Mostrando entradas con la etiqueta pluralismo político. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta pluralismo político. Mostrar todas las entradas

viernes, julio 28, 2017

¿Por qué la gente todavía apoya al "partido de la corrupción"?

Cuesta entender que, a estas alturas de la película, varios millones de españolitos de a pie todavía mantengan su apoyo al “partido de la corrupción”. Más aún teniendo una alternativa ideoĺógica prácticamente idéntica a la que trasladar su apoyo.

Lo cierto es que los votantes fieles del PP tienen sus razones. Motivos diferentes a que “son idiotas” o que “son malas personas”, como algunos repiten irreflexivamente por ahí. Yo destacaría el miedo, fundamentalmente, el voto útil y el conservadurismo -por la edad-.

Sin embargo, pese a existir esos y otros motivos para votar al PP, muchos no-votantes de ese partido piensan que es evidente que la corrupción generalizada es lo suficientemente nociva como para anular cualquier otra consideración, y no entienden cómo los votantes del PP no lo ven.

Y sin embargo, no es tan difícil de entender.

Si una persona vota al Partido X -el que sea-, es porque piensa que los demás son peores opciones.

De perogrullo, ¿no?

La información que maneja el votante del PP le lleva a considerarlo la mejor opción -o al menos, la menos mala-.
Y de igual manera, la información que maneja el votante de, por ejemplo, Podemos, le lleva a considerarlo la mejor opción -la menos mala-.
Y con los demás, lo mismo.

Es tan sencillo como eso. La gente vota en función de la información que tiene.

Y... ¿por dónde llega esa información a las personas?
Obvio también: por medio de los grandes medios de comunicación. Especialmente, la televisión.

Los medios de manipulación del Régimen aportan la motivación necesaria y suficiente para mantener el volumen actual de votos concentrado en un reducido grupo de partidos.

Unos medios dirigen los votos a unos partidos, otros a sus presuntos competidores.

Y la gente hace lo que le dicen los medios que escogen para ser informados.

Y, en consecuencia, para unos pocos millones de personas, el PP no es el “partido de la corrupción”. Saben de sobra que hay corrupción en el PP, pero en los medios que siguen, a este factor se le resta importancia, mientras que otros factores se exageran para hacerlos mucho más relevantes de lo que son.
En cambio, para muchos millones de no-votantes del PP, ese partido es el “partido de la corrupción” y es lo peor de lo peor, porque así lo califican los medios que siguen.
Y las dos cosas a la vez no pueden ser ciertas. 

La información que los medios proporcionan no describe fielmente la realidad. Sin ser necesariamente falsa en su totalidad, en su mayor parte es un conglomerado de medias verdades -esto es, la peor de las mentiras-. Es sesgada, parcial. En unos medios hacia un lado, en otros, hacia otro.

Así, esa información hace que la gente vote al PP. Y lo mismo reza para los demás.

Y sí, si todos los medios fueran objetivos, imparciales, libres, e informaran de la verdad completa, por supuesto que apoyarían  al PP cuatro gatos.

Pero si así fuera, también apoyarían a Podemos cuatro gatos.
Y al PSOE. Y a C's. Y a todos los demás.

Si los medios dijeran la verdad completa, no votaría ni el Tato.

Pero como no la dicen, 25 millones de españoles votan a los partidos. Al PP entre ellos.

Sin democracia mediática, no puede haber democracia política.

Lo llaman democracia, y nunca lo ha sido.

viernes, julio 14, 2017

¿Y qué opina C's?

Una escena de una representación teatral:

Viernes 14 de julio de 2017.
Abre el informativo de las 15:00 en Castilla-La Mancha Televisión.
Avance de noticia: el PSOE autonómico le ofrece a Podemos entrar en el ejecutivo para desbloquear la aprobación de los presupuestos.
Tras el titular, una portavoz de C's sale comentando la jugada.
Siguiente avance.

¿Qué falla en esta escena?

Es obvio, ¿no? Mientras la estaba viendo me estaba “chirriando” el cerebro. Parece surrealista, de película de los Hermanos Marx.

¿Qué hace una portavoz de un partido que no tiene representación parlamentaria en la JCCM como único protagonista de una noticia que afecta a los dos partidos del gobierno (el oficial y el oficioso)?
Desde un punto de vista periodístico, es decir, atendiendo a su valor informativo, no tiene el menor sentido. En condiciones normales, cabría esperar primero declaraciones de los dos protagonistas, PSOE y Podemos. En caso de querer ampliar la información, lo lógico es preguntar su opinión al principal partido de la oposición, el PP. Y si después de ello se quiere hacer una cobertura mayor, pues sí, sería procedente una ronda de declaraciones de otros partidos relevantes a nivel regional, como Ciudadanos e IU. Y si ya se pretende actuar respetando los principios democráticos -que va a ser que no-, pues en esa ronda habría que incluir también a otros, a los pequeños, PACMA por ejemplo.
Esto es, que en orden de relevancia parlamentaria/gubernativa, que es el que siempre alegan los defensores de los medios de comunicación para ocultar la censura, C's tendría que haber sido el cuarto partido en aparecer soltando las bobadas habituales.
Pero ha sido el único.
Surrealista. De película de los Hermanos Marx.
O no.

Porque hay una explicación bien sencilla para este hecho: CMM TV le hace propaganda, gratis, a C's.

No es que sea algo que deba sorprendernos. Un medio de comunicación costeado públicamente haciendo propaganda gratuita a los partidos políticos. Ha sucedido cada día desde que empezó este nuevo régimen político electoralista.
Y en los medios privados, lo mismo.
Lavacerebros 24x7.

Tampoco es que sea una sorpresa que se le haga esa propaganda “extra” a C's. Un poco después de la irrupción de Podemos, momento en el que C's era un partido minoritario en Cataluña -o sea, no era nadie-, se le empezó a dar minutos en los grandes medios a nivel nacional. Muchos minutos. Y C's se convirtió en un partido relevante. A base de propaganda gratuita.

Lo que me ha llamado la atención, primero, es lo “descarado” de la propaganda. Solos, en plan protagonista, sin “camuflarlo” entre declaraciones de los actores principales.

Ni siquiera se molestan en disimular. Tan aborregada está la masa votante, que dan por sentado que no se van a dar cuenta ni de la manipulación más grosera.

Lo segundo que me ha llamado la atención es que sea una televisión del PSOE la que le haga la propaganda a su rival político.

Pero claro, eso también tiene una explicación sencilla: PSOE y C's son dos productos que pertenecen al mismo dueño. Como lo son los demás partidos que salen en los medios.
Y es lógico y normal que el dueño de un producto lo promocione en sus medios de propaganda.

Fin del apunte.

Que continúe la farsa.

¡Free, free, Freedonia!

jueves, octubre 13, 2016

No es lo mismo que gobiernen unos a que gobiernen los otros

Imaginémonos una situación de gran carestía. Unos pocos controlan los bienes básicos, como por ejemplo, la comida. El pan.
Supongamos que las familias más pobres tienen 5 euros al día para comer. Los acaparadores lo saben y, por ello, se ponen de acuerdo y comienzan a vender una barra de pan a 5 euros.
Las familias pobres no tienen más remedio que gastar todo su dinero para alimentarse de una barra de pan al día. Malcomen, pero eso es lo menos malo. Lo peor ese día es, en principio, no comer.

Pero los acaparadores son avariciosos. Y calculan que puede ser beneficioso para ellos subir el precio de la barra de pan a 6 euros.
Las familias de clase media, que antes pagaban 5 euros por su pan, ahora pagan 6, porque siguen necesitando pan. Los acaparadores ganan. En cambio, las familias más pobres, que sólo tienen 5 euros, tienen que comprar una porción (5/6) de la barra que antes adquirían entera. Su situación empeora, y los acaparadores siguen ganando lo mismo con ellos. Aunque en ese momento, otra vez, parece la opción menos mala.
Pero claro, la carestía sigue, y los acaparadores suben el precio a 7 euros.
Y a 8. Y a 10. Y...

Al final, las familias más pobres pueden adquirir tan poca cantidad de alimento que sufren malnutrición, enfermedades, muerte. Cuando eso ocurre, los acaparadores pierden clientes, pero ganan tanto con el precio hiperinflado del pan que les compensa de sobra. Se enriquecen a costa del sufrimiento ajeno.

