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sábado, septiembre 16, 2017

Así es como se lucha (V)

Piensa en global, actúa en local.

Es correcto, pero como todo en esta vida, no se puede tomarse como un rígido dogma de obligado cumplimiento.
A veces pensar en global implica actuar en global.

La lucha por los derechos de los usuarios de la Sanidad del Bierzo se ha planteado como una lucha local: un grupo de vecinos se encierra para defender su derecho a una atención sanitaria mínimamente digna.

Y su lucha podría funcionar si su enemigo fuera un enemigo de entidad igualmente local.
Pero no lo es.

El Gerente del Hospital del Bierzo no es un psicópata aislado que disfruta matando y torturando berzianos. Por el contrario, es un administrador que obedece órdenes de otros que mandan más que él: los políticos. Y estos, a su vez, obedecen órdenes de la oligarquía económica, que es la que realmente ostenta el Poder, en España, y en el actual mundo globalizado.
El enemigo es un enemigo global.

El deterioro deliberado de la atención sanitaria en España es generalizado. Es consecuencia de las políticas privatizadoras que convienen al Poder económico global.

Y en lo que respecta a la ejecución de esas políticas, los gerentes del Hospital del Bierzo -sea este de ahora, sus antecesores o sucesores- no están solos. Cuentan con el respaldo del gobierno que les ha colocado ahí. Con los recursos de ese gobierno (esto es, de un Estado). Con el apoyo de los grandes medios de comunicación. Con el apoyo del dinero. Con una aparente “democracia” de su lado. Etc.
Y en oposición a todo ello, un puñado de berzianos cabreados.
No hay color.

No podemos ganar una guerra global a nivel local, actuando cada pequeño grupo de combatientes como buenamente puede y siente.
Hay que luchar en todas partes a la vez, en todos los frentes, todo el tiempo. Unidos, coordinados, organizados. Con conocimiento. Con estrategia.

Hoy en día un grupo de usuarios del Bierzo luchan por sus derechos encerrados en un hospital. Guerra global, pero lucha local: lucha perdida.

Pero... ¿y si ese grupo de usuarios del Bierzo formaran parte de un gran colectivo o comunidad global de personas que defienden la dignidad, la vida... y por tanto... la democracia?
En ese caso, esas pocas personas lucharían -actuando localmente- por su salud, pero también estarían luchando por el objetivo común de todo el colectivo al que pertenecen, y al que defienden.
Y su fuerza, su credibilidad, sería la de todo el colectivo. No serían ya sólo un puñado de berzianos cabreados. Seríamos miles, decenas de miles, y algún día, cientos de miles de ciudadanos luchando por nuestra salud, nuestras vidas, nuestra dignidad.
En esas condiciones, no habría sólo un único encierro en un único hospital. Habría miles de encierros, ocupaciones, tomas de plazas, por todas partes.
Los usuarios encerrados en el Hospital del Bierzo no estarían solos. No estarían como están ahora. Con poco más que unas palabras de apoyo -eso cuesta poco-, de unos pocos, aquí y allí, sin que vaya a venir nada detrás de esas palabras.

En realidad es de sentido común. Como todo lo que escribo. La cuestión es... ¿por qué no lo estamos haciendo así? ¿Por qué no nos organizamos?

Es una guerra global. Y debe ganarse globalmente.

Actuando localmente -casi siempre-, pero también, puntualmente, actuando a nivel global.
Unidos, coordinados, organizados.

Esta guerra es de todos los seres humanos decentes -y conscientes-.
Por la Dignidad, por la Vida, por la Democracia.
Contra la Ignorancia, contra el Egoísmo, contra la Codicia, contra el Poder.
Y todos juntos tenemos que ganarla.



Cuando la clase obrera se organice en un cuerpo capaz de asumir acciones cada vez más numerosas y unificadas, habrá llegado la hora de la revolución, toda vez que el capitalismo sólo puede dirigir a individuos desorganizados.
En este escenario, la organización en sindicatos y partidos, originaria del capitalismo en ascenso, ya no tendrá la menor utilidad... Para desarrollar el combate será necesario, pues, que surjan nuevas formas de organización.” 
Anton Pannekoek

sábado, septiembre 09, 2017

Así es como se lucha (IV)

La atención sanitaria en el Hospital del Bierzo deja mucho que desear, a consecuencia de las políticas de privatización de la Sanidad. Un grupo de usuarios se encierra para reivindicar algunas mejoras esenciales.

