Sabes que algo está
mal. Que los políticos no sirven a la gente. Ninguno. Que las
desigualdades, la pobreza, la precariedad, el desempleo, la
explotación laboral, siguen ahí gobierne quien gobierne. Que mucho
blablabla con el COVID pero el Sistema Sanitario sigue sin cubrir las
necesidades de las personas. Tampoco la asistencia a las personas
dependientes. El Sistema Educativo, cada vez peor. Y así con todo.
Y protestas, sí. En
voz alta, con tu pancarta, tu altavoz, tus redes sociales.
Pues bien, eso no
basta.
Es más, si solo
haces eso, no haces nada.
Llevamos muchas
protestas acumuladas ya. Algunas muy masivas. Donde verdaderamente se
ha sentido el descontento de una gran parte de la gente.
Pero nada cambia.
Nada mejora.
Protestar no
soluciona nada. El lloriqueo de un niño, es lo que es tu protesta.
Pero aquí no hay unos padres que acudan al rescate. Nadie va a
acudir a arreglar las cosas.
Lo que hay que
hacer, lo tenemos que hacer nosotros.
Y no, de nada sirve
tampoco que a otras personas les llegue tu protesta. ¿Es que van a
hacer algo por cambiar las cosas?
La mayoría no hará
nada. Ya protesta alguien, con eso se dan por satisfechos. Las ovejas
se conforman con poco.
Y los pocos que tal
vez hagan algo… será sumarse a tu protesta. Formar un coro de
plañideras. En lugar de una niña que llora, cien. Mil. Cien mil.
Millones. ¿Qué importa cuántos sean?
Son niños llorando.
Eso no soluciona nada.
Necesitamos adultos.
Adultos cambiando las cosas. Adultos construyendo otra realidad.
Pero malamente vamos
a construir nada si no maduramos, para empezar.
En segundo lugar,
tenemos que saber qué es lo que está pasando. Por qué las cosas
van mal. Por qué el Sistema no funciona.
Y una vez sepamos
qué falla… tenemos que saber cómo arreglarlo.
El por qué y el
cómo. Sin esas dos respuestas, no vamos a ninguna parte.
Y esas dos
respuestas es lo que hay que transmitir a la gente. No que las cosas
están mal, eso ya lo ven solitos, si no están ciegos. Pero no saben
qué hay que hacer.
No basta protestar.
Hay que transmitir, a todos los que podamos, el conocimiento que
necesitan para cambiar las cosas. El por qué y el cómo.
Que no, no lo saben.
Tienen la cabeza
llena de la mierda que les mete el Sistema. No saben nada. Ni lo van
a averiguar, la inmensa mayoría de ellos, si no se lo decimos
nosotros.
Hay que trasmitirles
lo que desconocen. El por qué, y el cómo.
Y si hay adultos en
alguna parte, en lugar de niños, esos adultos se sumarán.
Y si llegamos a ser
suficientes, cambiaremos las cosas.
Parece increíble
que hayamos podido llegar a pensar que, por echar un papel en una
caja cada cuatro años, podemos tener alguna influencia en el
gobierno de una nación. O de lo que sea.
Un papel en una
caja. Cada cuatro años.
¡Qué gran trabajo
han hecho, y siguen haciendo, con el lavado de cerebro!
¿Y cómo nos han
hecho creer que algunos de ellos son de izquierdas? Eso no era fácil
tampoco. Y lo lograron.
Sólo les faltó,
para rematar la faena, hacernos creer que, además, ese gobierno de
los papelicos y las cajas, es una democracia.
¿Cómo? ¿Que
también nos hemos tragado eso?
Pues nada, un éxito
total.
Para que luego digan
que los políticos no saben hacer nada.
Érase una vez un
pueblo que tenía mucho miedo, y con razón, del lobo. En una
ocasión, al escuchar al pastor gritar ¡que viene el lobo!, todo el
pueblo acudió corriendo a proteger el rebaño. Pero era una broma.
El pastor repitió la broma varias veces, hasta que, un día, los
vecinos no acudieron. Ese día el aviso era cierto, el lobo estaba
allí de verdad, y mató a las ovejas.
Los vecinos
fallaron, claro. Por dar crédito a un embaucador, por su ignorancia, actuaron
cuando y donde no era necesario, y no actuaron cuando y donde era
necesario actuar.
Y sufrieron las
consecuencias.
Sabiduría presente en los cuentos infantiles... que muy pocos aprendieron, al parecer.
Se ha generado estos
últimos tiempos mucho miedo ante la irrupción de VOX. Por todas
partes hay voceros gritando ¡que viene el lobo!, casi todos,
llamando al voto a UP. Y muchos les creen. Recuerdan lo que pasó con
los nazis, y tienen miedo. Y repiten su mensaje.
Y naturalmente, se
equivocan.
Porque es mentira.
El lobo no viene
ahora, en este momento.
No puede venir,
porque ya estaba aquí. Siempre ha estado aquí. Nunca se fue.
El lobo gobernaba
España antes del 78. Ese año, lo maquillaron, lo hicieron pasar por
perro fiel, y siguió gobernando. Hasta hoy.
Como pasó antes y
después en tantos otros países.
Ya lo he dicho
muchas veces. Ya lo he demostrado muchas veces.
Lo llaman
democracia, y nunca lo ha sido.
Los parlamentos son
una herramienta de la oligarquía económica -el lobo-, que sirve
para anular al pueblo, manteniendo sometidos y dóciles a los pueblos
a los que gobiernan y esquilman. Siempre fueron eso. Hasta hace 200 años, todo el mundo lo sabía.
Y los partidos políticos que ocupan esos parlamentos son -y siempre han sido-
organizaciones cuya finalidad es canalizar la reacción popular hacia
acciones inocuas para el poder -como votar-.
Los partidos, las
elecciones, los “representantes”, impiden que el pueblo se
rebele, se organice y actúe eficazmente para protegerse del lobo.
¡Que viene el lobo,
vótame, yo te salvaré!
Pues no, no nos van a salvar.
Todos los partidos
políticos sirven al poder económico. Todos los que salen en los grandes medios
de comunicación, al menos. Medios que sirven -son propiedad- de la oligarquía económica -el lobo-. Medios que seleccionan y dan
protagonismo a un reducido grupo de partidos, que son los
que pueden acceder a los gobiernos.
Al que no sale en la
tele, no le votan.
No nos representan.
Representan a los ricos, no a nosotros. Todos los partidos representan a los ricos. Ninguno nos representa a nosotros, el Pueblo.
Y sí, hoy, el lobo
tiene unos servidores nuevos. El lobo muestra una marioneta nueva en
su pata derecha. Y eso es malo.
Es consecuencia del
deterioro social y económico que producen años y años de gobierno
de la oligarquía económica. Cuando las cosas están ya muy mal, y
van a ir a peor, aparece la extrema derecha.
Pero la solución no
está en sus urnas, sus parlamentos, sus instituciones. La solución no está en
votar a la marioneta que tiene el lobo en su pata izquierda.
VOX es el lobo,
claro que sí. Y el PP lo es. Y C's. Y el PSOE.
Pero la otra
marioneta de su mano izquierda... ¡también es el lobo! UP, sí, UP,
también es el lobo*.
¿Cómo vamos a
protegernos del lobo siguiendo el camino que nos marca el propio
lobo?
Tenemos motivos para
preocuparnos. Hoy más que hace 30 años, más que hace 20, más que
hace 10... porque las cosas están peor. Y van a seguir empeorando.
Pero de nada sirve
actuar sin conocimiento. De nada sirve hacer más fuerte al lobo
alimentándolo con lo que quiere el lobo -votos-.