Ya ha pasado más de una vez en la Historia. Está pasando ahora.

Las familias pobres aceptaron la opción que les ofrecían los acaparadores, comer menos pagando lo mismo. La opción menos mala, en principio. Antes que no comer.
Pero al final la opción menos mala se revela como la peor. Aquello que quieres evitar, es lo que sucede.

Oligopolios y control de la escasez.

En esas condiciones, aceptar lo menos malo es un error. Siempre acaba llevando al mal mayor.

La única salida posible es negarse a aceptar el chantaje de los acaparadores. Unirse, organizarse y actuar colectivamente para garantizarse el pan a un precio justo.
La elección aparentemente más arriesgada. El camino difícil.

Lo mismo ocurre en política.

Escoger un partido político malo porque los demás son pésimos lleva a que, las siguientes elecciones, todos los partidos sean todavía peores para los ciudadanos de a pie.
Si aceptas elegir un partido por ser el “menos malo”... ¿por qué no vas a hacerlo otra vez si es un poco más “malo”, siempre que creas que los demás partidos van a ser aún peores?
Y la siguiente vez, lo mismo.
Y la siguiente.
Y...

Escoger una y otra vez lo menos malo lleva al mal mayor.

Y bien que ha quedado probado en nuestro país, tras muchos años ya de elegir lo “menos malo” de entre las diferentes ofertas basura del Poder establecido.

Pero claro, no es lo mismo que gobiernen unos a que gobiernen los otros.
O eso dicen los manipuladores. Y los que se tragan y repiten lo que dicen los manipuladores.

Pero sí es lo mismo. Gobiernen unos o gobiernen otros, es el resultado de elegir una y otra vez lo menos malo. A la larga, es el mal mayor. 
Es el camino del Régimen.

¿Y a día de hoy? ¿Que va a gobernar otra vez el PP?
¿Y qué importa eso?
Después gobernará otro. Uno “menos malo”.
Que no reparará apenas el daño que va a hacer el PP. Que dejará todo prácticamente igual, o peor.
Porque es el menos malo.
No es “el bueno”. No es el nuestro.

Da igual que gobiernen Rajoy y Rivera. Que se vaya Sánchez. Que después venga Iglesias. O lo que nos coloquen después.
No importa nada de eso. Todo ello es el camino que lleva al mal mayor. El camino del Régimen.

La única salida posible empieza por negarse a aceptar el chantaje del Poder establecido. Y sigue uniéndonos, organizándonos, actuando colectivamente. Para hacer nosotros la política. Para decidir. Para construir -nosotros, directamente- una realidad donde todo eso sea posible.

En una palabra: DEMOCRACIA.
Pero la de verdad.

P.D. Nos comemos la basura que nos ofrecen. Una y otra vez.
¿De verdad pensáis que puede haber algo peor que eso?

domingo, septiembre 04, 2016

Lo que, por desgracia, no sabremos nunca sobre la investidura

Lo he contado en clave de humor. Reír por no llorar.
Ahora en serio. 

Democracia es gobierno del Pueblo.
Pueblo somos todos.
Por tanto, en democracia, el gobierno es de todos.

De TODOS, no de la mayoría.

La dictadura de la mayoría, como su propio nombre indica, es DICTADURA. Pero la DEMOCRACIA es de TODOS.

Una prueba clara de la ausencia total y absoluta de democracia en nuestro país -y en tantos otros- es que la práctica totalidad de los españoles desconoce un principio tan básico de este tipo de gobierno.
Es más, el lavado de cerebro es tan profundo que dudo mucho que siquiera pudieran entenderlo si se les explicara.

El dogma implantado por la teleprogramación reza así:

Lo que importa es que ganen los míos. Que gobiernen los míos. Que los míos pisoteen los derechos de los demás para beneficio mío.
Si eso se produce después de votar, es democracia.
Amén.

A cualquier persona con dos dedos de frente le parecería evidente que con esa filosofía las cosas tienen que ir necesariamente mal. Tanto egoísmo y insolidaridad no pueden traer nada bueno para la mayor parte de la gente. Tal vez para unos pocos. Para la inmensa mayoría, no.
Y a cualquier persona con dos dedos de frente le parecería evidente que esa filosofía no se corresponde, ni de lejos, con un “gobierno del pueblo”.
Es sencillamente otra versión de la ley del más fuerte. La de toda la vida. Pero, democracia... ¿de qué?

El establecimiento de un nuevo gobierno, en democracia, tiene que partir de un acuerdo de la totalidad de las fuerzas políticas, en base a que ese gobierno sea un gobierno de y para todos los ciudadanos.

Que sí, eso sería en condiciones ideales. Utopía.

En condiciones reales la democracia perfecta obviamente no puede ser alcanzable. Siempre habrá algunos que quieran arrimar el agua a su molino, sin importarles dejar a los demás sin ella.
El acuerdo total no es posible.

Pero debe haber voluntad generalizada de que ese acuerdo alcance a la mayor cantidad posible de personas. Y de que haya agua para TODOS.

No una mayoría rácana.
No una minoría sobrerepresentada por un Sistema electoral amañado para que unos pocos impongan su voluntad a los demás.

En una nación que pretendiera ser democrática, sería habitual tener gobiernos multipartidistas, en base a acuerdos suficientemente buenos para la inmensa mayoría de los ciudadanos, aceptables por todos ellos, y donde también todos cederían en parte de sus pretensiones para dar cabida a las de los demás, minorías incluidas.
En democracia, gobierno somos todos. También las minorías.

Y en esa nación, esa tradición democrática estaría plasmada en las leyes, entre otras maneras, en forma de requisitos mínimos de representación para poder validar un gobierno.
Por ejemplo, la exigencia de que un gobierno esté respaldado, como mínimo, por:
- Dos tercios de los votantes.
- La mitad de los ciudadanos adultos, hayan votado o no.

Y estas dos condiciones serían pobres, muy pobres. Un gobierno respaldado únicamente por la mitad de los ciudadanos... es difícil considerarlo democrático. Aceptando pulpo...
Pero, ¡qué menos que eso!

Pues en España, ni nos acercamos.

Lo llaman democracia, y nunca lo fue.


miércoles, agosto 31, 2016

Lo que no sabíamos de la "investicosa" esa

Para que luego digan que repetir elecciones no tiene ventajas: según la encuesta más fiable que existe, la de la EPP*, hace un año apenas uno de cada cien españoles intuía vagamente lo que era eso de la “investidura”. Ahora, gracias a la reciente sobredosis de actividad electoral, son nada menos que un 5,02% los que presumen de saber lo que es**. Y más aún, de esos cinco, dos sabrían explicar lo que es una investidura de forma aceptablemente inteligible.
Un incremento de cultura política espectacular.

Y no sólo eso. También supone un aporte considerable en inoculación masiva de sentido común.
Esto es, todos saben que hace falta que PP, C's y PSOE se pongan de acuerdo para que haya gobierno.
Si se reúnen PP y C's, y hacen un pacto sin contar con el PSOE, pues no puede haber acuerdo.
Porque el acuerdo es cosa de tres. Y sólo se han puesto de acuerdo dos.
Es cosa de tres. Y están dos.

Tres no es lo mismo que dos.
¿Increíble, no?

Y claro, el Pueblo está aprendiendo. Gracias a estos políticos, la gente se está dando cuenta de que dos no es lo mismo que tres.
Casi nadie lo imaginaba hace una semana. Pero hoy el 27,23% de los españoles** ya es ligeramente consciente de que dos no es tres.

Y tal vez sigan aprendiendo sobre sentido común en breve. Concretamente, sobre nuestros dichos populares: “Donde dije digo, digo Diego”. Si esos seis -o más- esperados entre nuestros coherentes y honrados representantes hace el esfuerzo de alterar ligeramente su inamovible posición ideológica para que tengamos ese gobierno esencial sin el cual a duras penas podemos sobrevivir hoy en día***.

Estos son mis principios, y si no le gustan, tengo otros.” Groucho Marx.