Pero el Hospital del Bierzo tiene un Gerente, cargo nombrado por un gobierno del PP respaldado, en las urnas, por los votos de medio millón de castellano-leoneses.
Y no sólo por ellos. El gobierno del PP de Castilla-León es producto de unas elecciones cuyos resultados han sido aceptados por todos aquellos que han votado a un partido político para que les representara en las Cortes Regionales. Esto es, que el gobierno del PP en Castilla y León es producto de unas elecciones validadas por los votos de un millón trescientos mil castellano-leoneses.

Y más allá, está el gobierno nacional, las Cortes Generales y un Sistema Electoral respaldado, en España, por los votos de cerca de 24 millones de españoles.
Una mayoría de votos que respaldan un Sistema político que admite y produce esa privatización de la Sanidad.

Y así funciona la democracia, o eso dicen por la tele.

La gente expresa “su voluntad” “respetuosamente” en las urnas, elige un “representante” cada cuatro años, y al que no le gusta lo que hacen los gobiernos, puede protestar, pero no tienen por qué hacerle caso, porque para eso ya están las urnas. Ajo y agua.

Algunos no lo vemos así, claro. Algunos sabemos que no vivimos en democracia. Y unos pocos, poquísimos, sabemos que el sistema de representantes siempre fue oligarquía, que últimamente ha sido “convertido” mágicamente en democracia a costa de repetirlo una y otra vez por los medios de propaganda.

Pero la mayoría cree los dogmas de la tele. Y vota.

Y los que votan, no luchan. No se suman -de forma permanente- a ningún encierro, ocupación, huelga indefinida...

Los que no votamos y estamos dispuestos somos muy, muy pocos. No somos suficientes.

Para que algún día seamos suficientes, una parte de la gente que hoy vota tiene que dejar de hacerlo, para, en cambio, luchar, trabajar, construir.
Tenemos que hacer que esos -unos pocos, una parte- dejen de creer.

Es esencial, si queremos cambiar las cosas. Si queremos que, en lugar de luchar y perder, luchemos y ganemos.

Es un trabajo tan fundamental, tan necesario, tan importante, que debe hacerse todo el tiempo, en todo lugar, por todos aquellos que tengamos claro que el Sistema es parte del problema.
También en cada encierro, ocupación, acción directa.

Lo llaman democracia, y nunca lo ha sido.
Es por ello por lo que debemos luchar en la calle. Encerrarnos en un hospital, tomar las plazas.
Es por ello que votar no sirve.

Pero si no lo decimos, si nos limitamos a ocupar los espacios sin explicar por qué tenemos que hacerlo, ¿qué legitimidad tenemos? ¿Por qué tendríamos que ser escuchados?

¿Y por qué la gente tiene que aceptar eso de que “la lucha es el único camino”? ¿Acaso no tenemos las urnas y la “democracia” para cambiar “civilizada y respetuosamente” las cosas que se hacen mal?

Esta omisión es algo en lo que hoy en día fallan absolutamente todos aquellos grupos que defienden la acción directa.
Actúan en su ámbito, pero no conciencian. No denuncian la farsa. No hacen nada por romper el adoctrinamiento. No justifican la legitimidad democrática de la lucha en la calle. No denuncian la ilegitimidad democrática de instituciones y parlamentos.

Hay que repetirlo una y otra vez. Explicarlo. Hablar a la gente de política. Educar. Concienciar.
Todo el tiempo, en todas partes.

El que lo vaya entendiendo, al que podamos desprogramar, podría estar dispuesto a ir más allá, y luchar.

Y algún día, tal vez, podríamos ser suficientes.


La GRAN ESTAFA ELECTORAL es uno de los factores clave que permite al Régimen mantenerse sólidamente pese a todo el mal que hace. Los mandamases lo saben, por eso utilizan cada día sus medios de propaganda para repetir una y otra vez que tenemos “democracia” -últimamente lo repiten mucho más de lo habitual, lo habréis notado, supongo-.

Si no actuamos también ahí, contra esa manipulación, ya hemos perdido.