Y sí, por supuesto, de
nada sirve no hacer nada. Es obvio.
¿Tenéis miedo del
lobo? Pues organizaos y protegeros de él. Organizaos y combatidlo.
Organizaos y construir, para vosotros, para vuestros hijos, un mundo
mejor, un mundo justo, un mundo seguro.
Pero para no fallar,
como los vecinos del cuento, tenéis que saber. Enteraos de quién es
el lobo realmente. Enteraos de cómo se combate a este lobo. Enteraos
de cómo se vence a ese lobo.
Es fácil.
También lo he dicho ya millones de veces.
Los vecinos del barrio del Torreón están cabreados. Son muchos años ya de sufrir una situación de agresión continuada, cada jueves, viernes y sábado por la noche, más fiestas adicionales.
Los gobiernos municipales no solo no han actuado para proteger a los vecinos, al contrario, han favorecido el crecimiento y la consolidación del barrio como zona de ocio nocturno.
El pasado jueves se tomaron una serie de decisiones en el pleno relativas a esta cuestión.
Voy a especular un poco.
Voy a suponer que, pasado un tiempo prudencial, pese a esas decisiones del gobierno local, la situación de los vecinos del barrio no mejora. Es un suponer. Voy a suponer también que los vecinos recurren a la vía judicial, pero, dado que la Justicia nunca ha sido igual para todos, no da frutos. Y sigue pasando el tiempo y todo sigue igual o peor.
Y voy a suponer que, en ese punto, una buena parte de los vecinos del Torreón llegan a tal nivel de cabreo y desencanto que deciden celebrar una consulta en el barrio para decidir si cierran todas las discotecas del barrio. Así, unilateralmente. ¡Manda huevos! No tienen poder legal para ello, pero lo deciden de todas maneras.
Un referéndum únicamente para los vecinos del barrio del Torreón, naturalmente. Es su barrio.
Que es bien posible que a los vecinos de los demás barrios les interese mantener las discotecas en el Torreón. Pero no les corresponde a ellos tomar esa decisión, precisamente porque las discotecas no están en sus barrios: están en el barrio del Torreón. Por tanto, la decisión es de los vecinos del Torreón. O eso voy a suponer que dirían los vecinos del Torreón.
Y se ponen a ello.
Y resulta que, aunque incluso una buena parte de los vecinos del Torreón están cómodos con las discotecas, se intuye una posibilidad de que en ese referéndum salga el SÍ: hay muchos vecinos muy cabreados.
Pero al gobierno municipal no le cuadra. Así que, recurriendo a la legalidad vigente, el gobierno municipal prohíbe el referéndum. Envía a jueces y policías contra los vecinos del Torreón, confisca sus papeletas, su propaganda, sus urnas, les amenaza con multas con muchos ceros.
Pero los vecinos se ponen tercos, e insisten. Y el ayuntamiento hace venir a policías de Albacete para reforzar a los de aquí, que empiezan a parecer pocos. Los albaceteños leales los jalean al salir: ¡a por ellos!
Llegado a ese punto, algunos vecinos del resto de barrios de Ciudad Real, para mostrar su apoyo al gobierno municipal y a la legalidad vigente, ponen la bandera del municipio de Ciudad Real en la terraza.
No va a pasar, claro, esto es un pequeño cuentecillo de ficción política.
Pero por si acaso, voy a ver si me hago con una bandera local.
¡Por la unidad del municipio y el ocio nocturno en el Torreón!
Pero el Hospital del
Bierzo tiene un Gerente, cargo nombrado por un gobierno del PP
respaldado, en las urnas, por los votos de medio millón de
castellano-leoneses.
Y no sólo por
ellos. El gobierno del PP de Castilla-León es producto de unas
elecciones cuyos resultados han sido aceptados por todos aquellos que
han votado a un partido político para que les representara en las
Cortes Regionales. Esto es, que el gobierno del PP en Castilla y León
es producto de unas elecciones validadas por los votos de un millón trescientos mil castellano-leoneses.
Y más allá, está
el gobierno nacional, las Cortes Generales y un Sistema Electoral
respaldado, en España, por los votos de cerca de 24 millones de
españoles.
Una mayoría de
votos que respaldan un Sistema político que admite y produce esa
privatización de la Sanidad.
Y así funciona la
democracia, o eso dicen por la tele.
La gente expresa “su
voluntad” “respetuosamente” en las urnas, elige un
“representante” cada cuatro años, y al que no le gusta lo que
hacen los gobiernos, puede protestar, pero no tienen por qué hacerle
caso, porque para eso ya están las urnas. Ajo y agua.
Algunos no lo vemos
así, claro. Algunos sabemos que no vivimos en democracia. Y unos
pocos, poquísimos, sabemos que el sistema de representantes siempre
fue oligarquía, que últimamente ha sido “convertido”
mágicamente en democracia a costa de repetirlo una y otra vez por
los medios de propaganda.
Pero la mayoría
cree los dogmas de la tele. Y vota.
Y los que votan, no
luchan. No se suman -de forma permanente- a ningún encierro,
ocupación, huelga indefinida...
Los que no votamos y
estamos dispuestos somos muy, muy pocos. No somos suficientes.
Para que algún día
seamos suficientes, una parte de la gente que hoy vota tiene que
dejar de hacerlo, para, en cambio, luchar, trabajar, construir.
Tenemos que hacer
que esos -unos pocos, una parte- dejen de creer.
Es esencial, si
queremos cambiar las cosas. Si queremos que, en lugar de luchar y
perder, luchemos y ganemos.
Es un trabajo tan
fundamental, tan necesario, tan importante, que debe hacerse todo el
tiempo, en todo lugar, por todos aquellos que tengamos claro que el
Sistema es parte del problema.
También en cada
encierro, ocupación, acción directa.
Lo llaman
democracia, y nunca lo ha sido. Es por ello por lo
que debemos luchar en la calle. Encerrarnos en un hospital, tomar las
plazas. Es por ello que
votar no sirve.
Pero si no lo
decimos, si nos limitamos a ocupar los espacios sin explicar por qué
tenemos que hacerlo, ¿qué legitimidad tenemos? ¿Por qué
tendríamos que ser escuchados?
¿Y por qué la
gente tiene que aceptar eso de que “la lucha es el único camino”?
¿Acaso no tenemos las urnas y la “democracia” para cambiar
“civilizada y respetuosamente” las cosas que se hacen mal?
Esta omisión es
algo en lo que hoy en día fallan absolutamente todos aquellos grupos
que defienden la acción directa.
Actúan en su
ámbito, pero no conciencian. No denuncian la farsa. No hacen nada
por romper el adoctrinamiento. No justifican la legitimidad
democrática de la lucha en la calle. No denuncian la ilegitimidad
democrática de instituciones y parlamentos.
Hay que repetirlo
una y otra vez. Explicarlo. Hablar a la gente de política. Educar.
Concienciar.
Todo el tiempo, en
todas partes.
El que lo vaya
entendiendo, al que podamos desprogramar, podría estar dispuesto a
ir más allá, y luchar.
Y algún día, tal
vez, podríamos ser suficientes.
La GRAN ESTAFA ELECTORAL es uno de los factores clave que permite al Régimen
mantenerse sólidamente pese a todo el mal que hace. Los mandamases lo
saben, por eso utilizan cada día sus medios de propaganda para
repetir una y otra vez que tenemos “democracia” -últimamente lo
repiten mucho más de lo habitual, lo habréis notado, supongo-.
Si no actuamos
también ahí, contra esa manipulación, ya hemos perdido.