Y qué decir del arte.
Puesto que son tres los que tienen que pactar, el paripé que han montado Rajoy y Rivera es sólo eso: teatro. Para quedar lo mejor posible ante las futuras circunstancias que nos esperan, ya sea un segundo acto con tránsfugas incluidos, un pacto con presuntos nacionalistas arrepentidos -y generosamente untados-, unas terceras elecciones, o cualquier otra variante de la obra de siempre.
Sea como sea, en el primer acto los dos actores protagonistas del mismo, Rivera y Rajoy, han demostrado su talento interpretativo: han hecho totalmente creíble que sus reuniones, tertulias y charlas de café privadas tenían alguna importancia.
Un Goya para ambos.
Y los demás no lo están haciendo nada mal, ojo. Cuando les toca una frase, la bordan. ¡Y qué expresión! ¡Qué sentimiento! ¡Que porte galante el de Sánchez! ¡Qué vulgar coleta la de Iglesias!
Los mejores actores del país están en el Parlamento, qué duda cabe.
Y la gente está bebiendo y disfrutando de ese talento, más que nunca, gracias a esta beneficiosa concentración de elecciones.
Y sin pagar nada a la SGAE.

En fin, para que luego digan que repetir elecciones no tiene ventajas. Deberíamos tener repeticiones de elecciones más a menudo.
Y no creo que tardemos mucho en tener otras. Incluso habiendo gobierno. Dudo mucho que el que salga ahora agote su legislatura. Por mucho.

Pero mientras tanto, podríamos repetir las autonómicas de CLM o las municipales de Ciudad Real. Para seguir aprendiendo.
Aunque por desgracia no creo que ocurra. Para ello los Podemos y Ganemos de turno deberían dejar de sostener los gobiernos respectivos de la derecha presuntamente moderada mayoritaria, esto es, del PSOE. Pero no creo que lo hagan. Podemos y Ganemos aspiran a ser la derecha presuntamente moderada mayoritaria.

Mismos perros, distintos collares.

Así que nos tendremos que conformar con las generales. Con suerte, ¡vamos a por las terceras!



* EPP: Especulación Personal Propia.

** Dato obtenido también de la EPP.

*** Personalmente estoy pensando en emigrar a Finlandia. Si no hay gobierno en breve, no me quedará más remedio que pedir asilo político por decimoquinta vez, a ver si esta vez cuela. Las primeras catorce veces me lo han denegado. Al ver mi pasaporte español, los de la embajada me indican siempre algo que suena como “no idiots here”. No sé qué habrán querido decir, ya que no entiendo el finlandés.

viernes, junio 03, 2016

¡Votad, votad, malditos!

No estaría de más que los jóvenes tuvieran conocimiento de cuales son los cimientos de nuestro actual régimen político, eso que nos venden como “democracia”. Y tampoco estaría de más que los mayores, los que lo vivieron, lo recordaran.

Elecciones generales, 1977. Cortes constituyentes. Atentos especialmente al alto nivel de cultura política de los votantes -en realidad, poco más o menos igual que el que existe hoy-.

De aquellos barros, estos lodos.



¿De verdad pensáis que se puede construir algo digno sobre estos cimientos?

sábado, enero 30, 2016

¡Que viene la ingobernabilidad!

En estas situaciones en las que son necesarios complicados pactos para formar gobierno, no tardan en aparecer los apóstoles del sistema mayoritario para reivindicar la supresión de partidos -cambiando el Sistema Electoral- con la excusa de garantizar la gobernabilidad.

Esto es, reivindicaciones como que gobierne la lista más votada o la elección en segunda vuelta entre los dos candidatos más votados.

Desde el punto de vista de la representatividad, una aberración.

Pero, bueno, aceptando pulpo... eso de la gobernabilidad... ¿es bueno? ¿Para qué sirve?

Ahora es cuando algunos habrán pensado -una vez más- que qué es lo que me he fumado. Mira que preguntar para qué sirve la gobernabilidad. O estoy loco o soy tonto. ¿No es obvio?

Bueno, pues me lo pregunto.

Según la RAE, decir gobernabilidad es decir que el país puede ser gobernado. Sin más.
Esto es, la gobernabilidad no implica si el país está bien gestionado o lo está mal. Si hay más corrupción o menos. Si hay dictadura o democracia. Etc.

No parece esto de la gobernabilidad un requisito que dé muchas garantías, la verdad.

Por ejemplo, una dictadura como la de Franco, según el criterio de la gobernabilidad, es una forma de gobierno excelente. Estable, duradera, y sin el menor problema a la hora de tomar las decisiones. Sin riesgo de cambios de políticas. Sin discrepancias. Lo que decía el caudillo, se hacía. Y punto.
Mucho mejor que cualquiera de los actuales sistemas de representatividad proporcional, donde existe el riesgo de que los partidos no se pongan de acuerdo y no haya gobierno.

El hecho de que una dictadura sea el no va más de la gobernabilidad, en mi opinión, basta y sobra para desacreditar ese criterio y no darle el menor valor.

Sin embargo, la RAE tiene una segunda acepción del término. Gobernanza.
“Arte y manera de gobernar que se propone como objetivo el logro de un desarrollo económico, social e institucional duradero, promoviendo un sano equilibrio entre el Estado, la sociedad civil y el mercado de la economía”.

Que es algo más preciso. Y mejor. Al menos excluye las dictaduras.

Y bajo esta segunda acepción, el hecho de que haya varios partidos que tengan que ponerse de acuerdo para escoger un gobierno, no es negativo. Al contrario, es positivo. Abre la puerta a los consensos más amplios, lo cual puede suponer más representatividad y leyes y políticas más estables y duraderas, al haber sido consensuadas por más fuerzas políticas con una masa más amplia de votantes.
No quiere decir que vaya a ocurrir así, pero es más probable. Al menos en otro país que no sea España.
Las mayorías absolutas, en cambio, hacen que no se busquen acuerdos, que se gobierne por imposición -de la minoría-, favorecen la brevedad de las leyes y facilitan la corrupción. Gobernabilidad de la que no interesa.

La ingobernabilidad con la que nos amenazan no es realmente un peligro. Es otro de los metemiedos que utilizan para que nos traguemos lo que nos echan, nada más.

El problema que tenemos no es que no haya gobierno. Nuestro problema es que haya gobierno.



¿Tuvieron algún problema -añadido- por ese motivo? No.

lunes, enero 18, 2016

La noria electoral

Noria electoral


 
* Mi agradecimiento al “dibujante freelance mercenario” J.R.Mora por haberme permitido “inspirarme” en una viñeta suya para realizar esta. Pido disculpas por los destrozos que he causado en la misma. El dibujo no es lo mío.

lunes, diciembre 21, 2015

Los pueblos mantienen el bipartidismo en la provincia de Ciudad Real

Me ha sorprendido, la verdad. Me esperaba un escaño para Podemos y otro para C's -aunque reconozco que no he votado a ninguno de los dos-. Pero ha sido otra vez 3-2 para el bipartito.
Pensaba que, visto lo visto estos últimos años, el castigo al bipartidismo sería mayor.

Pero no ha sido así. Ciudad Real pertenece a la España conservadora, inmovilista. La de no me cambies “ná” no sea que vayamos a peor. La de más vale malo conocido.

Que no quiero con esto cargar tintas contra los manchegos. Porque no hemos estado solos. Andaluces, castellano-leoneses, extremeños y alguno más, han optado mayoritariamente por seguir con el bipartidismo. Menos que en 2011, obviamente, pero todavía por una mayoría clara.

Aunque Castilla-La Mancha tiene el honor de ser la segunda comunidad autónoma más bipartidista.

La campeona del bipartidismo, Extremadura.



Aunque no tiremos balones fuera: los primeros responsables de ello son los dos partidos aspirantes.
Especialmente, Podemos. En aquellos sitios donde Podemos ha ido junto con IU, han ganado al PSOE.

En Ciudad Real no habría sido así, pero sí habrían sacado un escaño. A Podemos le han faltado 1000 votos. A IU le han sobrado 10.000.

Si Podemos e IU hubieran ido juntos en toda España, con estos mismos resultados, serían la segunda fuerza política, con más de medio millón de votos de ventaja sobre el PSOE. Grosso modo, le habrían comido 30 escaños más al PP y al PSOE.
30 escaños tirados a la basura, es la diferencia entre ir juntos e ir por separado.

 Y ambas fuerzas políticas sabían que algo así iba a pasar.

Y pese a ello, fueron por separado. ¿Por qué lo hicieron?



Informe de los municipios de la provincia:

Ciudad Real y Valdepeñas han sido los dos únicos municipios que, tomando sólo sus resultados, habrían dado un escaño a Podemos y otro a C's.