"Una dictadura perfecta tendría la apariencia de una democracia, pero sería básicamente una prisión sin muros en la que los presos ni siquiera soñarían con escapar. Sería esencialmente un sistema de esclavitud, en el que, gracias al consumo y el entretenimiento, los esclavos amarían su servidumbre."
Aldous Huxley

lunes, septiembre 04, 2017

Así es como se lucha (III)

Sigo con el caso de los usuarios de la Sanidad Pública encerrados en el Hospital del Bierzo. Hacen lo que tienen que hacer. Pero -en mi opinión- van a perder. ¿Por qué?

El primer factor clave ya lo comenté en el primer artículo: no puede haber más plazo de finalización de la lucha que el de la consecución de las reivindicaciones.

Y repito, consecución de las reivindicaciones, no de compromisos o promesas. Las promesas de un político no valen nada, bien que lo sabemos ya.

Y llegar a eso significa muchísimo tiempo de lucha.

Es algo que tal vez algunos saben (“no tenemos prisa”), pero pienso que no son realmente conscientes de las implicaciones de esa larga, larguísima duración.

La lucha no tiene plazo de finalización.
Esto es, que la acción debe planificarse para durar de forma indefinida.
O lo que es lo mismo, como si fuera a ser para siempre.

Eso implica organización.
Y como parte de esa organización, en el caso de un encierro, como mínimo, debe existir una planificación de turnos.
El mismo grupo de personas no va a aguantar encerrados toda la vida. Hay que hacer relevos.
¿Qué personas concretas van a estar presentes en el encierro de día y de noche, hoy, mañana, pasado mañana... el año que viene?

Si el encierro se plantea de duración indefinida, deben estar planificados los turnos con mucha antelación. Cuánto más, mejor.
Para unas reivindicaciones de este calado, un año no sería demasiado.

El hecho de poder anunciar públicamente, en septiembre de 2017, que ya está programado quienes van a estar encerrados en septiembre de 2018, con nombres y apellidos, aporta una fortaleza y una credibilidad enormes a la acción.
No poder afirmarlo, evidencia la debilidad del grupo: “son cuatro gatos”.
Y cuatro gatos se pueden ignorar: “ya se cansarán”.
Incluso se les puede echar a patadas, llegado el momento oportuno: “son cuatro gatos, no representan a los vecinos”.

Así que hay que planificar turnos. Dejar claro, a los de fuera, pero también a los de dentro, que el encierro es permanente.

Y además, hay que sumar vecinos a la lucha: una mañana cada tres meses, una tarde a la semana, las noches de una semana al año... lo que cada uno pueda, pero que se sumen.
Para sostener el encierro indefinidamente, pero también porque la lucha es de todos.

Si se consigue ese objetivo, si se puede afirmar -hoy- que hay personas dispuestas a mantener el encierro al menos un año... si todos tienen claro y son plenamente conscientes de lo que implica que la ocupación sea indefinida... entonces, tal vez, se pueda ganar.

Y así es como se lucha: para ganar.



- 3 personas para mantener el encierro por la noche.
- 5 por la mañana.
- 5 por la tarde.
Eso hacen 13 al día. 91 a la semana si todas hacen un turno semanal. 100 por tener margen.
100 personas, como mínimo. Concienciadas y dispuestas a quedarse ahí permanentemente, haciendo un turno de 8 horas a la semana.
Lo que hace falta para empezar a considerar que se puede ganar una batalla como esta.

jueves, agosto 31, 2017

Así es como se lucha (II)

En el artículo anterior ponía como ejemplo de lucha el encierro de usuarios de la Sanidad Pública en el Hospital del Bierzo. Llevan ya 38 días.

Lo que hacen, lo están haciendo bien. Y sin embargo, eso no basta.
Para que esta acción tenga alguna utilidad, y de paso, para que pueda servir como inspiración para otras -y extender la lucha-, debe pasar algo más.
Por lo pronto, deben ganar.

Voy a ser optimista, intentando ponerme en el mejor de los casos: que consigan prologar el encierro mucho, mucho tiempo, lo suficiente como para forzar una negociación.

Por supuesto, a nivel general no hay nada que rascar, ni en relación a las Unidades de Gestión Clínica, ni a las leyes estatales que validan la privatización. Demasiado premio para una lucha local.
Pero esto ya lo saben los encerrados. Las reivindicaciones generales están ahí como denuncia, pero lo que se lucha realmente son las reivindicaciones de su hospital.