"Una dictadura
perfecta tendría la apariencia de una democracia, pero sería
básicamente una prisión sin muros en la que los presos ni siquiera
soñarían con escapar. Sería esencialmente un sistema de
esclavitud, en el que, gracias al consumo y el entretenimiento, los
esclavos amarían su servidumbre." Aldous Huxley
31 de julio de 2017.
Telediario de las 15:00 de La 1.
Canal “público”
que pagamos todos.
“Noticia” del
día sobre el referéndum catalán.
Portavoces del PP y
de C's soltando sus consignas. No entraré en detalle sobre la excusa
del día porque vienen a repetir básicamente lo mismo todos los
días.
Por supuesto, no se
da oportunidad de réplica a la otra parte, JxSí y CUP, aunque son
claramente parte implicada y son atacados tanto por PP y C's como por
los propios comentaristas que dan la noticia "imparcial y objetivamente": en La 1, JxSí y CUP
tienen asignado el papel de “malos” en el SpaguettiWestern
catalán.
De paso,
aprovechando la coyuntura, también se ataca al PSOE -por su
inacción-, al cual tampoco se le da oportunidad de defenderse. En
este momento, en La 1, el PSOE también es de los “malos”.
Es un ejemplo
modélico de manipulación. De libro.
Por un lado, al dar
voz sólo a una de las partes, sesga la información en su favor.
Una y otra vez. Día tras
día.
Hoy, La 1 es un canal
de propaganda 24x7 en favor de PP y C's. Propaganda gratuita -para
ellos-, pero que nos sale bien cara al resto de los españolitos.
Por otro lado, la
guinda, la enésima repetición de lo de que en “democracia”, si
así lo dice tal o cual ley, la gente no tiene derecho a decidir
directamente, en referéndum.
¡En democracia la
gente no puede votar!
¡Alucinante!
Y muchos, se lo
tragan. A tal nivel de ignorancia llegamos.
Una versión,
adaptada al caso catalán, de las palabras “nuestra democracia”,
que se repiten decenas de veces cada día en prácticamente todos los
medios de comunicación.
“En nuestra
democracia...”, “...en democracia...”, “...vivimos en una
democracia...”, “...gracias a nuestra democracia...”, etc.
Si una mentira se
repite suficientemente, acaba por “convertirse” en verdad.
“Principio de orquestación”. Goebbels.
En fin, que es sólo
un ejemplo, uno entre los muchos que nos inoculan cada día. Desde hace 40 años.
Podría escribir
decenas de artículos como este todos los días, si tuviera tiempo.
Porque la inmensa mayoría de las informaciones políticas de los
grandes medios de comunicación son así. Sesgadas. Falsas, incluso
cuando dicen algo que es cierto, ya que no hay mayor mentira que una
media verdad.
Lo llaman
democracia, y nunca lo ha sido.
P.D. Como
curiosidad, la “noticia” siguiente era sobre el PSOE. Salía una
imagen de los mandamases reunidos, y tras ellos, en la pared, en
letras bien gordas, el lema de la actual “regeneración” -¿o es
degeneración?- del PSOE: “Somos la izquierda”.
Si una mentira se
repite suficientemente, acaba por “convertirse” en verdad.
Y, hoy en día, dado que
es prácticamente imposible distinguir un gobierno del PSOE de uno
del PP, tienen que repetirla mucho, mucho, para que algunos de sus
votantes se la crean.
Así que repitan conmigo: Somos la izquierda, somos la izquierda, somos la izquierda. Vivimos en democracia, vivimos en democracia, vivimos en democracia. Amén.
Cuesta entender que,
a estas alturas de la película, varios millones de españolitos de a
pie todavía mantengan su apoyo al “partido de la corrupción”.
Más aún teniendo una alternativa ideoĺógica prácticamente
idéntica a la que trasladar su apoyo.
Lo cierto es que los
votantes fieles del PP tienen sus razones. Motivos diferentes a que
“son idiotas” o que “son malas personas”, como algunos
repiten irreflexivamente por ahí. Yo destacaría el miedo,
fundamentalmente, el voto útil y el conservadurismo -por la edad-.
Sin embargo, pese a
existir esos y otros motivos para votar al PP, muchos no-votantes de
ese partido piensan que es evidente que la corrupción generalizada
es lo suficientemente nociva como para anular cualquier otra
consideración, y no entienden cómo los votantes del PP no lo ven.
Y sin embargo, no es
tan difícil de entender.
Si una persona vota
al Partido X -el que sea-, es porque piensa que los demás son peores
opciones.
De perogrullo, ¿no?
La información que
maneja el votante del PP le lleva a considerarlo la mejor opción -o
al menos, la menos mala-.
Y de igual manera,
la información que maneja el votante de, por ejemplo, Podemos, le
lleva a considerarlo la mejor opción -la menos mala-.
Y con los demás, lo
mismo.
Es tan sencillo como
eso. La gente vota en función de la información que tiene.
Y... ¿por dónde
llega esa información a las personas?
Obvio también: por
medio de los grandes medios de comunicación. Especialmente, la televisión.
Los medios de
manipulación del Régimen aportan la motivación necesaria y
suficiente para mantener el volumen actual de votos concentrado en un
reducido grupo de partidos.
Unos medios dirigen los votos a unos
partidos, otros a sus presuntos competidores.
Y la gente hace lo
que le dicen los medios que escogen para ser informados.
Y, en consecuencia,
para unos pocos millones de personas, el PP no es el “partido de la
corrupción”. Saben de sobra que hay corrupción en el PP, pero en
los medios que siguen, a este factor se le resta importancia,
mientras que otros factores se exageran para hacerlos mucho más
relevantes de lo que son.
En cambio, para
muchos millones de no-votantes del PP, ese partido es el “partido
de la corrupción” y es lo peor de lo peor, porque así lo
califican los medios que siguen.
Y las dos cosas a la
vez no pueden ser ciertas.
La información que
los medios proporcionan no describe fielmente la realidad. Sin ser
necesariamente falsa en su totalidad, en su mayor parte es un
conglomerado de medias verdades -esto es, la peor de las mentiras-.
Es sesgada, parcial. En unos medios hacia un lado, en otros, hacia
otro.
Así, esa
información hace que la gente vote al PP. Y lo mismo reza para
los demás.
Y sí, si todos los
medios fueran objetivos, imparciales, libres, e informaran de la
verdad completa, por supuesto que apoyarían al PP cuatro gatos.
Pero si así fuera,
también apoyarían a Podemos cuatro gatos.
Y al PSOE. Y a C's.
Y a todos los demás.
Si los medios
dijeran la verdad completa, no votaría ni el Tato.
Pero como no la
dicen, 25 millones de españoles votan a los partidos. Al PP entre
ellos.
Sin democracia
mediática, no puede haber democracia política.
Abre el informativo
de las 15:00 en Castilla-La Mancha Televisión.
Avance de noticia: el PSOE
autonómico le ofrece a Podemos entrar en el ejecutivo para
desbloquear la aprobación de los presupuestos.
Tras el titular, una
portavoz de C's sale comentando la jugada.
Siguiente avance.
¿Qué falla en esta
escena?
Es obvio, ¿no?
Mientras la estaba viendo me estaba “chirriando” el cerebro.
Parece surrealista, de película de los Hermanos Marx.
¿Qué hace una
portavoz de un partido que no tiene representación parlamentaria en
la JCCM como único protagonista de una noticia que afecta a los dos
partidos del gobierno (el oficial y el oficioso)?