No es que podamos estar demasiado orgullosos, porque el bipartidismo ha ganado ampliamente (62% de los votos). Pero menos da una piedra.

En la mayoría de los restantes municipios más poblados, tan sólo uno de los dos aspirantes habría arañado un escaño.

Y a medida que la población baja, en general, aumenta el voto bipartidista. La inmensa mayoría de los municipios pequeños ha dado un 0,0 a los dos aspirantes.

El campo es conservador. El campo manchego es muy conservador.

Que me ha sorprendido que, en estos tiempos, lo fuera tanto, la verdad. Parece que estemos en 1931, cuando las ciudades votaron república y el campo seguir con la monarquía.

Pero bueno, es lo que hay.

Mención especial para el municipio bipartidista 3-2 de más población para... La Solana.

Nota para los simpatizantes de IU: Hinojosas de Calatrava y Navas de Estena son los dos únicos pueblos de la provincia donde le habrían birlado un escaño al bipartito para dárselo a IU. Ni a Podemos, ni a C's. A IU.



Como curiosidad final, esta imagen de "El Mundo" con los partidos más votados de cada provincia.


¿A que se empieza a entender por qué -una buena parte de- los vascos y los catalanes se quieren salir de España?

jueves, junio 11, 2015

Los votantes del PP se están muriendo


Hace unas semanas, analizando los resultados de las andaluzas, me topé con algo que no me cuadraba: me faltaban muchos votantes del PP del 2012. No sabía dónde habían ido sus votos estas últimas elecciones.
Que podían haber ido a la abstención, claro. Muchos votantes de izquierdas se abstuvieron... y pudo haber mucho voto al PP de motivación anti-PSOE. Y este 2015, ha podido ser al revés. Los anti-PSOE que votaron al PP en 2012 han decidido no votarle de nuevo, y como no deben ser de derechas, tampoco han votado ahora a C's, UPyD o VOX. Se han abstenido.

Puede ser. Pero me parecían demasiados. Nada riguroso, lo reconozco. Intuición.

Tras darle unas vueltas, se me ocurrió que una buena parte de los votantes del PP que faltaban... sencillamente, tal vez ya no podían votar... porque habían muerto.

Y, mirando la mortalidad en Andalucía en 3 años... las cifras eran de rangos coherentes. La hipótesis podía ser plausible.

Ahora, aunque en distinto grado, he notado el mismo efecto en Ciudad Real, en las municipales, y en el conjunto de Castilla-La Mancha en las autonómicas.

Evolución votos por partidos autonómicas 2011-2015 Castilla-La Mancha
 
Y me he ido a los sondeos del CIS del mes de abril, que reflejan que el PP tiene su mayor porcentaje de apoyo entre los mayores de 65 años. Con diferencia.
CIS CLM abril 2015: ¿quién quieres que gane?
Así que la hipótesis parece confirmarse. Se mueren. Les toca. Por la edad.

Naturalmente, también tienen que estar muriendo los votantes del PSOE. Pero más, bastantes más, del PP. Hay una enorme bolsa de votantes del PP entre nuestros mayores de 65 años.

En los próximos años, el PP va a ir perdiendo bastantes más votos que ningún otro, por fallecimientos. Despacio por este motivo, afortunadamente, pero los perderá. Ya ha empezado.
Esto es, que hay un relevo generacional. Aunque lento: al PP le podrían quedar todavía unos pocos años más de dar la lata. Pero su final está llegando. Es inevitable. Y cada vez teniendo más dificultad para conseguir mayorías.

Y es que la gente joven de hoy en día no traga bien las maneras caciquiles de los cabecillas PPros. O eso, o es que no ven 13TV y CLMTV.

Que bueno, alguno me dirá que era algo obvio... ¿cómo no me había dado cuenta antes?
Pues no, no me había dado cuenta. Nunca me lo había planteado, la verdad.

En cualquier caso, si el PP va a ir perdiendo fuelle, el Poder establecido va a necesitar un recambio: un partido que haga la misma función que el PP pero que capte los votos de gente más joven.
UPyD salió rana. Parece que con C's han tenido más éxito.

P.D. La maniobra bien puede acabar siendo la misma con PSOE-Podemos.

Mismos perros, distintos collares.

sábado, abril 18, 2015

La divertida historia de la candidatura de Ganemos Ciudad Real


Hace un tiempo se reunieron unas cuantas personas, de distinta procedencia e ideología, pero con muchas ganas de cambiar las cosas, en la Asamblea ciudadana de Ciudad Real.
Al terminar, la Asamblea había dejado de existir, y quedaba en cambio una candidatura electoral, Ganemos, presuntamente de convergencia, apoyada por más o menos la mitad del centenar de ciudadanos que llegaron a estar presentes en la reunión.

Más adelante, varios partidos (IU, EQUO, Demos+ y UCIN) daban los pasos necesarios para sacar adelante esa candidatura conjunta.

Uno de esos pasos era elaborar la lista electoral. La madre del cordero.
Se optó por unas primarias abiertas a la ciudadanía, y se escogió un sistema de elección de candidatos en el que todos estaban de acuerdo.
Pero, tras las votaciones, EQUO, Demos+ y UCIN se han bajado del carro. Según Juan Carlos Vidal, portavoz de EQUO, por falta de pluralidad en la lista resultante.

La crítica fácil es meterse con el candidato de EQUO, “se va porque ha quedado el 18”. “Menudo demócrata de pacotilla”. Bla, bla, bla.

Pero que en la lista de Ganemos no hay pluralidad es evidente: es básicamente la lista de IU, pero con otro nombre.
Esto es, de convergencia, nada. No sólo porque no hay candidatos de esos otros partidos en las primeras posiciones (las únicas que cuentan), sino porque tampoco hay delante ciudadanos independientes ajenos a los partidos.
Es de cajón que ahí sobra todo el mundo que no pertenezca a IU.

En cualquier caso, para mí, lo más interesante es cómo elaboraron la lista.

Resulta que cada votante podía escoger 26 candidatos, ordenados. Esos candidatos se puntúan inversamente a su posición, se suman sus puntos totales de todos los votos, se ordenan, y ya tenemos la lista electoral.
Sin embargo, era obvio lo que iba a ocurrir. Si votaba una mayoría de simpatizantes de IU (como era más que esperable, dada su mayor presencia en la capital, su historial de votos, etc.), no pocos candidatos de IU iban a tener muchos más puntos que los demás.
El sistema de voto elegido, pese a ser una variante de las listas abiertas, no es más que otro fiasco antidemocrático para elegir una facción ganadora, que se lleva todo el premio.
Comparable al que se usa en las elecciones al Senado, también con listas abiertas, donde se eligen los candidatos de 3 en 3, y claro, casualmente, todo el mundo elige a los 3 de su partido.
También equiparable con el sistema escogido en Podemos a nivel nacional, que ha dado como resultado un Consejo “participativo” en el que casi todos los miembros, casualmente, son de la facción de Sr. Iglesias.

Pregunta: ¿cómo es que los de IU colaron (involuntaria o deliberadamente, no sé) ese Sistema de voto a EQUO, Demos+ y UCIN? ¿Es que ninguno sabe nada de elecciones, de sistemas de voto? ¿Es que no tienen ya suficiente experiencia en chapuzas electorales con nuestro Sistema político, nuestra Ley Electoral, nuestra Constitución? ¿Es que no saben nada de democracia?

Al parecer, no.

Y a consecuencia de tanta ignorancia, ahora tenemos la habitual lista de IU, por un lado, y por otro a EQUO y UCIN intentando formar, a toda prisa, una candidatura “ciudadana”. ¡Bravo por la convergencia!

En fin, un consejo desinteresado. Todavía están a tiempo de presentar una única candidatura, todos juntos. ¿El método? Sorteando todas las posiciones de la lista electoral. Más democrático que eso, imposible. Todos iguales, todos las mismas oportunidades.

