miércoles, julio 16, 2008

De dónde vienen las crisis

Les sonará de algo lo de los ciclos económicos. Al parecer, en economía, a ratos la cosa va bien, pero cada cierto tiempo, llegan las vacas flacas. Las crisis. Según dicen es algo inevitable, se presenta de repente, a veces sin avisar y suele venir del extranjero. Es decir, que no es culpa nuestra, ni de nuestros gobiernos. Faltaría más.
Por ejemplo, la actual crisis, según el Ministro de Industria, Miguel Sebastián, se ha producido por la subida del petróleo, la falta de liquidez y por el asuntillo de la vivienda. Y ha sido por culpa de Bush.

A los mortales comunes, como el que escribe, que no sabemos demasiado sobre macroeconomía, no nos queda más remedio que creernos lo que nos dicen “los que saben”. O eso pensarán algunos. Sin embargo, este mortal piensa de otra manera.

En 1993 se produjo la mayor crisis económica de nuestra “joven democracia”, salvando, claro, la presente. En el primer trimestre de 1994 el paro casi alcanzaba los cuatro millones de almas. Este hecho fue en gran medida consecuencia natural de la progresiva irrupción de la mujer en el mercado laboral español, dado que los gobiernos correspondientes no pusieron en marcha ninguna política eficaz de generación de empleo. A mayor número de trabajadores, si no se cambia nada, pues aumenta, lógicamente, el paro. Ante esa situación, la brillante solución que nos ofrecieron los políticos fue… precarizar el empleo (no lo llamaron así, claro). A empleo más precario, más trabajadores se pueden emplear. Y así, con la connivencia de los sindicatos mayoritarios, aparecieron el despido libre, las ETTs, y otras medidas similares. Sin embargo, el efecto de estas medidas no fue suficientemente notorio a corto plazo, que es el plazo en el que piensan los políticos.
Entonces apareció “El Salvador”: el sector de la construcción. Sin una necesidad real de ello, se empezaron a construir cada vez más y más viviendas. La construcción pasó a ser la mejor forma de inversión, y las hipotecas empezaron a crecer desaforadamente, tanto en número como en valor y, cómo no, en años de endeudamiento.
Y para construir viviendas, hacían falta trabajadores. El paro descendió enormemente, llegando a bajar de los dos millones en el año 2001 (tras un “ajuste” en el método de medición que suprimió alrededor de medio millón de parados adicionales del “recuento”).
Era el milagro de la construcción. El gozo de políticos y especuladores.
Sin embargo, de milagro no tenía nada.



El “neto” de esta operación para los españoles ha sido que hemos gastado una buena parte de nuestros ahorros, presentes y futuros, en construir viviendas que se van a quedar vacías. En lugar de crear empleo estable, se creó un empleo temporal precario, pagado hipotecando nuestro futuro. Se puso un parche a la economía nacional para ir tirando unos años más, hasta que... se acabaran los ahorros, hasta que se agotara el crédito de los españoles.
Y el crédito, tarde o temprano, tenía que agotarse. Y se ha agotado. Ya no hay para más hipotecas, y no se puede seguir construyendo viviendas que no se van a poder vender. Así, los empleos de la construcción, lógicamente, desaparecen. Volvemos a la situación del 93, pero con un nivel de endeudamiento mucho mayor y, por tanto, con menos capacidad para afrontar la crisis. Y con una parte de la actividad económica perdida, con sus correspondientes puestos de trabajo: la que hubiéramos activado con nuestros ingresos en el futuro, los cuales ya hemos despilfarrado. A cambio, tenemos viviendas vacías. Gran inversión.

Y ahí está el origen de la crisis. No en Bush, sino en nuestros políticos, los cuales son los que han permitido y alentado esta orgía inmobiliaria, entre otras acciones de similar calado. En lugar de políticas económicas beneficiosas, también a largo plazo, para los españoles, sólo nos han aportado una política cortoplacista de “pan para hoy y hambre para mañana”. Un “mañana” que ya está llegando.
El petróleo (o Bush), tal vez hayan influido algo, sí, adelantando el momento en el que nuestra burbuja económica iba a reventar. Pero iba a hacerlo de todas formas. Y es que 30 años de gestión económica de un estado por parte de un hatajo de, en el mejor de los casos, incompetentes, tarde o temprano tenían que dar el fruto correspondiente.