Desde un punto de
vista periodístico, es decir, atendiendo a su valor informativo, no
tiene el menor sentido. En condiciones normales, cabría esperar
primero declaraciones de los dos protagonistas, PSOE y Podemos. En
caso de querer ampliar la información, lo lógico es preguntar su
opinión al principal partido de la oposición, el PP. Y si después
de ello se quiere hacer una cobertura mayor, pues sí, sería
procedente una ronda de declaraciones de otros partidos relevantes a
nivel regional, como Ciudadanos e IU. Y si ya se pretende actuar
respetando los principios democráticos -que va a ser que no-, pues en
esa ronda habría que incluir también a otros, a los pequeños,
PACMA por ejemplo.
Esto es, que en
orden de relevancia parlamentaria/gubernativa, que es el que siempre
alegan los defensores de los medios de comunicación para ocultar la
censura, C's tendría que haber sido el cuarto partido en
aparecer soltando las bobadas habituales.
Pero ha sido el
único.
Surrealista. De
película de los Hermanos Marx.
O no.
Porque hay una
explicación bien sencilla para este hecho: CMM TV le hace
propaganda, gratis, a C's.
No es que sea algo
que deba sorprendernos. Un medio de comunicación costeado
públicamente haciendo propaganda gratuita a los partidos políticos.
Ha sucedido cada día desde que empezó este nuevo régimen político
electoralista.
Y en los medios
privados, lo mismo.
Lavacerebros 24x7.
Tampoco es que sea
una sorpresa que se le haga esa propaganda “extra” a C's.
Un poco después de la irrupción de Podemos, momento en el que C's era un partido minoritario en Cataluña -o sea, no era
nadie-, se le empezó a dar minutos en los grandes medios a nivel nacional. Muchos
minutos. Y C's se convirtió en un partido relevante. A base
de propaganda gratuita.
Lo que me ha llamado
la atención, primero, es lo “descarado” de la propaganda. Solos, en plan protagonista, sin “camuflarlo” entre
declaraciones de los actores principales.
Ni
siquiera se molestan en disimular. Tan aborregada está la masa
votante, que dan por sentado que no se van a dar cuenta ni de la
manipulación más grosera.
Lo segundo que me ha
llamado la atención es que sea una televisión del PSOE la que le
haga la propaganda a su rival político.
Pero claro, eso
también tiene una explicación sencilla: PSOE y C's son dos
productos que pertenecen al mismo dueño. Como lo son los
demás partidos que salen en los medios.
Y es lógico y
normal que el dueño de un producto lo promocione en sus medios de
propaganda.
En el siglo I a.C.
nació y vivió en la República de Roma un esclavo muy peculiar. Se
llamaba Tirón, y fue secretario y confidente de Cicerón, el famoso
orador. Tirón recibió educación, hasta el punto que no sólo sabía
leer y escribir, sino que, entre otras muchas cosas destacables, fue
el inventor de un sistema taquigráfico que ha pervivido hasta
nuestros días (“&”, “Etc.”).
Tirón, pese a ser
un esclavo, fue un privilegiado, si se compara con otros esclavos de
su época, de otras épocas, incluso con muchas personas libres que
han vivido y sufrido en todas partes desde el inicio de los tiempos.
Fue bien tratado, tenía el sustento asegurado, tenía una
considerable libertad para moverse y actuar según su criterio...
incluso tenía dinero propio, cosa que no era rara entre determinados
esclavos en Roma en aquellos tiempos. Tiempos en los que no era
extraño que incluso algunas personas se vendieran a sí mismas para
poder escapar de la miseria y la muerte segura que les esperaba si
seguían siendo “libres”.
Sólo un necio
dejaría de apreciar la calidad de vida de la que disfrutó Tirón.
Pero, pese a ello, nadie afirmaría que Tirón disfrutaba de libertad
o que tenía los derechos civiles que correspondían a un ciudadano
romano libre. Porque Tirón era, oficialmente, un esclavo.
Hoy en día muchos
disfrutamos en España de una calidad de vida privilegiada, si nos
comparamos con otros países u otros tiempos. Incluso disfrutamos de
libertad para ir casi a donde queramos e incluso para protestar
abiertamente contra gobiernos e injusticias.
Pero la mayoría de
la gente da por sentado que estos privilegios son producto de que en
España, hoy, tenemos una democracia.
Sin motivo ni
justificación alguna. Porque sí.
Es lo que dice el
dogma oficial. La teleprogramación.
Sin embargo, ya
hemos visto que privilegios y calidad de vida no son producto exclusivo de la
democracia: también los puede tener un esclavo, siempre y cuando al
amo le convenga concedérselos.
Y hoy, en España, y
en algunos de los países de nuestro entorno, a los “amos” les
está conviniendo condedernos algunos privilegios. Por circunstancias
ajenas a nosotros, entre otras, por la lucha y sacrificios que
hicieron otros que vivieron antes que nosotros, que consiguieron
arrancar a los poderosos esos privilegios que hoy
disfrutamos -y algunos más que ya hemos perdido-.
Pero son
privilegios, dádivas, cesiones de los amos. No son derechos propios
de una democracia.
Si tuviéramos
derechos, estos no nos podrían ser arrebatados a conveniencia del
Poder.
Hoy, en España, nos
dicen que tenemos derecho a una vivienda digna, y sí, algunos
tenemos nuestra casa, pero a otros los echan de las suyas.
Nos dicen que
tenemos derecho a asistencia sanitaria, y sí, a veces en los centros
de salud nos atienden e incluso salvan nuestras vidas. Pero a algunos
los colocan en una lista de espera y cuando les toca el turno, ya es
tarde, y otros sufren negligencia y maltrato a consecuencia de la
escasez deliberada de personal, instalaciones, recursos.
Nos dicen que
tenemos derecho a un trabajo digno, pero muchos son explotados con
jornadas propias de épocas pasadas y reciben a cambio salarios cada
vez más miserables.
Nos dicen que
tenemos libre derecho de reunión y manifestación, pero a algunos
los apalean los matones oficiales del Régimen, y a otros los meten
en la cárcel por montar un teatro de títeres o los multan por
repartir propaganda.
Nos dicen que
tenemos derecho a la vida, pero intoxican el aire que respiramos y el
agua y alimentos que consumimos con sustancias cancerígenas que
acaban con nuestras vidas.
No tenemos derechos.
Si los tuviéramos, podríamos garantizarlos, universalmente, para
todos los seres humanos de este planeta, utilizando el Poder que
proporciona a los pueblos la Democracia.
Que he dicho para
TODOS, sí. Si nosotros tenemos un “derecho” y nuestro vecino no
lo tiene, no es un derecho. Es un privilegio.
Y hoy, en este mundo
globalizado, nuestros “vecinos” son todos los habitantes del
planeta.
La Libertad y la Democracia, cuando las hay, son para TODOS.
Los derechos, cuando los hay, son
para TODOS.
Los privilegios, para algunos.
Y hoy no podemos
garantizarnos esos derechos. Porque no tenemos Democracia. No tenemos
Poder.
Democracia es
gobierno del pueblo. Y no gobernamos.
Votamos,
pero no gobernamos.
Disfrutamos de unos
privilegios concedidos graciosamente por los poderosos, en tanto les
convenga concedérnoslos.
Privilegios que
están siendo retirados ante la pasividad y sumisión que mostramos
últimamente.
Lógico y normal: si
saben que no nos vamos a defender, los poderosos nos pisotean un poco
más.
Y seguirán
haciéndolo mientras sigamos llenando obedientemente SUS urnas con
nuestros votos.