Ah, y... ¿nos suena de algo lo de la rotación de cargos y limitación de mandatos? Carmen Soánez, cabeza de lista, otra vez, de I... digo, de Ganemos... acaba de ser concejal. Ha cumplido con su tiempo de servicio público. Ahora toca a otros hacerse cargo de esa responsabilidad.
Si se pretende funcionar democráticamente, claro.
¿Se pretende?

sábado, junio 07, 2014

Democracia Representativa vs Democracia Directa

De un gran vicio adolecía la mayor parte de las Repúblicas antiguas: el pueblo tenía derecho a tomar resoluciones activas que exigen alguna ejecución, de las que es enteramente incapaz. El pueblo no debe tomar parte en la gobernación de otra manera que eligiendo sus representantes, cosa que está a su alcance y puede hacer muy bien. Porque, sin ser muchos los que conocen el grado de capacidad de los hombres, todos saben si el que eligen es más ilustrado que la generalidad.”
     Charles Louis de Secondat, Señor de la Brède y Barón de Montesquieu, 
     “El espíritu de las leyes”, 1748

El Barón de Montesquieu justificaba así, tiempo atrás, la necesidad de la representación en una democracia: el pueblo no da para más que para “gobernar” por medio de representantes.

Sin embargo, la Historia política de los últimos 250 años nos ha demostrado que el pueblo, “en general”, si es “incapaz de tomar resoluciones activas”, no es menos “incapaz” de elegir a los más “ilustrados”.

Y es que, el que no tiene capacidad de participar directamente en la toma de decisiones, tampoco la tiene para elegir un representante que decida por él.

Así que el Sistema representativo no nos otorga ninguna ventaja. En general, sólo los capaces pueden acertar al elegir sus representantes, pero no los necesitan, porque pueden participar directamente en la toma de decisiones.

Y sin embargo, el Sistema representativo sí que nos causa perjuicio. Al menos en dos aspectos:
- Para empezar, nos arrebata la posibilidad de parar los pies a un gobierno que, en algún momento puntual, actúe muy claramente contra los intereses de la mayoría de los ciudadanos (ejemplo: la guerra de Irak, en la que probablemente no habríamos participado si se hubiera hecho un referéndum).
- Además, también impide que los ciudadanos capaces intervengan en la toma de decisiones, ya sea de forma directa, ya sea por medio de unos representantes que no pueden superar unos procesos electorales diseñados para que la mayor parte de los “representantes” los elijan, exclusivamente, los incapaces*.

Y eso me lleva a lanzar públicamente esta pregunta: a día de hoy, domingo 8 de junio del año 2014, puesto que las nuevas tecnologías lo han hecho técnicamente viable incluso a nivel supramunicipal... ¿hay alguna razón para seguir impidiendo que los ciudadanos que así lo deseen prescindan de representantes y participen directamente en la toma de decisiones?
Aparte de la obvia, claro, que no tenemos una democracia y, los que verdaderamente gobiernan, no quieren que eso cambie.



* Espero que nadie se tome el término “incapaz” en su aspecto más peyorativo: incapaces son los estúpidos, desde luego, pero también aquellos que, por falta de tiempo, no se informan, valoran, analizan, debaten, reflexionan… suficientemente, sobre las circunstancias políticas.
Esa falta de tiempo es un mal generalizado en nuestra sociedad, y conviene mucho a la casta política, ya que gracias a ello sigue recibiendo los votos que la mantiene en su privilegiada posición.

viernes, mayo 30, 2014

Europeas 2014: and the winner is... el de la tele

Era una oportunidad única.

Difícilmente los partidos políticos alternativos iban a encontrar una oportunidad mejor que estas elecciones Europeas para entrar en la 1ª división parlamentaria:
- El momento era el idóneo: malestar social generalizado, pero todavía sin llegar al extremo de la desesperanza y del recurso a la violencia, en lugar de a las urnas.
- Enorme descrédito de los dos partidos políticos mayoritarios, a la vez que menor interés, por ser las Europeas, entre sus votantes habituales.
- Unas elecciones donde las barreras electorales a los nuevos partidos son las menores posibles: circunscripción única, no hay umbral mínimo, el método D'Hondt es aceptablemente proporcional...

Posiblemente no se vuelvan a repetir, en mucho tiempo, unas condiciones tan favorables para los partidos pequeños.

Y qué duda cabe de que se han notado. Al bipartito le ha dolido. IU y, sobre todo, el emergente Podemos, han sacado una suculenta tajada.

Podría ser algo bueno.

Y sin embargo, sólo una idea me viene a la cabeza: que todos los eurodiputados se los han llevado los partidos “de la tele”. Los partidos mediáticos.

Y será que no había donde elegir.

Por ejemplo, partidos diferentes, alternativos, como el Partido X, o anticorrupción, como RED, del juez Silva, que han tenido una presencia importante en Internet y en las redes sociales. También los animalistas de PACMA, que de un tiempo a esta parte siempre están ahí. O los Piratas.
Etc.

Y sin embargo, los partidos de la Red no han llegado.

La gente quería algo diferente. Pero los votos han ido a los partidos y candidatos mediáticos.

Los grandes medios de comunicación han vuelto a decidir las elecciones. Como siempre.
A más minutos, más votos.

Y, ¿a quién sirven los grandes medios de comunicación?
A sus accionistas. Al Poder económico.

Luego entonces es ese Poder económico el que escoge los ganadores.
El que sale en los medios, consigue escaños. El que no sale, no los consigue, por mucho que se trabaje en Internet, las redes sociales, o el boca a boca.

Así que... ¿de verdad han mejorado algo la situación estas elecciones?




P.D.1 Una propuesta para la RAE:
Democracia mediática: Sistema político en el que la ciudadanía elige sus representantes entre una serie de candidatos proporcionados exclusivamente por los grandes medios de comunicación, especialmente, por la tele.

P.D.2 Las próximas elecciones las podíamos celebrar en plan concurso televisivo, “Políticos supervivientes”, o “Gran Hermano Elecciones Generales 2015”. Metiendo a los candidatos en una casa, o una isla, o algo así, y votando por el móvil. En cuanto a resultados nos iba a dar igual, pero al menos para sus votantes iba a ser más divertido, ¿no?

lunes, mayo 12, 2014

Así funciona (y se perpetúa) el bipartidismo

Pero… ¿cómo puede seguir votando la gente al PP y al PSOE?

Tal vez sea usted una de esas personas que se ha hecho esta pregunta después de los últimos procesos electorales, o que se la hará después de las próximas elecciones europeas del 25 de mayo.

Puede parecer inexplicable que estos dos partidos políticos sigan contando con millones de votos, pese a que, a día de hoy, bien pocos españoles puedan sentirse representados por los políticos que los forman o por las políticas que aplican cuando ostentan el poder.

Hay personas que se creen que uno u otro lo hacen bien, desde luego, y otras les votan por interés. Pero una parte muy importante de sus votantes reconocen sin tapujos que no les representan y, sin embargo, les van a votar… otra vez. ¿Por qué?

En realidad, lo que hace funcionar el bipartidismo es sorprendentemente sencillo… y eficaz: se llama MIEDO.

Es muy simple: se trata de utilizar una parte de los medios de comunicación más importantes para inocular en las personas un miedo extremo a uno de los dos partidos mayoritarios, a la vez que se ofrece como única salida posible el voto al otro partido (voto útil, voto al menos malo).
El resto de los medios de comunicación se dedicará a hacer lo mismo, pero cambiando los partidos.
Así, una gran parte de los consumidores de los grandes medios de comunicación votará a uno u otro partido mayoritario, no por sentirse representado por ese partido, sino por ese terror inducido a la potencial victoria del otro.
No funciona con todo el mundo, pero sí con la mayoría: millones de votos hurtados a partidos minoritarios... por miedo.

Y no hay más. Tan simple como eso.

Bueno, sí. Dos observaciones:
1) Si la gente vota por miedo a partidos que no les representan… es decir, si vota a unos partidos concretos bajo COACCIÓN… no es libre de votar a quien quiere.
Y si no hay libertad de voto, NO HAY DEMOCRACIA.
Y si no hay democracia… ¿va a importar qué partido gobierne testimonialmente?
Si no hay democracia los ciudadanos no pintamos nada, y quien gobierne, sea el que sea, servirá a otro Poder, uno que con total seguridad está controlando a los dos partidos mayoritarios.
Por tanto sacrificar nuestra libertad de voto por evitar que ganen PP o PSOE es un gesto inútil: ya gobierna el que controla a ambos partidos.

2) Bipartidismo implica alternancia de partidos. Es decir, unas veces gobernará el PP, otras el PSOE, sin que podamos hacer nada para evitarlo. Cuando gobierne el PP el pánico hacia ese partido crecerá (lo que está pasando ahora) y la gente votará (por miedo) al PSOE para que el PP pierda. Pero es que cuando gobierne el PSOE ocurrirá igual pero al contrario, el voto del miedo devolverá el gobierno, de nuevo, al PP.
 