Para terminar, la solución: según el ministro Sebastián, hay que reducir el consumo de energía un 10% y comprar menos barriles de petróleo. Es decir, traducido al cristiano, apretarse el cinturón. Ah, y también hay que quitarse la corbata en verano.
Por mi parte, conocida la causa de la crisis, sugeriría otra medida adicional, a ejecutar por los ciudadanos: cambiar de políticos.

9 comentarios:

Si te dijera que soy de dijo...

Lo del sector de la construcción... lleva, si mal no recuerdo, al menos en mi pueblo, desde 1989. En 1990 hablábamos del tema con profesores madrileños que venían destinados a darnos clase, y ya nos decían que los zulos costaban unos 40 millones de las antiguas pesetas, y aquí, veíamos que todos iban a la construcción a trabajar, y se levantaban a las 4,30 de la mañana para estar en Madrid a las 7 y desde ahí buscarse la vida para buscar obras. Con lo cual, si me salen as cuentas, han tenido casi 20 años para buscar una alternativa a la construcción y no se ha hecho, ni por parte de Felipe Gonzalez, que precarizó el empleo con las ETT's y el jaleo que supuso, tampoco lo hizo Aznar, aunque con éste mejoró la cosa, y los que están ahora han pinchado la burbuja intencionadamente si miramos las medidas políticas y fiscales que han establecido para ello en diversos frentes.
Con lo cual, se han juntado tres crisis: la crisis del petróleo arrastrando al sector transportes y agrícola, la crisis alimentaria y la escalada de precios relacionado con la anterior y la crisis inmobiliaria. Estamos peor que nadie y lo peor está por llegar y sumando, 100 de Visel (Villacañas), 800 de Martinsa, 400 de Juan Nicolás (Toledo), Dermaco cayó antes, espadas Bermejo (Toledo), etc.

Ocol dijo...

Supongo que en Madrid siempre ha habido pisos caros, pero el boom de las hipotecas no empezó hasta aproximadamente 1998. Según datos del INE, la hipoteca media en España pasó de 55 mil euros en 1997 a 61 mil euros en 1998, más de un 11% de subida, y a partir de ahí la subida se ha mantenido por encima del 10% hasta este año (he subido al artículo una gráfica relativa a esto y una página de un periódico donde aparecen precios del 98).

Este fenómeno no ha sido algo que llevemos arrastrando desde siempre, sino aproximadamente los últimos 10 años.
Esa sensación que dejó el PP de que con ellos lo económico fue mejor no fue ni más ni menos porque se beneficiaron en casi todos sus años de gobierno del "pufo" de la construcción. El fenómeno comenzó a poco de llegar Aznar al poder. ¿Casualidad o causalidad?

Y no creo que el PSOE haya pinchado la burbuja intencionadamente. Pincharla hubiera sido sencillísimo ya en el 2004 con sólo aplicar políticas de vivienda decentes, y no lo hicieron. Y es que tanto los del PP como los del PSOE tienen amigos constructores y en la banca, los grandes beneficiados del pufo.
Simplemente tenía que llegar el momento en el que los mileuristas no pudieran hacer frente a las hipotecas, cada vez más altas. Y ese momento ha llegado. Los curritos no podemos acceder a la vivienda a estos precios, salvo con hipotecas a 100 años que continuaran pagando nuestros hijos, je, je. El crecimiento ilimitado del precio de la vivienda no era sostenible, tarde o temprano tenía que parar, y bueno, ya lo ha hecho.
El tema del petróleo simplemente ha limitado todavía más los recursos de la clase trabajadora española y ha impedido pudieran seguir hipotecándose a esos niveles unos pocos meses más.

Altermundista dijo...

Ocol, sublime explicación de lo que nos ocurre. Yo añadiría dos problemas adicionales al hecho de que nos vayamos a plantar con el paro de 1994 y con más endeudamiento:

1. Que ahora somos más habitantes (sobretodo por la migración).

2. Que quedan menos recursos naturales.

Alberto dijo...

Es que esto de la construcción ha dado dinero de forma muy rápida a mucha gente, y no sólo a los especuladores.

El año pasado me contaba un chico en un pueblo de Malaga que él, hace 10 años, cuando acabó el instituto, se puso a trabajar en la construcción y ganaba al mes entre 500000 y 800000 pesetas, vamos, un apasta, y eso le permitió comprarse una casa y ahora está estudiando una carrera y trabajando en un negocio familiar. El chico más o menos venía a justificar todo lo relacionado al caso Malaya y similares.