En cuanto a eso, ¿qué cabe esperar?
Tal vez podría conseguirse alguna de las reivindicaciones menores de forma inmediata:
- Algunas reformas y reparaciones en el hospital, que al parecer hacen mucha falta.
- Reapertura de una parte de las camas cerradas.
- Tal vez incluso alguna contratación de personal, lo más necesario.

Para las restantes reivindicaciones, los políticos podrían ofrecer un compromiso de satisfacerlas paulatinamente, en la medida de lo posible, lo antes posible, reservando una partida del presupuesto a partir del año que viene, etc.

Naturalmente, en cuanto el encierro se disuelva, lo prometido se disuelve con él.
Hasta aquí todos deberíamos llegar. Sería un error muy grave contar con que los políticos cumplan con sus promesas, por mucho que estén escritas y firmadas. Ya tenemos experiencia de sobra como para tener claro que no lo van a hacer.

Y precisamente por ello, si al final se consiguiera ese acuerdo, el encierro no se podría disolver hasta que todas las reivindicaciones -o al menos, las que se consideren irrenunciables- estuvieran ya satisfechas, esto es, con el personal adicional necesario contratado y en funcionamiento.
Y ello implica prolongar el encierro todavía más. Estamos hablando de muchos meses, incluso, probablemente, años.
Pero la experiencia me dice que los encerrados -en su mayor parte- optarían en este caso por aceptar de inmediato el “acuerdo firmado” y cesar el encierro. Principalmente, por el desgaste, que pasará factura tarde o temprano. Ese desgaste provocará que los encerrados estén cada vez más receptivos a un posible acuerdo con más promesas que realidades.
Y caerán en la trampa.

Y no habrán obtenido nada.

Porque esas reivindicaciones menores que, en el mejor de los casos, podrían ver cubiertas, lo normal es que sean medidas que los políticos del PP iban a tomar de todas maneras. Entre otros motivos, por electoralismo: algo hay que hacer para sacar votos, no todo pueden ser promesas incumplidas.
Y así lo venderá el PP a sus votantes: “qué buenos y eficientes somos que pese a que no hay dinero priorizamos la atención sanitaria, algo que siempre pensamos hacer, porque la salud de los ciudadanos es lo primero y tal y Pascual”.
Los demás partidos -la oposición- venderán que lo que se ha hecho es gracias a su presión, por medio de la plataforma clientelar de turno, que por supuesto no ha apoyado nunca el encierro, y que ya hace tiempo llegó a un acuerdo con el Gerente Regional de Salud, con su compromiso correspondiente.
Y algún partido además se llevarán unos réditos extra por haber apoyado el encierro -con la boca pequeña, ya que no les interesa que este tipo de acción se extienda-, algo inútil en cuanto a conseguir las reivindicaciones, pero suficiente para cubrir las apariencias y seguir engañando a unos cuantos de sus seguidores más radicales -y más cándidos-.

Los partidos, al final, sacarán tajada del encierro. Todos ellos. Tienen los medios de comunicación para presentar los hechos a su conveniencia. Y para ocultar lo que les interese ocultar.

A los encerrados, en cambio, en cuanto abandonen el Hospital, se les ninguneará y se minimizará su aportación hasta quedar prácticamente en nada. Incluso el éxito que podría suponer forzar a la administración a negociar con ellos se diluirá debido a la posterior ausencia de resultados.

Y los vecinos, volverán a votar las próximas elecciones.
Y todo seguirá igual.

Y sí, cuando los encerrados sean conscientes de la tomadura de pelo, algunos querrán volver a encerrarse. Pero ya no podrán hacerlo.
Porque, primero, habrán perdido apoyo. El fracaso pasa factura. La gente deja de creer en la acción directa si esta se utiliza y no produce resultados.
Y segundo, el desgaste también habrá pasado factura. Muchos pensarán: “yo ya he cumplido, ahora le toca a otro”.
Pero no habrá “otro”, porque todo el mundo está pensando lo mismo: “qué bien está eso del encierro, de tomar la plaza, de la lucha en la calle... mientras el que haga los sacrificios no sea yo”.
O la otra versión: “que otro luche, que yo, voto”.

