domingo, marzo 27, 2011

Viernes de reivindicaciones en Ciudad Real

El pasado viernes los ciudadrealeños nos echamos a la calle... a protestar. Dos concentraciones diferentes, casi simultáneas, tuvieron lugar en la capital, en la plaza mayor, frente al ayuntamiento.

La primera, a las 19 horas, los jóvenes (y no tan jóvenes) de Estado del Malestar (EdM) se concentraron para expresar su “indignación y el cabreo ante un sistema político y financiero por el que nos sentimos traicionados y que, en nuestra opinión, no da más de sí”.
Presentes desde hace ya cuatro semanas, aunque de forma modesta, su intención es, mientras las cosas no cambien, continuar concentrándose, todos los viernes a la misma hora y lugar, de forma indefinida. La convocatoria está abierta a todos los ciudadanos que quieran expresar su malestar por como se están haciendo las cosas.

Este último viernes extendieron un largo rollo de papel, donde los ciudadanos pudieron escribir sus opiniones, críticas y deseos.



No es gran cosa, pero no esta mal teniendo en cuenta donde estábamos. Esperemos que la cosa vaya a más, en Ciudad Real y... en el resto de España.
Más nos vale.




Más tarde, a las 20 horas, llegó el turno de la concentración contra el maltrato animal, considerablemente más numerosa, dónde se defendió enérgicamente a “los que no tienen voz para hacerlo por sí mismos”.



Además del refrescante ambiente reivindicativo, de esa noche me quedaría con esta petición, expresada en el pliego de Estado de Malestar por una jovencísima y precoz manifestante:



Igual tenemos futuro después de todo...

lunes, febrero 07, 2011

Castro Urdiales, el municipio más blanco

No, no lo digo porque los castreños sean todos hinchas del Real Madrid.
Desconozco si lo son. Lo digo porque en Castro Urdiales, municipio cántabro, se alcanzó, las pasadas elecciones municipales, la histórica cifra del 4,24% de votos en blanco (*).
Cifra esta sorprendentemente elevada además por otro motivo, el hecho de que los vecinos de Castro Urdiales tenían nada menos que siete candidaturas para elegir, dos recién creadas. Pero, a pesar de ello, 585 castreños, casi uno de cada veinte votantes, se decantaron por el voto en blanco.

Algo inusual, ciertamente. Pero no por ello lo traigo aquí a colación.

Porque Castro Urdiales dio la nota en otro sentido. Resulta que, más allá de su número, ese 4,24% de voto en blanco marcó un hito en nuestra reciente historia electoral: alteró el reparto de concejales del municipio.
Esto es, si esos 585 castreños hubieran optado por abstenerse en lugar de por votar en blanco, el PSOE hubiera tenido un concejal menos, el cual hubiera correspondido a la candidatura “Grupo de trabajo de Castro Urdiales” (**).

Es el único caso que conozco en el que ha ocurrido este hecho, en los más de 30 años de la reciente historia electoral española.

La leyenda negra del voto en blanco

Existe una leyenda negra alrededor del voto en blanco: que se suma al partido que más votos saca. O, en una versión menos precisa, que favorece a los partidos mayoritarios.
Lo ocurrido en Castro Urdiales viene a corroborar esa leyenda, o más bien, a explicar de dónde puede haber salido. Porque esta leyenda, como todas, sin ser real, tiene un fondo de verdad, un hecho excepcional que amplificado, o distorsionado, da pie a la leyenda. Castro Urdiales ha resultado ser, a posteriori, el sitio dónde ha tenido lugar ese hecho excepcional.

Y este hecho excepcional es también una aberración. Porque es aberrante que se haya privado a los 670 castreños que votaron al “Grupo de trabajo” de su representante legítimo a causa de los votos en blanco, votos ajenos tanto a esa candidatura como a la socialista, que es la que finalmente se llevó el concejal hurtado. Los votantes en blanco no votaron al PSOE, así qué, ¿por qué sus votos le dieron a este partido un concejal más?

Este hecho es, en democracia, incomprensible.

Como también lo es que a los votantes en blanco se les tenga en cuenta para “hacer la criba”, pero luego se les ignore a la hora de asignar los representantes. ¿Acaso no son también ciudadanos los votantes en blanco? ¿No tienen derecho ellos también a estar representados, en este caso, dejando las sillas vacías?
Al parecer, en España, no lo tienen.

Lo dicho. En una democracia, incomprensible. Pero en España, sea cual sea el régimen político que tenemos, lo incomprensible, es Ley.

Una alternativa mejor

En 2007, una plataforma ciudadana, creada a tal efecto, pidió el voto en blanco en Castro Urdiales. Con bastante éxito, sin duda.
Sin embargo, tal vez habrían tenido una alternativa mejor. Porque en 2007 se presentaba en otros municipios españoles una candidatura llamada “Ciudadanos en blanco”, que actuaba cual si de un voto en blanco se tratase. Sólo que, a diferencia del voto en blanco ordinario, en este caso, con los votos suficientes, esta candidatura desocupaba una silla de concejal, dando de facto la representación, en forma de sillas vacías, a los votantes en blanco.

Quién sabe. Si hubieran presentado esta candidatura en Castro Urdiales, con unos pocos “votos en blanco” más, habrían marcado otro hito. El de dar representación, por primera vez de la historia de España, al voto en blanco.
Tal vez en 2011.