En estos tiempos de
ignorancia y manipulación mediática generalizada, el término “democracia”
no es el único que ha sido corrompido, en este caso para hacer creer
a la gente en la farsa de los sistemas políticos
parlamentarios “representativos”. Otras muchas palabras o ideas
son tergiversadas una y otra vez en los medios de propaganda del
Régimen, al igual, como no, que la Historia, que ha sido debidamente
reescrita en parte, y olvidada por otro lado.
Como todos habréis
leído ya “1984” sabréis perfectamente a qué me refiero.
Con el concepto de
“izquierda” también han hecho lo mismo.
Hoy en día se oye
mucho eso de que lo de “izquierda” y “derecha” es cosa del
pasado, que a estas alturas esos términos ya no tienen sentido. Y en
realidad es cierto, tan corrompidos están por la manipulación. Y es
que, al igual que pasa con la “democracia”, casi todo lo que hoy
se toma por “izquierda”, tampoco lo es.
Pero para combatir
el lavado de cerebro está el sentido común, así que ahí vamos con
ello. Empiezo con la derecha:
La “derecha” es
y siempre ha sido ese sector de la sociedad que defiende la
desigualdad. Son los que quieren que unos manden y otros
obedezcan. Que unos tengan mucho y otros poco -o nada-. Que haya
ricos y pobres.
Naturalmente, esa
desigualdad se extiende a todos los niveles, no sólo a lo económico:
castas, razas, clases sociales, naciones... y con ello, fronteras,
patrias y banderas.
La sociedad que
defiende la derecha es la del egoísmo como base de la conducta
humana: todos compitiendo contra todos (individual y colectivamente)
y que gane el que más se lo merezca. La ley del más fuerte.
A lo más “noble”
que aspira una parte de la derecha -los “liberales”- es a una mal
llamada “libertad” -otro término corrompido-, que ellos
entienden como el debilitamiento de los gobiernos, para que estos no
puedan recortar los beneficios de los que han tenido éxito en esa competición amoral y despiadada que ellos
llaman “civilización”.
Esta posición se
justifica de muchas maneras: que no se puede evitar, que el mundo es
así, que la gente es egoísta por naturaleza, que siempre ha habido
líderes y seguidores, que no hay recursos suficientes para todos,
que si se da pan gratis la mayoría no trabajarían porque son unos
vagos...
Dogmas y bobadas,
pero por desgracia, grabadas a fuego en los cerebros de demasiadas
personas.
Por otro lado, la
“izquierda” es, obviamente, lo contrario: la izquierda defiende
la igualdad. Que no haya unos que manden y otros que obedezcan, que
los recursos disponibles se repartan equitativamente, que no haya
ricos ni pobres.
Esto es, una
sociedad basada en el altruismo, el respeto mutuo, la cooperación,
la solidaridad, la justicia... y como para que exista todo eso debe
existir también libertad y democracia -las de verdad-, pues libertad
y democracia también son izquierda.
En base a ello,
podemos posicionar realmente a actores presentes y pasados. Por
ejemplo, al contrario de lo que predica el dogma oficial, el gobierno
soviético “comunista” queda identificado, sin lugar a la duda,
con la derecha. ¿Y el actual de Venezuela? Derecha. ¿Cuba? Derecha.
¿USA? Derecha. ¿España? Derecha. Etc.
En todos esos países
hay unos pocos que mandan y un pueblo que obedece. En todos hay
pobres y ricos. En todos gobierna la derecha.
Y con los partidos
políticos lo mismo:
¿Qué partido hoy en día funciona sin jerarquías, sin líderes y
seguidores?
¿Cuál defiende un
gobierno del pueblo, esto es, con asambleas y referéndum, con
ciudadanos -todos iguales- elegidos por sorteo, ejerciendo los cargos
de forma temporal y rotatoria?
Todos los partidos
políticos son de derechas (me refiero, como siempre, a los que
cuentan, esto es, los que salen por la tele).
Y sus líderes, lo
mismo. Por ejemplo, Iglesias el Gran Líder Supremo, ¿izquierda?
Venga ya.
Y así, al
contrario, una vez más, de lo que predica el dogma oficial, hoy nos
encontramos con que la izquierda es una reducidísima minoría, en
España, y en prácticamente todo el mundo.
Una minoría además
invisible, porque está ausente de la televisión y de los
parlamentos, herramientas ambas del Poder establecido, de los más
ricos, de los triunfadores en la competición de la ley del más
fuerte, del capitalismo, del neoliberalismo, esto es, de la derecha.
Izquierda y Derecha.
Conceptos tan válidos hoy como en el pasado, fundamentales para
ayudarnos a entender la sociedad que nos rodea.
Siempre y cuando uno
rechace el dogma oficial y use la cabeza.
Una parte
-demasiado pequeña- de las personas de izquierdas de hoy en día,
aún mantiene la lucidez suficiente como para tener claro que, para
poder alcanzar ese “Pan, Trabajo, Techo, e Igualdad” al que
aspiran, es imperativo erradicar una lacra cuya mera existencia hace
inviable la consecución de esos objetivos: el actual sistema
económico, esto es, el Capitalismo.
Hoy, el Capitalismo
establece las reglas de forma global. Y la consecuencia directa de la
aplicación de esas reglas es la tendencia a generar, sostener y
aumentar las desigualdades e injusticias.
Por ejemplo, la
Pobreza, que es consecuencia directa del sistema económico que la
genera. O los déficit en atención sanitaria -tanto en la “Sanidad
Pública” como en la privada-, que son consecuencia directa de la
priorización de lo económico sobre la vida humana. Etc.
Mientras sigan
funcionando las mismas reglas económicas, ninguna lucha por cambiar las cosas tendrá efectos importantes o duraderos. Las trabas que impone
el sistema económico impiden los grandes objetivos, mientras que las
victorias parciales que se arrancan con tanto sacrificio, con los
años, acaban por perderse de nuevo.
Como bien hemos
podido comprobar hoy en día en nuestro país.
Cuando las reglas
son perversas, cuando condicionan absolutamente el resultado final de
lo que hacemos, no queda más remedio que cambiarlas si queremos
resultados suficientes y permanentes.
Y por ello, hay
personas de izquierdas que tienen claro que el Capitalismo es parte
del problema.
Y en consecuencia,
trabajan por modelos económicos diferentes variados, desde la
clásica abolición de la propiedad privada, hasta la reciente,
reformista y moderada propuesta de la “Economía del Bien Común” de Christian Felber, mucho más digerible para el domesticado
ciudadano medio europeo de hoy en día.
Pero casi todas esas
personas bienintencionadas se dejan el trabajo a medias.
Y es que, la misma
lógica que se aplica a la Economía, igual hay que aplicarla a la
Política: si el sistema económico es parte del problema, obviamente
el sistema político también tiene que serlo. Exactamente por los
mismos motivos: el sistema político hegemónico hoy en día, la
“Representación” -con sus partidos políticos y sus
parlamentos-, también impone las reglas a consecuencia de las cuales
llegan la desigualdad y la injusticia.
Si cambiar las cosas
requiere del cambio del perverso sistema de reglas en lo económico,
por lógica también requerirá del cambio del perverso sistema de
reglas en lo político.
De cajón.
Por desgracia, la
consciencia de este hecho, pese a ser de sentido común, no está en las
mentes de casi nadie. El lavado de cerebro funciona.
Y a consecuencia de
ello, ahí tenemos a la gente de izquierdas pretendiendo defender sus
objetivos, codo con codo con políticos y demás actores del
Régimen, sujetos estos cuya misión es precisamente que esos
objetivos se alcancen en el menor grado posible.