Tal vez me equivoque. ¡Ojalá! Pero por mi experiencia no veo que pueda acabar con éxito una acción como esta, en estos tiempos... a menos que se haga algo más, algo nuevo que cambie este final.
Hay que adaptar la lucha a nuestra realidad, a las circunstancias que vivimos hoy.
Acciones que hace 100 años, o hace 40... podían funcionar, hoy no funcionan. El Régimen ha evolucionado, ahora tiene armas mucho más poderosas, muchos más recursos, muchos más medios. Donde antes podíamos ganar, ahora ya no podemos.

A no ser que nosotros evolucionemos también.

Así, que, pregunto: ¿qué es lo que habría que hacer para que este final no se hiciera realidad?

lunes, agosto 14, 2017

Así es como se lucha (I)

Ponferrada, martes 15 de agosto de 2017: un grupo de combativos ”usuarios de la Sanidad Pública” lleva 23 días de encierro “contra la privatización de la Sanidad”, en el Hospital del Bierzo, centro de referencia de su comarca.


Supongo que no habréis sabido nada de ello, porque la noticia ha sido censurada en la práctica totalidad de medios de comunicación, más allá de unas míseras menciones en medios locales. Y hay buenas razones para ello.
Este encierro es un ejemplo de cómo debería ser la lucha por nuestros derechos, a día de hoy, en la España del 2017:

Una lucha a base de ejercer presión en “la calle”, nuestro terreno, el lugar donde hay que luchar, el lugar donde el pueblo puede tener fuerza.
No en las instituciones, los parlamentos o los gobiernos, que no son nuestros, ni nos representan, ni los controlamos, ni nos sirven. Ese es el terreno del Poder económico, sus siervos, sus secuaces.
En los parlamentos tenemos todas las de perder. En la calle, tal vez, podríamos ganar.

Una lucha de ciudadanos, sin partidos políticos, sin sindicatos de “representantes”, organizaciones todas ellas al servicio del Poder económico. Son sus herramientas, no las nuestras. Y su finalidad es precisamente llevarnos a su terreno, las urnas -al paso que nos dividen-, y sacarnos del nuestro, la calle.


Una lucha haciendo daño donde duele, sacando a la luz las vergüenzas del Régimen, aquello que se quiere ocultar. Y no sólo me refiero al maltrato inhumano y criminal a las personas, sino sobre todo a la causa, a esa privatización sibilina de la Sanidad, legalmente refrendada, que tiene lugar desde hace muchos años ya, en todas partes, y que TODOS los partidos políticos apoyan y han apoyado siempre (Ley 15/97, Unidades de Gestión Clínica...).


Y finalmente, una lucha sin plazo, una lucha de duración INDEFINIDA.
No puede haber más plazo de finalización de la lucha que el de la consecución de las reivindicaciones, esto es, en este caso, la garantía y consolidación de nuestros derechos.
Al contrario de las inútiles manifestaciones puntuales o huelgas de un día, acciones todas ellas sin fuerza alguna que no ejercen la menor presión sobre el Poder.
Ponerle plazo a una huelga, o a un encierro, no tiene el menor sentido, porque huelgas y encierros son una acción de desgaste, esto es, que gana el que más aguanta. Se puede decidir de antemano cuándo se inician, pero no cuándo se terminan.
Ponerle plazo a una huelga, o a un encierro, o a una acción cualquiera, equivale a anunciar al enemigo cuándo se nos acaba el fuelle, cuándo nos vamos a dar por derrotados.

Así que ahí tenéis, así es como se lucha.

O casi, porque la lucha, para ser eficaz, necesita todavía algo más.

Pero por hoy me quedaré con lo positivo. Con el ejemplo que nos da esta “Asamblea de Usuarios de la Sanidad Pública de El Bierzo y Laciana”.

Si quisiéramos cambiar las cosas, lo que están haciendo en el Hospital de El Bierzo, tendríamos que hacerlo en todas partes.

Bravo por ellos.

sábado, febrero 25, 2017

¡Albricias! ¡Han encontrado “oro verde” en Ciudad Real!

A unos cuantos miles de kilómetros de aquí, en la cordillera de los Apalaches, en Estados Unidos, la industria minera del carbón está provocando, hoy, con la connivencia de su propio gobierno, una auténtica catástrofe medioambiental y, de paso, una agresión genocida contra los propios ciudadanos estadounidenses que han tenido la desgracia de vivir en las zonas donde las grandes empresas extractoras encuentran su carbón.

