jueves, diciembre 04, 2008

El Terror

Por entonces la política reinaba en Roma; tenía por ministros a sus dos hermanas, la Trapacería y la Avaricia. Se veía a la Ignorancia, al Fanatismo y al Furor correr a sus órdenes por Europa; la Pobreza las seguía por todas partes; la Razón se escondía en un pozo con su hija la Verdad. Nadie sabía dónde estaba ese pozo; y, de haberlo sospechado, habrían bajado a él para degollar a la hija y a la madre.

Así describía François-Marie Arouet, alias Voltaire, la situación en la Europa de mediados del siglo XVIII, en su relato “Elogio histórico de la Razón”. Voltaire hacía referencia, fundamentalmente, a las acciones de ese enorme poder que suponía la Iglesia Católica en aquellos tiempos, en los que todavía la Inquisición seguía haciendo de las suyas. Voltaire fue, toda su vida, extremadamente crítico con la Iglesia, a la que culpaba, casi en exclusiva, de todos los males de su época.
Hoy, la Iglesia Católica no es la misma que antaño, y sin embargo, supongo que ese párrafo les habrá resultado tan familiar como a mí.
Esto es porque una parte de lo que se describe lo estamos viviendo cada día en esta España nuestra del tercer milenio, en la que la política reina, y sus ministros, hoy ministros y ministras, siguen siendo los mismos. También la ignorancia, el fanatismo y el furor siguen al servicio del poder imperante, tal y como ocurría entonces. Es cierto que la pobreza no es la misma que la que hace dos siglos y medio se extendía por la Francia de Voltaire: los avances tecnológicos y la globalización nos han permitido, hoy, trasladar esa miseria extrema lejos de nuestras casas, a otros continentes, a otros hombres y mujeres, asiáticos, africanos y sudamericanos; dejando a un lado, claro, algún que otro barrio marginal de nuestras grandes urbes y esos más de 8 millones de personas que viven bajo el umbral de la pobreza “relativa”, en estos mismos momentos, en nuestro país. Pobreza que gracias a esta última crisis no va a ser tan “relativa”.
Fuera de España, esa misma descripción se ajusta, como un guante, a nuestro actual mundo globalizado, tan bien como se ajustaba a la Europa de entonces.

Pocos años después de que Voltaire escribiera su Elogio a la Razón, en Francia estalló la Revolución Francesa. Para muchos, fue el símbolo de la lucha del hombre por la Libertad, la Igualdad, la Fraternidad. Pero también trajo consigo algo más, personificado en nombres como Marat, Danton y Robespierre: el Terror.
Y es que la pobreza, la ignorancia, el fanatismo, y el furor, siempre traen consigo al mismo acompañante indeseado.

Hoy convivimos cada día con el Terror. Unas veces lo vemos de lejos, en los países del tercer mundo azotados por el hambre y la miseria, la ignorancia y el fundamentalismo religioso. Pero otras veces lo sentimos en nuestras carnes. La semana pasada fue protagonista en La India. El pasado sábado, en Azcoitia. Nadie está completamente libre de que, algún día, ese tren o ese aeropuerto concreto, ese colegio, supermercado o calle, sean los suyos.

Para acabar con el Terror hay que evitar aquello que lo origina. Si no se ataca el mal en su raíz, no es posible acabar con él. Se puede llegar a atenuar por un tiempo, pero siempre volverá a rebrotar. Se puede apagar un fuego, pero no se dejarán de quemar los bosques mientras se sigan prendiendo otros fuegos.
Acabar con la pobreza es, a nivel global, el mejor punto de partida, y no sólo porque es una obligación moral: también es lo mejor desde un punto de vista puramente egoísta. Mientras un único ser humano padezca la falta de alimento, de agua potable, de medicamentos básicos, o de, en definitiva, una vida mínimamente digna, esa miseria continuará siendo caldo de cultivo del Terror. Hoy, gracias a esos avances tecnológicos y esa globalización, es posible acabar con la pobreza. Todas esas muertes, todo ese sufrimiento causado por la falta de recursos, es evitable. Y también, por ello, su existencia representa otra forma, mucho más deleznable, de Terror. Pongámosle fin, y cuanto antes, mejor.

No hay nada mejor para desincentivar el terrorismo, especialmente el suicida, que una vida digna de ser vivida.

7 comentarios:

noecrof dijo...

puedes ayudarme???
necesito votos y comentarios !!!
GRACIAS.
BESOS CON MIEL DE LA ALKARRIA

Buena entrada me pasare mas veces a releerte

Lino dijo...

Tengo que admitirlo. Lo discutimos en agosto, y me forzaba a ser optimista, pero es difícil seguir engañándose.

La transición es un fracaso. No solo es que no haya democracia, es que no es tan siquiera un paso intermedio. Es un intento de conciliación y de integración internacional, en la que la Unión Europea si es que ayuda, no tiene nada que ver con la democracia. Solo de lograr que una mayoría de personas acepte la imposición de una casta política.