El mecanismo no falla, oiga.
Y es flexible, funciona también incluyendo partidos nacionalistas o partidos bisagra minoritarios; siempre y cuando estos estén dentro del Sistema, naturalmente.
Y dura… y dura… hasta que los votantes se bajen del tren del bipartidismo... o hasta que la cosa reviente. Más bien la segunda opción.
O… ¿será diferente esta vez?

miércoles, enero 05, 2011

Y lo llaman democracia

El día anterior a las últimas elecciones autonómicas catalanas, la radio me despertó, como cada día. Esa mañana, con las noticias. Comentaban lo que iban a hacer los candidatos de los 5 ó 6 partidos “punteros” catalanes, en un día, el de reflexión, en el que no hay campaña. Uno iba a ir al cine, otro pasaría la tarde con su familia, otro comería con un amigo...
Y esta “información”, seguro que fue repetida varias veces ese día en todos los grandes medios de comunicación.
Yo la escuchaba desde Ciudad Real, claro.

Desde Ciudad Real, donde las pasadas elecciones generales, en 2008, se presentaron veinte partidos: aparte de los conocidos, estaban Los verdes, Por un mundo más justo, el Partido contra el maltrato animal, el Partido Social Demócrata... Ciudadanos en blanco, el partido de los escaños vacíos... En fin, que había bastante para elegir. Y algunos con un largo historial de candidaturas en nuestra provincia a sus espaldas. Pero claro, hubo un pequeño inconveniente: que, a pesar de ese largo historial, la mayoría de los ciudadanos apenas conoce la existencia de casi ninguno de esos partidos.
Porque no aparecen en los medios. Son candidaturas presentadas aquí, en Ciudad Real, por gente de la tierra, para los procesos electorales que nos afectan a los ciudadrealeños. Y sin embargo, han tenido menos presencia mediática en Ciudad Real, en treinta años, que unos partidos catalanes en un único día, el de reflexión, de un proceso electoral que ni nos va, ni nos viene.




La experiencia ya nos ha demostrado que, en este régimen post-dictadura, los partidos que no salen en los medios, no cuentan. El pluralismo político, que supuestamente garantiza la constitución, no existe, cuando unos partidos no aparecen, practicamente nunca, en los medios, mientras que otros acaparan, cada día, la práctica totalidad de la presencia mediática; y la mayor parte del tiempo con propaganda, banalidades y descalificaciones, casi siempre informaciones sin contenido que saturan los medios e impiden que las noticias auténticas, las que tienen información realmente valiosa, lleguen al ciudadano.

La propaganda es a la democracia lo que la cachiporra al estado totalitario”. Con esa frase, Noah Chomsky resume que el hecho de que, en estas modernas “democracias”, no es necesaria la violencia de estado para forzar al pueblo a obedecer: la sumisión, el conformismo, la obediencia ciega... se consigue con propaganda, con manipulación.
Y lo que le ha faltado por decir a Noah Chomsky es que, si el pueblo obedece... no gobierna. Y democracia es gobierno del pueblo.

En fin, lo cierto es que hay muchas otras evidencias de la ausencia de democracia: la escasa valoración ciudadana de la clase política (“nuestros representantes” no nos representan); la injusta asignación de escaños; la inexistente independencia de los tres poderes; la corrupción e incompetencia generalizadas; la priorización del dinero (bancos, “el Mercado”) frente a los ciudadanos; los decretazos y resto de decisiones semidictatoriales como la entrada en la guerra de Irak, el uso del ejército para resolver un conflicto laboral (controladores), la eliminación progresiva de derechos laborales, el aumento de la edad de jubilación, el temporalmente fallido intento intento de restringir libertades en Internet con la “Ley Sinde”... En definitiva, que hay tantas evidencias que parece mentira que aún haya personas que sigan creyendo que tenemos una democracia en este país.
Pero... las hay. Y es que, la manipulación, funciona.

Un enlace para reflexionar, cómo nos manipulan, según Chomsky.

Feliz año electoral.

viernes, marzo 21, 2008

La consolidación del bipartidismo

“España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político.”
Me encanta el artículo 1 de nuestra Constitución. Qué bien suena, ¿verdad? Democracia, libertad, justicia, igualdad... y pluralismo político. Da gusto vivir en un país donde imperan esos valores.

Acabamos de pasar el último proceso electoral. Elecciones al Congreso y al Senado. Un proceso donde hemos disfrutado de la democracia, la libertad y, un momento... ¿el pluralismo político?
Algo no me cuadra.
- Según los datos relativos al Congreso de los diputados, en estas elecciones del 2008, dos partidos, el PP y el PSOE, han acaparado el 84% de los votos, y el ¡92%! de los escaños: 322 diputados de 350 posibles. Para el resto de los partidos tan sólo queda un exiguo 8% de los escaños.
- Si nos concentramos en los partidos de ámbito nacional distintos al PP y al PSOE, resulta que únicamente han obtenido tres míseros escaños: dos para IU y uno para UPyD. El resto de los diputados ajenos al “bipartito” PP+PSOE son nacionalistas.
- En muchas provincias, como Ciudad Real, ya no existen opciones reales de que ningún partido, aparte de PP y PSOE, obtenga representación.
No parece que el concepto de pluralismo político encaje mucho con estos resultados. Más bien encaja con otro concepto político: el bipartidismo.
Si observamos la evolución de los votos y escaños de estos dos partidos desde el comienzo de este nuevo régimen, se aprecia, después de un periodo inicial de adaptación del electorado, una clara tendencia al alza del voto bipartidista. Desde las elecciones de 1989 no ha dejado de aumentar, hasta llegar al actual 84% y a esos 322 escaños, cifra nunca alcanzada en nuestra democracia por dos partidos políticos.
No cabe la menor duda: el bipartidismo se ha consolidado.
Y esto no es bueno.
En economía se sabe que los monopolios hacen imposible el libre mercado y los oligopolios son peligrosos. Por ese motivo el libre mercado es defendido por las autoridades con leyes anti-monopolio.
En política ocurre lo mismo. El “monopolio” (dictadura, partido único) hace imposible la libertad y la democracia. El “oligopolio” (oligocracia, partitocracia), el poder concentrado en un grupo reducido de partidos, es peligroso. Por ello el pluralismo político es un valor fundamental en una democracia representativa de partidos. Es lo opuesto a la concentración de poder en manos de unos pocos.
Y el caso extremo de concentración de poder es el bipartidismo. Es, de todas las situaciones “democráticas” posibles, la peor, la más cercana a la dictadura, la menos democrática.
Por ello, el pluralismo político debería ser defendido. Deberían existir leyes “anti-bipartidismo”. Pero no las hay, ni las va a haber. Los que pueden hacer esas leyes son los que se benefician de su ausencia.
En España, hace 33 años, gobernaba uno. Hoy, gobiernan dos.

miércoles, febrero 27, 2008

Diez minutos cada cuatro años

Llegar a ver en una televisión pública, o a escuchar en radio, el anuncio electoral de un partido minoritario, es casi misión imposible. Los emiten de lunes a viernes en horarios de mínima audiencia y, además, la cantidad de espacios emitidos es considerablemente escasa: diez minutos en total. Veinte cuñas de 30 segundos cada una. En cambio, a los partidos mayoritarios (PP y PSOE) se les emiten cuarenta y cinco minutos en los momentos de máxima audiencia.
Esa discriminación de los partidos nuevos, y de los minoritarios, resulta, cuanto menos, injusta, pero es completamente legal. La distribución de espacios electorales gratuitos está establecida así en la Ley Electoral: se otorgan más minutos y horario preferente a los partidos que más representación obtuvieron las elecciones pasadas.
Es difícil tratar de explicar qué sentido tiene esta extraña regla en una democracia, es difícil encontrar la justificación al hecho de dar ventaja a los partidos que ya están en el poder. Conversando hace unos días sobre el tema, una persona, utilizando un acertado símil futbolístico, me hizo el siguiente comentario: “Es como si el equipo que ganase una liga empezase la siguiente con diez puntos de ventaja”. A nadie le gustaría que eso ocurriera, ¿verdad? No tendría sentido.
Pero en nuestra política, ocurre.