El reparto



Podemos comprobar cómo, de repartirse los escaños por el método D´Hont sin excluir a los partidos con menos del 5% de representación y al voto en blanco, tanto PSOE como "Acuerdo por Castro" tendrían un concejal menos, que pasaría, uno a "Grupo de trabajo" y otro al voto en blanco.

Lo cual hubiera dejado el actual gobierno municipal castreño, en situación de 11 (PP + Acuerdo + alcalde tránsfuga de PRC) contra 10 (PSOE + IU + PRC menos el alcalde) en 10 concejales contra 9, a falta de saber el alineamiento del concejal hurtado al Grupo de trabajo. Interesante situación si este estuviera en la oposición...




(*) Cifra elevada comparada con el 2% de votos en blanco en Cantabria o el 1,94% nacional en esas municipales de 2007.
Y no es que ese 4,24% sea record nacional. En Euskadi se han alcanzado cotas más altas (Elduain, 96% en 2007). Aunque las circunstancias allí son las que son.
Pero fuera de Euskadi, y más en municipios del tamaño del de Castro Urdiales (más de treinta y dos mil habitantes) ese 4,24% de votos en blanco sí es una cifra histórica.

Por cierto, soy consciente de que la noticia es de 2007. Es ahora cuando me ha llegado la información, y por casualidad. Y es que no se habla mucho del voto en blanco en los medios...

(**) La causa: el límite del 5% de votos válidos exigido en las municipales para obtener representación. El Grupo de trabajo se quedó con el 4,85% de los votos válidos, entre los que se incluye el voto en blanco. Sin contar estos votos, tenía el 5,1%. Y le hubiera correspondido un concejal.

miércoles, enero 05, 2011

Y lo llaman democracia

El día anterior a las últimas elecciones autonómicas catalanas, la radio me despertó, como cada día. Esa mañana, con las noticias. Comentaban lo que iban a hacer los candidatos de los 5 ó 6 partidos “punteros” catalanes, en un día, el de reflexión, en el que no hay campaña. Uno iba a ir al cine, otro pasaría la tarde con su familia, otro comería con un amigo...
Y esta “información”, seguro que fue repetida varias veces ese día en todos los grandes medios de comunicación.
Yo la escuchaba desde Ciudad Real, claro.

Desde Ciudad Real, donde las pasadas elecciones generales, en 2008, se presentaron veinte partidos: aparte de los conocidos, estaban Los verdes, Por un mundo más justo, el Partido contra el maltrato animal, el Partido Social Demócrata... Ciudadanos en blanco, el partido de los escaños vacíos... En fin, que había bastante para elegir. Y algunos con un largo historial de candidaturas en nuestra provincia a sus espaldas. Pero claro, hubo un pequeño inconveniente: que, a pesar de ese largo historial, la mayoría de los ciudadanos apenas conoce la existencia de casi ninguno de esos partidos.
Porque no aparecen en los medios. Son candidaturas presentadas aquí, en Ciudad Real, por gente de la tierra, para los procesos electorales que nos afectan a los ciudadrealeños. Y sin embargo, han tenido menos presencia mediática en Ciudad Real, en treinta años, que unos partidos catalanes en un único día, el de reflexión, de un proceso electoral que ni nos va, ni nos viene.




La experiencia ya nos ha demostrado que, en este régimen post-dictadura, los partidos que no salen en los medios, no cuentan. El pluralismo político, que supuestamente garantiza la constitución, no existe, cuando unos partidos no aparecen, practicamente nunca, en los medios, mientras que otros acaparan, cada día, la práctica totalidad de la presencia mediática; y la mayor parte del tiempo con propaganda, banalidades y descalificaciones, casi siempre informaciones sin contenido que saturan los medios e impiden que las noticias auténticas, las que tienen información realmente valiosa, lleguen al ciudadano.

La propaganda es a la democracia lo que la cachiporra al estado totalitario”. Con esa frase, Noah Chomsky resume que el hecho de que, en estas modernas “democracias”, no es necesaria la violencia de estado para forzar al pueblo a obedecer: la sumisión, el conformismo, la obediencia ciega... se consigue con propaganda, con manipulación.
Y lo que le ha faltado por decir a Noah Chomsky es que, si el pueblo obedece... no gobierna. Y democracia es gobierno del pueblo.

En fin, lo cierto es que hay muchas otras evidencias de la ausencia de democracia: la escasa valoración ciudadana de la clase política (“nuestros representantes” no nos representan); la injusta asignación de escaños; la inexistente independencia de los tres poderes; la corrupción e incompetencia generalizadas; la priorización del dinero (bancos, “el Mercado”) frente a los ciudadanos; los decretazos y resto de decisiones semidictatoriales como la entrada en la guerra de Irak, el uso del ejército para resolver un conflicto laboral (controladores), la eliminación progresiva de derechos laborales, el aumento de la edad de jubilación, el temporalmente fallido intento intento de restringir libertades en Internet con la “Ley Sinde”... En definitiva, que hay tantas evidencias que parece mentira que aún haya personas que sigan creyendo que tenemos una democracia en este país.
Pero... las hay. Y es que, la manipulación, funciona.

Un enlace para reflexionar, cómo nos manipulan, según Chomsky.

Feliz año electoral.