Y ahí tenemos a la
gente de izquierdas pidiendo a la gente que se una a la “lucha”,
codo con codo con políticos y demás actores del Régimen, que
están ahí precisamente para mantener a la gente fuera de esa lucha,
sumisa, dependiente, inmadura, limitada políticamente a echar un
voto a una urna cada cuatro años.
Esto es, codo con
codo con aquellos que trabajan contra la Democracia.
No se puede ser más
incoherente.
Y por ahí, vamos
mal. Por ahí sólo hay más Régimen. Por ahí está el Sistema.
¿Qué pasaría si
el Presidente del Gobierno fuera una persona honrada y competente?
Es imposible, ya lo
sé. Pero si le echamos imaginación... si fantaseamos... si nos
ponemos en que podría ocurrir lo imposible... ¿qué pasaría?
Tranquilos, no
cortocircuitemos la maquinaria cerebral con tan peliaguda
disquisición. No es necesario. Ya lo han hecho otros por nosotros.
La respuesta a esa cuestión la desarrolla “Borgen”, una serie de televisión danesa de política-ficción, cuyo punto de partida es precisamente ese: la
honrada y competente Birgitte Nyborg, líder del emergente Partido
Moderado, llega al poder, con un programa bueno para todos los
ciudadanos y con la firme voluntad de hacer realidad la voluntad del
pueblo danés.
La serie desarrolla
las vicisitudes de esta brillante y voluntariosa política, en su
intento de hacer realidad esa “nueva política” de la que tanto
se habla, pero que nunca se ve por parte alguna.
La ficción es
bastante realista y, por tanto, Birgitte fracasa. A medida que van
avanzando los meses de mandato, vemos como la flamante Primera
Ministra se va topando con los intereses existentes en el ámbito
político: corrupción, incompetencia, luchas de poder internas de
los partidos, por un lado, y por otro, el Poder económico y el Poder
mediático, que le impiden, una y otra vez, cumplir con sus promesas
y sus propuestas, incluso le hacen imposible mantener sus principios
morales, esos que la hacían diferente a los demás políticos.
La serie es muy
buena, de mucha calidad, muy superior a la habitual morralla USA a la
que estamos acostumbrados. Y es muy entretenida. Merece la pena, para
aprender un poco sobre lo que es, en el fondo, la política de estos
tiempos.
Y, llegados a este
punto, cualquiera que me conozca lo suficiente estará pensando que
estoy promocionando una serie de mi agrado, esto es, muy crítica con
el Sistema Político, el danés en este caso. Por cierto, similar, en
lo que a las reglas se refiere, al español (en contraposición al
sistema mayoritario de USA o Francia).
Sin embargo, no es
así. A pesar de todas las miserias del mundillo político que
muestra, la serie es pura propaganda en favor del Sistema. Propaganda
de mucha calidad, muy sutil, muy disimulada... pero eficaz, muy
eficaz.
Al final, cuando
terminas la serie, la idea que esta te deja en la mente es que “esto
es democracia y aunque no es perfecta, es el gobierno menos malo
posible”. Pese a todo lo que se denuncia, este producto televisivo,
en la práctica, lleva a la resignación, al conformismo, a la
sumisión al Régimen.
“Aceptémoslo,
porque es lo mejor que se puede conseguir”.
Nos deja esa idea
clave, y una buena cantidad de dogmas del Sistema, reforzados, en
nuestro cerebro.
Manipulación, de la
buena.
Ahí lo dejo de
todas maneras, para el que le pueda interesar. En mi opinión, merece
la pena incluso sabiendo que es propaganda. Y merece la pena todavía
más para los que siguen creyendo en este Sistema, porque van a
disfrutar, y además, la serie va a reforzar su fe. Dos por uno.
Anexo: Manipulación
en “Borgen”
No he podido
resistirme a extraer tres escenas -de unos pocos segundos- como
muestra de cómo se ejecuta en estos tiempos la manipulación
política aprovechando el ocio televisivo. Hay muchas más, y muy
buenas, pero estas tres me han parecido especialmente significativas.
La primera,
grandiosa.
Ahí va:
1. “Me meo en esa
ingenua noción de que el poder es del pueblo.”
Michael Laugesen,
líder del Partido Laborista. “Borgen”, episodio 1, primera
temporada.
Esta escena es, en
materia de manipulación, genial. Brillante. Ahí lo tenemos, en la
televisión, el reconocimiento de que todo es una estafa, y encima,
por parte de un líder político de uno de los partidos mayoritarios.
“Lo llaman
democracia, y no lo es”.
La cruda verdad.
Cuesta creer que eso
haya salido en la tele.
Pero claro, en la
serie, esa verdad la dice el que está a punto de convertirse no sólo
en el “malo” de la serie, sino en el perdedor.
Y... ¿quién hace
caso a los perdedores?
Si la honesta y
capaz Birgitte Nyborg lo afirmara, sería diferente... pero lo dice
el perdedor de turno. Y eso es crucial.
Nuestro cerebro está
diseñado para no hacer caso a los perdedores. Tampoco a los que nos
caen mal o nos resultan antipáticos.
Y, en ocasiones, eso
nos lleva a equivocarnos. A despreciar una cosa cierta por motivo de
quién la dice. Falacia ad hominem.
Nuestro cerebro es
vulnerable. Y los que saben de esto de manipular, se aprovechan de
este déficit en nuestra capacidad de razonar.
Y así, en esta
escena, ¡sueltan la cruda verdad, sin cortapisas, con todo el
descaro... para lavar el cerebro a la gente para que la rechacen!
Reforzando así la
gran mentira, base de todo, que se repite una y otra vez en todos los
medios de comunicación: que vivimos en una democracia.
Magistral.
2. “Democracia es
dictadura de la mayoría”
Amir Dwian, líder del Partido Verde.
“Borgen”, episodio 5, segunda temporada.
Otro de los reveses
de Birgitte Nyborg. Está intentando sacar un proyecto fundamental,
por consenso, para que sea duradero, sostenible, eficaz. Cuestiona la
imposición de la mayoría (de esas mayorías “ajustadas” -y en
realidad, falsas- a las que estamos acostumbrados en España).
Cuestiona que eso sea justo.
Y con razón, porque
ni es justo, ni democrático.
Pero la “realidad”
pone a Birgitte en su lugar. En esta escena, en boca del también
honesto y competente líder de los verdes, se refuerza el dogma que
nos venden una y otra vez desde los medios de propaganda.
Al final, Birgitte
acabará por aceptar esa falsa definición de democracia. Y con ella,
todos los manipulados televidentes que sigan la serie y que, sin
pretenderlo ni darse cuenta, adoptarán las mismas ideas que les
venden por medio de esos políticos ejemplares -ficticios- con los que simpatizarán o se sentirán identificados. En este caso, Birgitte y
Amir. Protagonistas. Admirados. Los que tienen credibilidad. Los que
usarán para contar las milongas que quieren que crean, en este caso,
los daneses.
La que se queja con
ira y desesperación es Nete Buch, diputada de los
“Nuevos Demócratas”, partido de nueva creación de una renacida
Birgitte. El partido se está desplomando y Nete está a punto de
perder su escaño... y se ve en la cola del paro... porque, aparte de
embaucar a la gente para que la voten, no sabe hacer la O con un
canuto. Es una inútil total. Si pierde el escaño, se queda sin
trabajo, y sin la generosa remuneración que el “curro” de
político profesional conlleva.
Nete está tan
desesperada que traiciona a su “amiga” y compañera de partido
Birgitte y se convierte en una “tránsfuga-espía” para recuperar
su antiguo puesto -y escaño- en el partido rival de ese momento de
la historia.
