclusión: el 15M fue una buena muestra de que, hoy en día, el Poder establecido tiene más capacidad que nunca -partidos políticos, televisión y demás medios de adoctrinamiento- para controlar y anular los estallidos emocionales de las masas. Por ahí no hay nada que hacer.
La revolución no va a llegar por la vía emocional. O viene desde la racionalidad, o no llegará.
Una revolución de adultos, que no sólo ocupen las plazas, sino que se pongan a construir una sociedad justa, digna, humana, a través de herramientas políticas de adultos: la autogestión y la democracia.
Lejos estamos todavía de ese día, me temo.

domingo, febrero 14, 2016

Los vídeos que no te puedes perder

Romper las cadenas mentales que nos impiden hallar la solución es sólo el primer paso, y un deber de todo ciudadano que aspire realmente a una democracia real.

No los he hecho yo.
Son los vídeos que habría querido hacer y no he sido capaz.
Una síntesis de buena parte de lo que he querido transmitir estos últimos años sobre democracia por medio de escritos, a veces farragosos y, casi siempre, demasiado extensos.

Breves (10 min.), claros y amenos.
No digo más, ahí los dejo.
Imprescindibles.





Sólo añadir un matiz.

En estos vídeos sólo hecho en falta una cosa. Llamar la atención sobre algo esencial en la democracia: el respeto mutuo. No hay gobierno del Pueblo posible si los integrantes del Pueblo no se respetan entre sí. El respeto es esencial para que todos gobiernen.
Y ese respeto implica hacer lo indecible para llegar a consensos. Que las decisiones que se tomen, siempre que se pueda -y se tiene que poder casi siempre-, sean aceptadas por todos.
Cuando se recurre sistemáticamente a la imposición de la mayoría, hay minorías que son pisoteadas, relegadas a la condición de súbditos, siervos, cuasiesclavos. Eso no es democracia. Es dictadura “de la mayoría”. Dictadura.

Es fundamental que seamos conscientes de que la democracia es para TODOS. No sólo para la mayoría.

Educación. Educación. Educación.

Por favor, ayuda a educar. Comparte. Difunde. La democracia es cosa de todos. Es para todos. Haz tu parte.

jueves, febrero 04, 2016

Y lo llamaron "democracia"... y nos tangaron, pero bien

"Los Ciudadanos que dejan que otros les representen deben renunciar a hacer la ley ellos mismos; no tienen ninguna voluntad particular que imponer.

Si los Ciudadanos pudieran dictar sus voluntades, Francia ya no sería un Estado representativo; sería un Estado democrático.

El pueblo, repito, en un país que no es una democracia -y Francia en modo alguno cabría que lo fuera-, no puede hablar ni actuar sin que sea por la vía de sus representantes."

Así se expresaba el abate Emmanuel-Joseph Sieyès (1748-1836), político, aristócrata y eclesiástico francés, uno de los que ayudó -desde dentro- a finiquitar la revolución francesa.



Estado representativo: el Pueblo ni habla, ni actúa. Lo hacen sus representantes.

Estado democrático: el Pueblo habla y actúa por sí mismo. Y hace las Leyes.

Todo el mundo lo tenía bien claro entonces: la representación no es democracia; las elecciones no son democracia.



Y la “Casta” también tenía bien claro que no querían democracia, ni en pintura.

Pero una parte importante del Pueblo francés del siglo XIX -y otros en otras partes- sí la quería.

Un problema al cual encontraron solución: dar el cambiazo.

A lo que antes era "representación", lo llamaron "democracia".

Y unos años después, todo el mundo llamaba “democracias” a los gobiernos parlamentarios donde se elegía a los representantes.

Y la gente dejó de saber lo que era realmente la democracia.

Y gracias a eso, llamar democracia a su opuesto, nos desarmaron. Porque ahora casi nadie se plantea la que bien podría ser la solución a nuestro problema político: la democracia, pero la de verdad. La gente sólo ve elecciones, representantes, líderes, partidos políticos, parlamentos. Lo opuesto a la democracia.

El timo salió a la perfección.

jueves, enero 14, 2016

¿Cuál es el problema?

Supongo que habrá personas que se hayan parado a contemplar la realidad, y se habrán preguntado... ¿por qué ocurre esto? ¿Qué es lo que hacemos mal?

¿Son los políticos? ¿Los partidos? ¿La Derecha? ¿Los Bancos? ¿El Capitalismo? ¿La oligarquía económica? ¿La Troika? ¿El Sistema?

Pues sí, es todo eso, pero no podemos olvidarnos de algo más. Algo esencial, tan importante como lo anterior.

Algo que ya sabían hace mucho tiempo. Que nos podrían haber dicho personas que vivieron hace 2.500 años. En Atenas.

Pero no me voy a ir tan lejos. A 1748, nada más:

"No es menester mucha probidad para que un gobierno monárquico o un gobierno despótico se mantengan o se sostengan. En uno, la fuerza de las leyes, y en otro, el brazo del príncipe siempre levantado, bastan para regular y ordenar todo. Pero en un estado popular es necesario un resorte más: la VIRTUD.
Los políticos griegos, que vivían en un gobierno popular, no reconocían más fuerza para sostenerlo que la virtud. Los políticos de hoy no nos hablan más que de fábricas, de comercio, de finanzas, de riquezas e incluso de lujo.

Cuando la virtud deja de existir, la ambición entra en los corazones capaces de recibirla y la codicia se apodera de todos los demás. [...] Antes, los bienes de los particulares constituían el tesoro público, pero en cuanto la virtud se pierde, el tesoro público se convierte en patrimonio de los particulares. La república es un despojo y su fuerza ya no es más que el poder de algunos ciudadanos y la licencia de todos."

Montesquieu, “El espíritu de las leyes”

Más claro, agua.

P.D. Un ciudadano virtuoso es también una persona responsable, que hace por ser capaz de cumplir con sus obligaciones, en este caso, políticas. Lo cual incluye adquirir la cultura política necesaria.
Y ojo, ahí salen jóvenes, pero lo mismo hay adultos con tan poco conocimiento, o casi. Por desgracia, hay demasiados.

¿El remedio? ¿Acaso puede ser otro?
Educación, Educación, Educación.