En 30 años de partitocracia la sociedad española no ha aprendido en conjunto absolutamente nada. Sigue dependiendo de caudillos que roban a todos e insultan a otros conciudadanos, y lo permiten solo porque se han creído que se lo merecen y que solucionan algo. Una sociedad que es incapaz de superar antiguos prejuicios y de organizarse, limitándose y dependiendo siempre de supuestas «autoridades», sin darse cuenta que lo único que hacen es alimentar su ego de forma desmedida. Esto se desmorona, y yo al menos, ya no veo remedio.

La mayoría de grupos que se suponen defienden la democracia tan solo buscan un hueco para chupar ellos también del bote, coger un trocito del pastel.

Como dicen los creyentes ¡que Dios nos asista!

Saludos

txuri dijo...

!Aupa! Lino:

Estando de acuerdo con lo que expresas , tan solo un comentario, y es que tu y yo sabemos, que "no hay mas guerra que se pierda que aquella que se abandona".

Esta claro que la tarea a realizar es ingente, y que las dificultades son tremendas, pero....si tenemos claro lo que queremos, el tirar la "toalla" no es la solucion, y ademas como tu bien dices que esto se esta desmoronando, por lo menos tu y yo, y muchos mas como nosotros que sin duda los hay, coherentemente y dentro logicamente de nuestras posibilidades, tendremos que continuar "peleando", para intentar superar esta situacion lamentable en la que nos encontramos y con ello, por supuesto, no ser co-responsables de la misma.

¿utopico? posiblemete si, pero aceptar esta realidad ,resignarnos y esperar a que cambie o a que alguien lo haga por nosotros,o que por el contrario vaya a peor sin que nosotros hagamos nada para evitarlo, seria una contradiccion.y no creo que este sea el caso.

Un saludo

Lino dijo...

Gracias Txuri por los ánimos. Yo estaba en esa fase hace unos meses, espero que a ti te dure más, o que incluso salgas de ella evolucionado.

La cuestión no es si dejo de creer o dejo de tener esperanza, sino de decidir en dedicar un esfuerzo público a estos ingratos menesteres, o dedicarme a mi trabajo, familia u otras aficiones, en las que desde luego no incluyo todo esto. Si me he metido en estas disputas y reivindicaciones es solo por responsabilidad ciudadana, no por nada más.

Sin embargo, la gente sigue haciendose pajas mentales con partidos, autotaritarismos o liderazgos, o perdiendo el tiempo en seguir el juego a los políticos discutiendo entre nosotros por las burradas que perpetran, para tenernos entretenidos. Yo, ya he tenido bastante distracción.

Saludos

Ocol dijo...

Tengo que reconocer que tampoco tengo esperanzas, pero por ahora seguiré tratando de tirar de este carro... hasta que no pueda más. Que es algo que acabará sucediendo tarde o temprano, me temo.

Por comentar algo positivo, a nivel personal algunos, como nosotros tres, Lino, Txuri y un servidor, sí que hemos conseguido algo. Nos hemos dado cuenta de dónde no hay que malgastar energías, siguiendo como bobos el juego a los políticos. Si dedicamos algo de tiempo a este trabajo utópico y por ello ingrato, al menos lo podemos invertir mejor. Por ejemplo, en transmitir cual es la realidad, y lo que es realmente la democracia, que es posiblemente lo que más falta hace dada la monumental ignorancia e inmadurez política del españolito de a pie. La participación ciudadana a nivel local es para mí otro de los puntos clave, los ayuntamientos son el punto más débil de la partitocracia, es dónde tienen menos poder y donde un grupo de individuos no demasiado numeroso puede organizarse a nivel local plantar cara a los alcaldes y soñar aunque sea con arrebatarles un poco de poder para el pueblo. Y bueno, tampoco estaría de más la difusión de estrategias, o herramientas, como el voto en blanco computable, para meter presión a la clase política e intentar debilitarles lo suficiente como para que alguno de esos cambios que serían necesarios para avanzar en la democracia tengan la posibilidad de llevarse a cabo.

En fin, utopía al fin y al cabo. Pero merece la pena dedicarle un poco de tiempo, aunque no sea mucho. Como me dijo una amiga hace no demasiado, si renunciamos a la utopía, ¿qué nos queda? Esta realidad nuestra, francamente, es muy difícil de asumir. Y siempre va a estar ahí, y nos va a salpicar queramos o no. Mi única esperanza es intentar cambiarla... aunque no se pueda. O eso o darme a las drogas... que no es lo mío.
No te rindas, Lino.

Lino dijo...

Gracias por todo Ocol. Lo mio tampoco son las drogas, así que buscaré mi forma de seguir achicando agua de este Titanic que se hunde, en espera de que antes de que lo haga del todo llegue más gente y se pueda evitar.

Saludos

noecrof dijo...

FELIZ NAVIDAD y 2009