"El impacto más catastrófico y permanente causado por la industria del carbón se debe a la minería de extracción a cielo abierto. Si la población norteamericana pudiera ver lo que yo he visto desde el aire y desde el suelo en los muchos viajes que he realizado a los campos de carbón de Kentucky y Virginia Occidental, incluidas montañas arrasadas, comunidades devastadas, economías hundidas y vidas arruinadas, se produciría una revolución en el país."
Robert F. Kennedy, Jr.

No sólo están destruyendo montañas de 500 millones de años, sus ecosistemas, o las economías locales de esas regiones. También hacen enfermar a las personas. Matan. Exterminan a sus propios ciudadanos.
Por dinero, naturalmente. 

“...más de 20 estudios científicos revisados por expertos que proporcionan pruebas que confirman que el número de casos relacionados con problemas de salud, como enfermedades renales, respiratorias y cardíacas, así como cánceres, defectos congénitos graves y el bajo peso al nacer, es considerablemente más elevado en comunidades cercanas a los yacimientos mineros de extracción a cielo abierto.”
Appalachian Voices

En una nación occidental, del llamado “primer mundo”. En una nación presuntamente “civilizada” y “democrática”. 
Como España.

No es que debamos sorprendernos. Cada día, las grandes multinacionales, apoyadas por nuestros gobiernos “civilizados” y “democráticos”, asolan regiones enteras del tercer mundo, bien directamente, bien provocando guerras, bien proporcionando armas a bandas de psicópatas, para poder llevarse los recursos naturales allí presentes al menor costo económico posible. Petróleo, gas, coltán, diamantes...
Si hacen eso... ¿por qué habrían de tener reparos en exterminar a unos cuantos de sus propios ciudadanos? Al fin y al cabo, todavía quedan muchos más. Hay gente de sobra.

Es la sociedad que hemos aceptado y construido. Una sociedad donde el valor supremo es el dinero. Donde las vidas de las personas valen muy, muy poco, o nada, dependiendo de donde te haya tocado vivir.

Siendo así las cosas, los manchegos podíamos estar tranquilos, al menos, por este motivo, puesto que no había, en nuestra tierra de olivos y vides, materias primas que despertaran la codicia del gran poder económico.
Hasta ahora.

Al parecer han descubierto el llamado “oro verde” en varias comarcas de nuestra provincia.
Y no me refiero al aceite de oliva, sino al mineral. “Tierras raras”. Lantánidos. Utilizados en telefonía móvil, iPods, automóviles híbridos, turbinas de viento, sistemas de radares, nueva tecnología láser, bombas inteligentes y misiles teledirigidos...

Estos minerales son muy valiosos. Para obtenerlos, arrasan la tierra. Consumen cantidades ingentes de agua. Y es peligroso. Entre otros factores, por la radioactividad.

China es la primera productora -con diferencia- a nivel mundial, gracias a su mano de obra muy barata y escasa exigencia ambiental.

Pero no gusta eso de que China tenga el monopolio de las tierras raras. Hacen falta otros primos, en otros lugares, que las proporcionen. Primos que toleren la destrucción de su medioambiente -y de su economía, de paso-, que soporten la contaminación y la radioactividad... por poco dinero.
Barato, barato.

Nosotros somos esos primos.

Hay “oro verde” en nuestra tierra llana. Suficiente al menos para que los depredadores afilen ya sus colmillos: tres permisos de explotación están pendientes de superar los trámites administrativos respectivos de la Junta.
Pecata minuta si hay suficiente beneficio económico -para unos pocos- en perspectiva. Si lo hay, estos saldrán; y luego, más.

Han encontrado “oro verde” en Ciudad Real. Mala suerte.

sábado, febrero 04, 2017

Charla sobre las Unidades de Gestión Clínica en Tomelloso

Tras el fracaso de Cospedal en su intento de privatización de Centros de Salud públicos, el nuevo gobierno de Castilla-La Mancha, siguiendo la estela de Andalucía, Asturias y Cataluña, planea continuar por otra vía la política de mercantilización de la Sanidad, por medio de la implantación de lo que se conoce como Gestión Clínica.


El Consejo de Salud de Tomelloso organizó ayer sábado por la mañana, en la Casa de la Cultura, la charla “Contra las Unidades de Gestión Clínica: Tu salud no es un negocio”, para informar sobre esta práctica de gestión de los centros sanitarios y de sus consecuencias para la salud de los castellanomanchegos.