Izquierda Unida-Alternativa solicitó a la Junta Electoral Central, máximo organismo regulador de los procesos electorales, la suspensión del debate del pasado día 21 entre Solbes y Pizarro, por incumplir una norma anterior, de la misma Junta Electoral, relativa a la garantía del pluralismo político. La actual Junta Electoral, aun reconociendo el incumplimiento de la citada norma, rechazó la solicitud de IU-A. Según aparece en el comunicado de la Junta, no se incumple el principio del pluralismo político, ya que el PP y el PSOE tienen el 85% de los escaños del Congreso, y por ello pueden promocionarse con el debate Solbes-Pizarro y, de paso, con los dos debates Zapatero-Rajoy, sin problema alguno. Concluye la Junta Electoral requiriendo a las cadenas implicadas la compensación de los debates “proporcionalmente a la representación de cada partido”. Y a los partidos sin representación parlamentaria, ni agua.
Extraña concepción del pluralismo político la de nuestros juristas. Al parecer ser plural significa dar ventaja a los partidos en el poder, tanta más ventaja cuanta mayor sea la diferencia de poder. ¿Alguien lo entiende?
Pues la cosa es mucho peor.

Si a estas discriminaciones sumamos que los partidos con representación parlamentaria tienen financiación del Estado para sus campañas electorales (los ciudadanos pagamos las campañas), si sumamos que las entidades financieras otorgan a los partidos grandes todos los créditos que necesitan, algunos de los cuales ya sabemos que no devuelven, y si sumamos que los medios de comunicación les dedican prácticamente el 100% de su espacio político, todos los días del año, todos los años, sea o no sea época de campaña electoral; si a todo eso sumamos el tremendo efecto que tiene la propaganda sobre el ser humano (no hay más que ver la cantidad de anuncios publicitarios que hay cada día en la televisión), lo que obtenemos es que unos pocos partidos (en Castilla-La Mancha, dos) obtienen una ventaja decisiva que les hace inalcanzables para el resto de las formaciones políticas.
Siguiendo con el símil futbolístico, es como si el Real Madrid y el Barcelona recibieran al inicio de todas las ligas, no diez puntos, sino cincuenta. Siempre quedarían clasificados en las dos primeras posiciones, y con una ventaja insuperable para el resto de los equipos. ¿A quién le gustaría una competición así?
Pues eso mismo es lo que está pasando en nuestro sistema político.

Si alguien tiene una explicación, por favor, que la comparta.

martes, febrero 19, 2008

El voto inútil

En España cada vez es más alto el número de votantes que están en desacuerdo con los actos y decisiones de los políticos a los que han otorgado su voto. Los actuales partidos con presencia en el parlamento cada vez representan en menor grado a sus votantes.
Sin embargo, a pesar de ello, esos mismos partidos siguen recibiendo la inmensa mayoría de los votos. Ciudadanos que no están de acuerdo con su forma de actuar, que no se sienten representados por esos políticos, les votan. El motivo de este proceder es el mal llamado voto útil, también llamado voto al menos malo. Aunque a mí me gusta más el voto del miedo.

No sabemos realmente cuántos de estos votos “útiles” van a ser depositados el 9 de marzo en las urnas, pero, dada la escasa valoración de los políticos que reflejan las encuestas, podemos pensar que van a ser muchos. Demasiados.
Y este hecho me entristece profundamente: en una democracia representativa, el voto debe ser para quien nos represente. Al renunciar a esa representación para votar a un partido que no es el nuestro, por miedo, para que otro no gane, se está renunciando a la democracia. Después de lo que hemos pasado en España, ¿cómo es posible que la democracia tenga tan poco valor para un ciudadano como para renunciar a ella voluntariamente?
Sin embargo, hay que aceptar que el voto útil es totalmente legítimo. Si una persona teme en tal grado la victoria de un partido como para sacrificar la democracia, en un intento de evitar, con su voto, que ese partido gane, está en su derecho de hacerlo. Su sacrificio es totalmente legítimo.

Aunque en realidad, ese gesto, ese sacrificio, también es tristemente inútil.

Imagínese que, para evitar que gane el PSOE, un ciudadano, aun sin sentirse representado por ese partido, vota al PP. Ese voto, unido a los demás votos “anti-PSOE”, da al PP más presencia, lo fortalece. El temor a ese PP más fuerte generará una reacción en algunos ciudadanos que, para evitar el triunfo del PP, votarán al PSOE. Eso, a su vez, dará más fuerza al PSOE, acrecentará el temor a que gane, y generará más “anti-voto” favorable al PP. Y así, se cierra el ciclo, y vuelta a empezar. Los votos a uno de los dos partidos generan una reacción “igual y contraria” y acaban convirtiéndose en votos al otro partido.

El “voto útil” no funciona: votando al PP damos un voto más al PSOE, votando al PSOE damos un voto más al PP. El “voto útil” sirve igualmente al PP y al PSOE, a la vez que perjudica a los partidos que se llevarían esos votos si el ciudadano votara realmente a quien le representara.

Un ejemplo curioso: dos potenciales votantes del mismo partido minoritario, dejan de votar “inútil” a su partido para votar “útil”, uno al PSOE (por miedo al PP) y otro al PP (por miedo al PSOE). ¿No sería algo totalmente estúpido? Pues le pasará a muchos votantes el 9 de marzo.

Con el tiempo, podríamos llegar a una situación en la que casi ningún español se sintiera ya representado por esos partidos y, sin embargo, estos seguirían recibiendo la inmensa mayoría de los votos. Por miedo a que ganara el otro. Una "democracia" en la que los ciudadanos acudirían a las urnas no por convicción democrática, sino por miedo.
Hacia ese aterrador destino nos dirigimos.

La única forma de detener este “ciclo infernal” es renunciando al voto “útil”, que en realidad es totalmente inútil. El voto “útil” perpetúa en el poder a los dos grandes partidos, sin imponer a uno sobre el otro, a la vez que elimina cualquier posibilidad de que surja un partido alternativo.
El voto a quien realmente nos represente o, en su defecto, el voto en blanco (mejor si es computable), es el auténtico voto democrático. Tal vez no sea “útil” hoy, tal vez las reglas de este sistema político, hechas a la medida de los partidos del régimen, lo mantengan “inútil”. Pero el mal llamado "voto útil" es igual de inútil. Así que, puestos a tirar el voto, mejor que sea en algo en lo que realmente creamos.

No caigamos en la trampa del voto “útil”.
No dejemos que nos roben la democracia.

Nota: como residente en Castilla-La Mancha, región completamente bipartidista, tiendo a centrarme en PP y PSOE. Pero la inclusión de los grandes partidos nacionalistas de otras comunidades no altera la dinámica del voto del miedo. Es tan significativo en Cataluña o el País Vasco como en Castilla-La Mancha. Tal vez incluso más. Sólo que con otros actores interpretando la misma farsa.

miércoles, febrero 06, 2008

Amores y desencuentros entre D. Alberto y Dª. Esperanza

Leyendo el título pensarán, naturalmente, que este artículo versa sobre la disputa entre el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, y la presidenta de la comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre.
Bueno, pues... ¡no es así!
¿Qué puedo añadir a todo lo que se ha publicado sobre esos dos? ¿Acaso queda algo por decir? ¿Algo que los medios de comunicación no hayan repetido ya hasta la saciedad?
No lo creo.
No tengo, por tanto, nada que comentar sobre esta tan bien avenida pareja. Pero me van a dar pie a exponer cual es el verdadero tema de este artículo.

Me pregunto:
¿Qué hacen esos dos en todos los medios de comunicación, día sí y día también? ¿No se han enterado los medios de que hay elecciones generales el 9 de marzo? ¿No se han enterado los medios de que esos dos no son candidatos a las elecciones? ¿No tendrían estar informando los medios sobre los que sí van a ser candidatos a las elecciones?
¿Saben que ya se ha publicado en el B.O.E. la lista de las candidaturas a las elecciones generales? ¿Y saben que hay ¡152 páginas! llenas de nombres de candidatos al Congreso de los diputados y al Senado? Y... ¿qué hacen los medios hablando de esos dos cuando hay tantos candidatos por presentar a los ciudadanos?
Es difícil de entender, la verdad, cuando queda tan poco para las elecciones, que los medios de comunicación desperdicien su tiempo y espacio en dos personas que no han sido seleccionados como candidatos, cuando hay tanta información importante por transmitir a los ciudadanos.