Otra escena que
emite un mensaje bien distinto a la realidad debido al modo en que se presenta.
Para empezar, en la
serie, Nete es la única que se muestra temerosa de su futuro laboral
por perder su escaño. Pero, siendo realista, todos los “aforados”
tendrían que haber estado acojonados por perder su puesto de
trabajo. Los políticos profesionales, por norma, son todos unos
inútiles: aparte de mentir, engañar, obedecer al que mande y
echarse el dinero a la saca, saben hacer poco más. ¿De qué
trabajarían de no vivir de la política? Si fuera por sus
capacidades, irían todos de cabeza al paro.
Aunque, por otra
parte, lo que tampoco muestra la serie es la salida laboral habitual
para políticos que pierden sus escaños: las puertas giratorias.
¿Cuántos políticos realmente tendrían miedo de perder su escaño,
si saben que les espera un puesto de trabajo seguro al dejarlo?
En la vida real, es
difícil encontrar un político que no tenga una cómoda “jubilación”
asegurada. No sólo están los puestos de “consejeros” de grandes
empresas para políticos importantes; hay también multitud de
puestos de trabajo para enchufados en empresas privadas variadas, de
la familia, de amigos, de los de devolver favores... fundaciones... empresas públicas... y por supuesto, puestos de
trabajo en la Administración Pública, plagada de enchufados que
disfrutan de un empleo seguro, según la Constitución, gracias a
haber demostrado su “mérito y capacidad” en unos “justísimos”
procesos selectivos. Miremos las universidades, por ejemplo, que son
caso especial de esta praxis.
Que bueno, esto es
en España, claro. Pero dudo mucho que en Dinamarca sea muy diferente.
Aunque eso sí, allí, mucho más disimulado.
En definitiva, que
la situación que se le plantea a Nete es irreal. Esta escena es
también manipulación. Reconociendo otra vez una media verdad -la
inutilidad conocida de algunos políticos profesionales-, nos hacen
creer que los políticos inútiles son una minoría, la excepción.
Cuando en realidad son la regla.
La corrupción
política no es un hecho puntual o excepcional. Es una cuestión de
clase. Hay una clase opresora, parásita, integrada en todos los
ámbitos de la sociedad: política, economía, medios de
comunicación, Administración Pública, ejército, mafias, jerarquía eclesial... y luego
está el pueblo, que la sufre.
La raíz del problema. No los síntomas, sino la enfermedad. Lo
que tenemos que averiguar, y sanar, si queremos un buen Sistema
Educativo para las nuevas generaciones, para nuestro futuro.
Lo preguntaba aquí, pero no, no está ahí la respuesta. Nos
quedamos en los síntomas, en la superficie.
Vamos a profundizar.
Los seres humanos
estamos programados genéticamente para aprender, y mucho, especialmente en
nuestros primeros años de vida. Una simple cuestión de supervivencia.
Aprendemos cosas de
forma natural. Sin darnos cuenta. Por repetición, por
imitación, por experiencia.
Y los chavales
aprenden, ya lo creo. Aprenden lo que la sociedad les enseña. Lo que
necesitan para integrarse con éxito en la sociedad en la que tienen
que desarrollar su vida adulta.
Su aprendizaje es
coherente con la sociedad en la que viven.
Aprenden imitando
las conductas que la sociedad marca como exitosas. Lo que ven, lo que
funciona, lo que es valorado socialmente.
¿De quién aprenden
los chavales?
Miremos sus modelos,
las personas que son más famosas en este país, los que más salen
en la tele, los que más dinero ganan, los que más reconocimiento tienen:
- Futbolistas y
otros deportistas.
- Artistas (música,
cine) que destacan por su físico, raramente por la calidad de su
trabajo.
- Modelos de
pasarela y demás.
- Individuos
maleducados, zafios, incultos, irrespetuosos, egoístas, ignorantes,
estúpidos... que exponen sus mediocres vidas públicamente.
- Empresarios
corruptos que se hacen ricos abusando, robando y engañando aquí y
allí.
- Políticos
profesionales.
- Enchufados en los mejores puestos de trabajo (directivos y ejecutivos varios, entre
otros).
Etc.
Pregunta retórica:
¿quiénes de entre esos socialmente valorados “profesionales”
han necesitado una titulación para alcanzar su posición?
Pues eso. Está
claro, ¿no?
¿Cuántos
científicos famosos salen cada día por la tele? ¿Cuántos
científicos son tema de conversación en una comida o cena de
cualquier hogar actual?
O... ¿cuántos
padres jalean con pasión, entusiasmo, y hasta adoración, cada fin
de semana y entre semana, el trabajo de algún científico?
Ninguno. Jalean a
los futbolistas.
Más preguntas: ¿cuántos padres
leen con sus hijos? ¿Y cuántos ven la tele o juegan a la consola,
muchas horas al día, delante de sus hijos?
Profundicemos un
poco más:
Si nuestros chavales
miran su entorno, ¿cuántos parientes o amigos adultos conocerán
que:
1) tengan un título,
2) trabajen -en su municipio, sin haber tenido que emigrar- gracias a su título, y
3) estén contentos
con su trabajo?
Tal vez en nuestros
entornos personales -privilegiados, gente con cultura y trabajo- haya
algunos casos aislados. Pero no creo que sean muchos.
Pero hay enormes
bolsas de población -en nuestra región, en nuestro país-, donde la
gran mayoría de los chavales no tienen prácticamente ningún
referente positivo cercano que les muestre que obtener un título
merece la pena.
Y más aún, miremos
dentro de las aulas, donde los alumnos tienen unos referentes
cercanísimos para valorar si merece la pena sacarse o no un título:
sus profesores.
Quemados, cabreados,
maltratados, malpagados, despreciados, faltados al respeto
reiteradamente por las autoridades educativas, por la dirección de los centros, por los propios padres de los alumnos...
¿Esforzarse para
estudiar? ¡Venga ya!
Los chavales
aprenden cada día, de sus mayores, que en esta vida lo importante es
otra cosa. Darle patadas a un balón. Estar buen@. Llevar ropa de
marca. Agredir, gritar e insultar. Estafar y robar. Tener un buen
enchufe.
Y sobre todo, ante
todo, tener dinero. Lo más importante.
Somos lo que
tenemos. El dinero por encima de las personas. La lección principal.
Esto no hay centro
educativo que lo remedie.
Un detalle más y termino. No
quiero dejarme otra faceta de la misma enfermedad, fundamental también, casi tan importante como
lo anterior:
¿Cómo narices va a
concentrarse un chaval en las matemáticas o la lengua si tiene una
vida de mierda -con perdón otra vez-? ¿Si su familia vive en una
situación de penuria económica, si su preocupación es cuándo les
van a desahuciar, si vive en una chabola o piso ocupado sin agua ni
electricidad, o si el maltrato en el hogar, la violencia, la
delincuencia, las drogas... es su pan de cada día?
Realizar una
actividad intelectual compleja -a partir de cierta edad, aprender
según qué cosas lo es-, requiere concentración.
Y es difícil
concentrarse con el estómago vacío, o con la cabeza llena de
problemas mucho más graves que hacer una multiplicación de monomios o saber si
“cabeza” es sujeto o complemento directo.
Sin garantizar una
vida digna para tod@s, no puede haber educación digna para tod@s.
La raíz del
problema no está en las aulas: está en la sociedad.
Si queremos que los
chavales aprendan lo que es correcto, los adultos debemos hacer lo
correcto.
Si queremos una
mejor educación, la sociedad debe cambiar, los adultos deben
cambiar.