En la primera parte del acto, Juan Antonio Gómez Liebana, de la Coordinadora Anti-Privatización de la Sanidad Pública de Madrid (CAS-Madrid), explicó que la Gestión Clínica consiste, fundamentalmente, en trasladar a los médicos la gestión del presupuesto de sus Centros Sanitarios, estableciéndoles objetivos de ahorro económico, incentivándoles con un sobresueldo en caso de cumplir con esos objetivos.

 
En la práctica, la Gestión Clínica acaba por convertirse en una reducción progresiva del gasto económico por paciente, lo cual se consigue a costa de empeorar la calidad de la atención sanitaria, recortando en personal, medicamentos, derivaciones a especialistas, pruebas diagnósticas... con las funestas consecuencias que todo ello implica sobre la salud de los pacientes.
Básicamente, se traslada a los médicos hacer el “trabajo sucio” de los recortes en Sanidad, compensándolos con un goloso incentivo económico, lo cual hace que muchos acepten la implantación de este sistema de gestión. Por ese motivo, en general, no van a ser los médicos los que se opongan a este modelo; y, en consecuencia, vamos a tener que ser los usuarios y paganos de los Servicios de Salud, esto es, los castellanomanchegos de a pie, los que peleemos por impedir la implantación de las Unidades de Gestión Clínica en nuestra región.

Apuntó además que la aplicación de los modelos empresariales a la gestión sanitaria se está haciendo con la connivencia de todos los partidos políticos, sin tener en cuenta su color, ideario o programa. En diferentes comunidades los diferentes gobiernos están aplicando las reformas, apoyándose en leyes estatales que ninguno cuestiona, como la Ley 15/1997.
Esto es, ningún partido político nos va a ayudar en esto. Somos los ciudadanos los que tenemos que movilizarnos y actuar directamente en defensa de nuestra salud -y de nuestras vidas-.

Juan Antonio también matizó que lo que se pretende con este modelo no es reducir el coste total del Sistema Sanitario: solamente se ahorra en el concepto de gasto económico por paciente, pero no en otras partidas presupuestarias como la del gasto global en Farmacia o en derivaciones a centros privados, que incluso podrían incrementarse. Esto es, el dinero que se recorte en atención a los pacientes no necesariamente nos lo ahorraremos los restantes castellanomanchegos ni se aprovechará mejor, sino que, muy probablemente, acabará en los bolsillos de los cuatro de siempre.

Finalmente resaltó la casi nula atención de los gobiernos a los determinantes de la salud: la contaminación, los químicos que ingerimos o respiramos cada día, la pobreza, la precariedad, el estrés... factores estos sobre los que no se actúa ni se destinan apenas recursos económicos, y que sin embargo, junto a nuestra biología, son la causa de la muerte anticipada de 9 de cada 10 personas.
Esto es, se destina dinero y recursos -cada vez menos- a paliar la enfermedad una vez esta aparece, pero no se destina ni dinero ni recursos a evitar la aparición de la enfermedad. Más bien hacen todo lo contrario: los gobiernos contribuyen -y mucho- a empeorar el medio ambiente y la calidad de vida de las personas.

En la segunda charla, Roberto Colino, que se autodefine como un “médico de pueblo” de los de antes, habló de una de las consecuencias de la mercantilización de la Sanidad: la aplicación de forma masiva de pruebas, tratamientos o medicamentos que no sólo no mejoran la salud de las personas, sino que incluso son perjudiciales -algunos mortales-, pero que a cambio dejan importantes beneficios económicos a la industria hospitalaria y farmacéutica privada. Por ejemplo, algunas vacunas (papiloma o gripe), los tratamientos contra el "colesterol malo", las mastectomías e irradiaciones preventivas a mujeres sanas... incluso la invención de enfermedades inexistentes para recetar fármacos a personas que no los necesitan, como la hiperactividad: ni los niños son respetados.

Finalmente destacó la falta de cohesión como primera causa de la escasez de respuesta de la sociedad: hemos perdido la conciencia de grupo, de comunidad, lo cual hace que seamos incapaces de unirnos para responder con fuerza suficiente ante esta agresión que todos estamos sufriendo.

Tras varias intervenciones de los asistentes, los ponentes concluyeron el acto haciendo un llamamiento para que demos la máxima difusión al conocimiento de lo que son las Unidades de Gestión Clínica y nos organicemos para impedir su implantación en Castilla-La Mancha.