Y luego están los especuladores, que muchos ahora están con el agua al cuello porque pidieron un prestamo que no podían pagar para comprar un piso y venderlo a los pocos meses antes de realizar la hipoteca por unos milloncejos más. A eso, en el argot especulador, se le llama 'dar el pase'. Pero claro, ahora no lo venden por el acojone general y algunos tienen problemas de verdad.

Y así estamos, con una crisis creada por los que han jugado durante años a forrarse de forma rapidisima dando el pase a todos los pisos que podían.

Anónimo dijo...

Es curioso observar como en épocas de crisis los ricos son aún más ricos aunque en menor número y los pobres son más pobres pero en mayor número.

A veces creo que la riqueza es siempre la misma, solo que cuando no está equitativamente repartida, o se acumula en exceso en manos de unos pocos, es cuando se desequilibra la balanza y sobrevienen las dichosas crisis.

Evidentemente cada uno será más o menos rico según su trabajo, pero hay situaciones laborales que no tienen salida si los gobiernos no gestionan correctamente. Por ejemplo en España las pequeñas y medianas empresas no tienen la más mínima oportunidad y precisamente esas pymes son las que harían que la riqueza se extendiera al mayor numero de familias, las que harían que la riqueza circulara por todos los estratos sociales. Las pymes no generan millonarios, pero generan riqueza general y cuando el dinero circula , es cuando hay equilibrio económico. Cuando todo el mundo contribuye con su trabajo y en su medida a que haya equilibrio económico , es cuando hay equilibrio social.

Hoy día la pymes no tienen ninguna oportunidad , los excesivos impuestos y burocracia sin límites las asfixian. (Y esto es así desde hace mucho tiempo, mucho antes de que el petróleo subiera de precio).

En resumen y en mi humilde opinión, las malas gestiones de los gobiernos provocan crisis. La corrupción política y la excesiva burocracia de un estado provocan crisis. La falta de medianas y pequeñas empresas también provocan crisis, ya que el dinero y la riqueza nos circulan , sino que se acumulan en unos pocos, dueños de grandes empresas.

Por último te diría que la avaricia humana sin límites (tanto de poder como de dinero) también provocan crisis, pero esto entra dentro del campo filosófico y quizá no sea este el momento de debatirlo.

Muy interesante tu artículo.
Mª Dolores

Ocol dijo...

Amén, Mª Dolores, totalmente de acuerdo.

Por mi parte pienso que ya sea al nivel concreto de esta crísis puntual, ya sea a nivel filosófico, analizando el comportamiento humano y nuestra responsabilidad en los sucesos que vivimos, este debate debería estar hoy en la calle, en todas partes.
Es sin duda el momento adecuado para debatirlo, je, je.

Un saludo,

Jorge dijo...

El boom de la construcción ha sido exagerado estos años, de hecho el sector de la construcción representa actualmente el 8% del PIB español.

Si va mal la construcción arrastra en su caída multitud de empresas auxiliares y oficios, con la consiguiente pérdida de puestos de trabajo y destrucción de pequeñas y medianas empresas.

Las empresas constructoras, ávidas de ingresos cuando la construcción se desacelera, diversificaron sus áreas de negocio entrando con su capital en otros sectores como medio ambiente, energía, servicios, etc.

Así consiguieron blindarse frente a estos periodos de bajón de la construcción y no disminuir beneficios.

Las empresas grandes no pierden pero sí las pequeñas que son las que más empleo generan.

Felicidades por el artículo.

GloMaYol dijo...

Muy bueno el artículo. Es lo que pensamos muchos, acerca de la incompetencia (o algo mucho peor) de los "dirigidores" que tenemos. Cada vez escucho más la frase "los políticos no tienen margen de maniobra" y creo realmente que están tan atados a los grandes capitales, que les funciona mucho mejor seguir haciendo circo. Va por todos ellos, aunque los dos grandes son los de matrícula de honor.
Tú ultima frase, resume una gran verdad, cambiarlos... echarlos sería mejor, pues las alternativas son deprimentes.
Eso sí, todos seguimos entretenidos en nuestro sillón, y deberíamos estar en la calle (de forma pacífica, pero en la calle)

Ocol dijo...

En el fondo los culpables no son sólo los políticos, sino los que permiten que esos individuos nos gobiernen. Es decir, la inmensa mayoría de los españolitos.
Y ni siquiera sería necesario salir a la calle, al menos al pricipio, bastaría con ejercer el derecho al voto con un poco de sentido común. Pero ni eso.

En esa línea, y recogiendo el guante que lanzó Mª Dolores, he seguido profundizando un poco en el tema en el siguiente mensaje.

Un saludo,