Es un error centrarse en los cambios en los centros educativos, y en las aulas, cuando la raíz del
problema está fuera.
Por ahí vamos mal.
Tratar los síntomas no va a funcionar.
Hay muchísimo que
mejorar dentro de las aulas, sí. Pero lo importante, lo principal,
debe hacerse fuera.
El estado de nuestro
Sistema Educativo es catastrófico. Cada año arroja miles de jóvenes
pésimamente preparados a la vida de adulto. La generación Ni-Ni. O
generaciones, porque va a salir más de una.
A algunos -demasiado
pocos- nos preocupa la Educación. Y una parte de los que nos
preocupamos -de nuevo también demasiado pocos- hasta actuamos para
intentar cambiar las cosas.
Pero difícilmente
vamos a actuar eficazmente si ignoramos la raíz del problema. ¿Por
qué falla el Sistema Educativo?
Es broma, claro. Obviamente no me creo esta “información” -propaganda, maquillaje-, pero
lo mismo reza con la tasa que reconocía el PSOE antaño. El
fracaso escolar real en Castilla-La Mancha no lo conoce nadie, pero
por mi experiencia, por lo que sé, es y ha sido, desde hace muchos
años ya, abrumador, casi generalizado. Me extrañaría muchísimo
que más de un 10% de los chavales salieran mínimamente formados al
terminar su educación secundaria obligatoria.
En cualquier caso, el problema no es sólo la LOMCE, los recortes
o el PP. Hay más, mucho más. La raíz del mal está mucho más
profunda.
Y si no encontramos la raíz del problema, no vamos a
solucionarlo, ni queriendo.
Otros colectivos (Lo primero es soñarlo) plantean actuar en centros públicos, tratando de mejorar la pedagogía existente -cavernaria- y la integración en la educación de padres, empresas y demás actores de la sociedad.
No educa la escuela, educa la sociedad.
Fundamental. Una necesidad obvia desde hace muchos años.
Y sin embargo, la presencia de estas experiencias hoy en día en nuestros centros públicos es casi inexistente, anecdótica.
Valoro enormemente el trabajo de estos padres y profesores, pero es insuficiente, y por mucho. Así no llegamos.
Otros (Caracolín,
Madreselva) tratan de salvar a sus hijos en sus propios centros privados -más
o menos independientes-, enfrentándose a las
dificultades que ello conlleva, como la falta de recursos económicos.
En mi opinión, a título particular -en plan "sálvese quien pueda"-, esta es la
mejor opción, pero es un camino muy complicado, de futuro incierto,
y al que pueden acceder muy pocas familias -por falta de medios, o de coraje, que hay que tenerlo, para optar por estas alternativas cuando están naciendo-.
Y además, educando bien a cuatro chavales no nos salvamos. Algunos de
ellos mejorarán sus posibilidades de futuro, y eso es mucho
-especialmente para ellos mismos y para sus padres-, pero, para el conjunto de los
castellanomanchegos, es, de nuevo, absolutamente insuficiente.
Todas estas iniciativas son pequeños parches, atenúan
ligeramente el daño global, pero no van a curar la enfermedad,
porque no tienen en cuenta hasta dónde llega la raíz del problema:
tratan los síntomas, pero apenas tienen en cuenta la enfermedad.
Y por ello, pregunto: ¿Cuál es la enfermedad de nuestro Sistema Educativo? ¿Cuál es la raíz del mal? ¿Lo sabemos? ¿Nos hemos parado a tratar de averiguarlo?
Si un superior jerárquico se acercara a mí en el trabajo, y me
dijera que no se me permite disfrutar de un derecho -a conciliar la
vida familiar y laboral- que la ley me reconoce, mientras que otros
compañeros sí lo disfrutan, me sentiría discriminado.
Si ese superior me tratara como un imbécil dándome una
justificación absurda y pueril para privarme de ese derecho, a la
vez que me culpabiliza de no sé cuántos males y, además, lo hace
público, me sentiría, posiblemente, vejado y humillado.
Pero si ese superior fuera un alto cargo de la Consejería de
Educación de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, y los
perjudicados fueran los profesores de primaria o secundaria, pues tal vez estaría
acostumbrado a ser vejado y humillado y tampoco pasaría nada por una
más.
El pasado 1 de enero de este año entró en vigor en Castilla-La Mancha una norma
interna que básicamente suprime el derecho de acudir a las tutorías
de sus hijos a profesores que sean padres. Pueden leer la circular que se envió al profesorado aquí.
Hay que leerla -y alucinar- para entender lo que expongo a continuación.
No creo que sea necesario entrar en la argumentación con la que
se justifica la medida, ratificada además por un juzgado. Cualquier
ser humano con más de 5 años y una capacidad de raciocinio normal
se daría cuenta de la ridiculez de la justificación que se da.
Aunque bien pensado, como de raciocinio andamos más bien escasos
en este país, voy a dar una pista. A ver si alguien me explica cómo un profesor y padre -o profesora y madre- que trabaja, digamos en... Campo
de Criptana, con más de 20 horas lectivas y, por consiguiente, sin
apenas huecos “sin alumnos” en su horario, puede encontrar ese
“momento más adecuado” para viajar al colegio de sus hijos en,
digamos... Ciudad Real capital... por ejemplo... asistir a la tutoría -que por
supuesto coincidirá fácilmente con el “momento más adecuado” del tutor-, y
volver después a Campo de Criptana, todo ello, sin perder una clase.
Igual han inventado ya los viajes en el tiempo y no me he
enterado. Y el Juez ese de Cuenca y el Inspector General de Educación
lo saben, y claro, por eso esta norma. Desde el pasado 1 de enero los
profesores de Castilla-La Mancha deben estar pasándoselo pipa
saltando en el tiempo una y otra vez desde los portales temporales
que ya debe haber funcionando en colegios e institutos.
A ver cuándo me ponen un portal de esos en mi curro.
En fin, bromas aparte, la única explicación que me viene a la
mente sobre la imposición de esta norma aberrante es la obvia: es
por joder. Con perdón. Nuestros dirigentes desprecian y aborrecen
la Educación y, por extensión, a los profesores. Siempre ha sido
así, y así sigue siendo.
Y si hay algo a lo que un político tiene miedo, pavor diría yo,
es a un pueblo bien educado, sabio, racional. ¿De dónde saldrían
sus votos si los ciudadanos supieran y razonaran?
Así que nuestros políticos, siguiendo la tradición caciquil característica de nuestra región, se dedican a vejar y humillar a los
profesores y, de paso, a empeorar sus condiciones laborales todo lo
que pueden. Entre otras labores.
Y claro, es difícil que un buen profesor -o uno normal- esté motivado para
educar adecuadamente a los alumnos si se le trata como basura.
Y aún así, increíblemente, alguno aguanta. Y lo hace bien. Por
vocación.
Pero son los menos. La mayoría, como no puede ser de otra manera,
se acaba quemando.
Ese es el “Sistema Educativo” en el que se escolariza -que no educa, no es lo mismo escolarizar que educar- a los niños y adolescentes castellanomanchegos. Y así nos va.
Vejar: Maltratar, molestar, perseguir a alguien, perjudicarle o
hacerle padecer.
Humillar: Herir el amor propio o la dignidad de alguien.
P.D. Fina la ironía de que, un profesor que parte de su trabajo
es atender a los padres de sus alumnos en las tutorías
correspondientes, no pueda a su vez acudir a las tutorías de sus
hijos. Tengo que reconocer que esta vez se lo han currado los
mandamases de la Junta.
Les costará superarlo... pero seguro que lo
harán.