Aunque tal vez la clave sea precisamente esa. Que hay información que transmitir. Y hay que evitar que se transmita.

Sigo preguntándome:
¿Se han fijado en que todos los días salen los políticos punteros del PP y del PSOE repitiendo la misma cantinela? Que sí mentirosos por allí, que si catastrofistas por allá... un día hace un mitin en una ciudad, y dicen una cosa. Al día siguiente se van a otra ciudad, y dicen lo mismo. Al día siguiente, otra vez. Y ahí los tenemos todos los días ocupando la práctica totalidad de los medios de comunicación. En fin, la primera vez, vale, pero... ¿y el resto? ¿Dónde esta la noticia? ¿En que han cambiado de ciudad? ¿Que se han cambiado de traje? ¿Que un día llueve y otro hace sol?
No lo entiendo. La noticia surge una vez. La información aparece en los medios, una vez. Entonces... ¿por qué se les vuelve a sacar repitiendo lo mismo? ¿Una y otra vez?
¿Es que no deberíamos conocer las opiniones de los líderes del resto de los partidos? ¿Es que no deberíamos conocer los programas y promesas de los demás partidos? ¿Es que no sabemos ya lo suficiente de PP y PSOE? ¿No han salido todos los días en los medios durante los últimos cuatro años? ¿No han gobernado ya? ¿No sabemos ya lo que son capaces de hacer?

Y sobre los debates... ¿para qué queremos un debate entre Rajoy y Zapatero? ¿Es que no sabemos ya lo que van a decir? ¿Es que no los tenemos ya suficientemente vistos y oídos?
¿No será más informativo, más relevante, más significativo, más necesario... un debate entre Rosa Díez, Albert Rivera y Gaspar Llamazares? ¿O entre Don David Ubero Iglesias y Don Esteban Cabal Riera?
¿Cómo? ¿Que quién son esos dos? Si hubiera pluralismo político en España, lo sabrían.

En la provincia de Madrid hay 37 listas presentadas al Congreso, y 39 al Senado. Hoy es 6 de febrero. Las elecciones son el 9 de marzo. Dedicando, cada medio de comunicación, de forma exclusiva, un día a cada partido (todos los telediarios del día, todos los informativos radiofónicos del día, los programas de opinión, todo el periódico, respectivamente), ya no quedaría tiempo para que cada medio informara adecuadamente sobre todos los partidos.
Lo dejaremos entonces en dos partidos al día/[canal-emisora-diario]. Con dos partidos al día y unos 20 debates televisados, los españoles tendrían la oportunidad de conocer mínimamente a todos los partidos implicados y así podrían elegir con un mínimo de coherencia al partido que considerasen que les representaba.
Sin embargo esto no va a ocurrir. Todos los días hasta que se celebren las elecciones se seguirá hablando mayoritariamente del PP y del PSOE (añádase aquí los partidos nacionalistas del Régimen en las comunidades autónomas correspondientes). En el mejor de los casos aparecerán breves (y totalmente insuficientes) menciones a alguno de los otros partidos. Y naturalmente, si hay debates, serán entre Rajoy y Zapatero. No llevarán a ninguno de ellos a, por ejemplo, uno de los integrantes de las listas de Ciudadanos en blanco. Para nada.

Los medios seguirán repitiendo la misma basura, la misma propaganda, todos los días. A todas horas. Saturando sus programas, sus páginas. No dejando sitio para lo que realmente sería noticia, lo que realmente sería información: lo que prometen y piensan los candidatos de esos otros partidos que se presentan a las elecciones generales de 2008, a los que casi nadie conoce.

¿Inexplicable? Me temo que no.
Los llamados “medios de comunicación” no son “medios de información”. Son medios de propaganda. Su misión es saturarnos de propaganda sobre un grupo reducido y escogido de partidos para que no tengamos en cuenta a los demás. Su misión es llenar los espacios informativos con basura, como las supuestas desavenencias entre Gallardón y Aguirre, para que no quede lugar para la verdadera información, la que necesitaría el pueblo para poder ejercer adecuadamente su derecho a gobernar.

Al igual que cuando vamos a comprar un detergente compramos uno de los que anuncian por la tele, cuando votamos, los españolitos votaremos a los partidos que “anuncian por la tele”. Y es así, tan fácil, como se manipula a un pueblo para que ceda, sin ni siquiera enterarse, el poder que le correspondería en una democracia, a un grupo de oligarcas que manejan cual si de equipos de fútbol se tratara a unos cuantos partidos políticos, escenificando una farsa de opereta a la que llaman democracia.

Termino recomendándoles, si el autor no tiene inconveniente, este entretenido vídeo-pregunta de Martín, de Madrid, sobre otra de las formas de manipulación por saturación de propaganda política, el cual me ha inspirado, junto a Gallardón y la Espe, este mensaje.

viernes, diciembre 21, 2007

Rosa Díez no tiene quien la financie

Según el artículo 1 de nuestra Constitución, uno de los valores superiores del ordenamiento jurídico español es el pluralismo político. Y según el artículo 6, los partidos políticos “expresan el pluralismo político”, manifiestan “la voluntad popular” y “son instrumento fundamental para la participación”.
Es decir, en el estado español, el pluralismo político, al parecer, es fundamental y se expresa por medio de los partidos políticos.

Una condición necesaria que debe cumplirse en una democracia representativa de partidos, es el hecho de que los ciudadanos tengan un partido que les represente. De Perogrullo. Si un ciudadano no tiene quien le represente, no participa, está excluido de la democracia. Incluso aunque vote. Votar no es suficiente, hay que tener a quién votar.
Para garantizar esa representatividad, los partidos deben poder ser creados libremente y optar a ser elegidos por los ciudadanos en igualdad de condiciones con los demás. Los ciudadanos tienen que conocer cada opción de voto tan bien como las demás, para tener la posibilidad de elegir, acertadamente, el partido que verdaderamente les represente.
Con esta libertad e igualdad de condiciones se podría evitar la perpetuación en el poder de determinadas personas, familias o grupos, permitiéndose la entrada de “sangre nueva” en la política y la aparición de nuevos proyectos políticos innovadores. Se podría renovar la democracia. Podría haber cambios.

Pero volvamos a España: según sigue el artículo 6 de nuestra Constitución, la creación de un partido y “el ejercicio de su actividad son libres dentro del respeto a la Constitución y a la ley”. Es decir, en España se puede crear un partido libremente, aunque con las excepciones que marca la Ley de partidos. De lo de la igualdad de condiciones, como que no se menciona.
Y ahí llegamos a Rosa Díez y a su Unión, Progreso y Democracia (UPyD). Cuando Rosa ha acudido a las grandes entidades financieras, que otorgan préstamos y condonan deudas a los partidos como quien vende rosquillas, se ha encontrado con que el grifo, para ella, estaba cerrado. No hay créditos para UPyD.
Y en UPyD lloran. Denuncian la desigualdad de trato, las barreras a los partidos nuevos, el oligopolio de los partidos “que ya están”...
Como si fuera algo nuevo. Llevamos así 30 años. Parece mentira, esta mujer, tanto tiempo viviendo de la política y aún no se había enterado.

Sin financiación, un partido político nuevo no es nada. No tiene la menor posibilidad de conseguir resultados. Es vital una financiación para promocionarse, salir en los medios lo suficiente, hacer que la gente lo conozca, que se familiarice con él. Porque casi nadie votaría a un partido desconocido, ¿verdad? Al igual que no se compra un detergente desconocido, o una marca de leche desconocida... compramos lo que conocemos, lo que nos anuncian por la “tele”, lo que nos es familiar, lo que “nos suena”. Y a la hora de votar es igual. Si no sales por la “tele”, si no hablan de ti en las tertulias de la radio, si no sale tu foto en la prensa, no te vota ni el Tato.
De esta manera, se puede tener una Constitución “maravillosa” donde se otorgue libertad para crear partidos, donde se hable de valores fundamentales como el pluralismo político, y sin embargo no tener problemas para mantener en el poder a un número limitado y controlado de partidos. Para evitar que partidos “non gratos” al poder económico entren en el panorama político, basta con no financiarlos y no mencionarlos en los medios. Así de fácil.

Una curiosidad: ¿Sabe que actualmente hay más de 3.000 partidos inscritos en el Registro del Ministerio del Interior? ¿Y a cuántos de sus líderes ha visto en los debates de la “tele”?