También en vídeo.



jueves, abril 30, 2015

CAS Ciudad Real en las Jornadas “Mercantilización de la Sanidad”


La agresión es global. La privatización se está llevando a cabo en todas partes.

Es una de las conclusiones que dejó la primera parte de las jornadas “La Mercantilización de los Sistemas Estatales de Salud - Experiencias de lucha y resistencia en la Europa del Sur”, que tuvieron lugar en Madrid el pasado fin de semana. Las experiencias en Castilla-La Mancha, Extremadura, Madrid, Aragón, Cataluña, País Vasco… y también Francia, Grecia o Rusia, dejan claro que la destrucción de los Sistemas Universales de Sanidad es generalizada. Ya no interesa cuidar a las personas.

La Salud está dejando de ser un derecho. Se está convirtiendo en un negocio.

La compañera Inma exponiendo el estado del Sistema Sanitario en Castilla-La Mancha

Lucha ciudadana

La lucha ciudadana está presente en algunas partes... en mayor o menor medida. Las experiencias de Francia o Cataluña son un ejemplo de lo que los ciudadanos están haciendo para hacer frente a esta agresión. La experiencia de autogestión griega, por otra parte, una muestra de qué se puede hacer cuando los gobiernos abandonan a su suerte a las personas… y también un ejemplo de una forma diferente de entender, no sólo la Salud, sino la vida. Una forma más humana que el actual modo de vida basado en el individualismo, el materialismo, el consumismo o la competitividad.

Nuestros compañeros nos han mostrado formas de apoyo mutuo, espacios comunes en los que compartir experiencias y conocimientos y, sobre todo, formas eficaces de enfrentamiento a un sistema mercantilizado.

Determinantes socioeconómicos y culturales de la salud

El segundo día comenzó con la llamada de atención sobre los determinantes socioeconómicos y culturales de la salud.
Es impactante conocer que sólo el 11% de las muertes prematuras sería evitable en los centros sanitarios. La mayor parte de ellas son causadas por factores medioambientales o relacionadas con el insensato actual modo de vida. La contaminación, el tabaco, el estrés, el paro y la precariedad laboral, la pobreza, la desigualdad… matan… mucho más de lo que se puede evitar en los centros sanitarios.
La lucha por la Sanidad Pública es, por tanto, una lucha que debe abarcar muchos más determinantes que el simple buen funcionamiento de nuestras vísceras. Es mucho más que una mejora de las condiciones laborales y de la  estructura y organización sanitarias. Es una lucha política.

Conclusiones

Finalmente, se pusieron en común los diferentes puntos de vista en torno a cómo democratizar los Sistemas estatales de Salud y se trabajó en la coordinación de las luchas en la Europa del Sur.

Ideas destacadas:

- Necesidad de una Sanidad estatal desmercantilizada, gratuita, universal, pública en todos sus aspectos, sin empresas, personal ni gestión privada, 100% transparente.


- Democratización del sistema sanitario, con participación real de todos los usuarios (beneficiarios y trabajadores) en los diferentes niveles de atención, control y gestión.


- Considerar incluidas las causas de la enfermedad en el conjunto de aspectos sociales, económicos y políticos que caracterizan el modo de vida de los países industrializados.



Próximamente publicaremos un comunicado conjunto de todos los participantes.





Los vídeos de las Jornadas podéis encontrarlos aquí:

Presentación Jornadas

La privatización, Situacion Sanidad en España

La privatización, Situacion Sanidad en España (cont.)
Situacion en Madrid

Situación Sanidad en Cataluña

Situación Sanidad en Castilla-La Mancha

Situación Sanidad en
País Vasco
Extremadura
Grecia

Sanidad en Francia
Experiencias de lucha en Francia
Espacio Social para la Salud Pipka, en Grecia

Experiencias de lucha:
Hospital de la Princesa (Madrid)
Hepatitis C
Rebelión Bellvitge
YoSiSanidadUniversal
Plataforma Moscú: Situacion Sanidad en Rusia
Preguntas Grecia

Preguntas Grecia (cont.)

--- A partir de aquí se escucha mal (o peor) a ratos. Disculpas... no andamos muy sobrados de medios ---

Determinantes de la Salud

Puesta en común

Intervención final



Más en: Canal Ciudad Real en Lucha